Con cámara en mano Jason Aragón y Lynda Cruz se apresuran a la escena de lo que se sospecha pueda ser una violación a los derechos humanos.

"¿Ya viene la migra?", pregunta Cruz al enviar un texto a 35 compañeros voluntarios, inquiriendo si la Patrulla Fronteriza se está dirigiendo al mismo lugar en el que ellos están, a unas 2 millas de distancia.

Es una noche más de vigilancia policíaca para Aragón y Cruz, miembros de una coalición de organizaciones de derechos civiles de Tucsón, que temen que la nueva ley migratoria de Arizona pueda conllevar a más racismo por parte de la policía y avisos a la Patrulla Fronteriza, a pesar de que se asegura lo contrario.

Por medio de la campaña Yo Soy Testigo, los grupos utilizan videocámaras para documentar las detenciones de tráfico con la esperanza de asegurarse que los derechos civiles de los arrestados no se violen cuando se les llame a los agentes de la frontera.

Cruz, coordinadora de desarrollo de Derechos Humanos, así como otros, han estado, durante 16 años monitoreando de forma informal las detenciones de la policía. Mas cuando entró en vigencia la ley de migración de Arizona, la SB 1070, proveyó el ímpetu de lanzar más esfuerzos organizados.

La ley entró en vigor el 1 de agosto, mas sin casi todas las provisiones claves que habían generado preocupación a los grupos de los derechos civiles. Dentro de estas provisiones que la Juez Susan Bolton bloqueó temporalmente, hay requisitos que implican que autoridades del orden no suelten a sujetos que sospechen estén en el País de forma ilegal, hasta que verifiquen su estado migratorio.

La campaña Yo Soy Testigo está dirigida por la empresa Pan Left Productions, una compañía no lucrativa de producción de videos, junto con voluntarios de la Coalición de Derechos Humanos y la Migra Patrol-Copwatch.

La organización

Pan Left, que se fundó en 1994 para ayudar a los activistas y artistas locales a relatar sus historias, recibió más de 2 mil dólares en fondos de los contribuyentes del Tucson Pima Arts Council (Concejo de Artes de Pima Tucsón) este año, pero la directora ejecutiva, Mary Charlotte Thurtle, dijo que el dinero es para los costos de operación general, nada de esto apoya directamente al Yo Soy Testigo.

Tucson Pima Arts Council otorgó a Pan Left el dinero ya que "su trabajo en las artes ha comprobado que es una organización que vale la pena", comentó el director ejecutivo del concejo Robert Bedoya. Dijo que él no estaba enterado de los detalles de una campaña para vigilar a los policías, ya que los fondos del concejo van a Pan Left y no a algún programa en el que éste participe.

La mayor parte de los fondos de Pan Left provienen de la organización The Kresge, una fundación privada de 3.1 mil millones de dólares con sede en Troy, Michigan, la cual provee subsidios a grupos sin fines de lucro que se enfoquen en el medio ambiente, la salud, los servicios humanos la educación y - en el caso de Pan Left - en el desarrollo de la comunidad, las artes y la cultura. La fundación le otorgó a Pan Left 10 mil dólares este año.

Pan Left se involucró en la campaña Yo Soy Testigo porque va bien con la amplia misión de la organización en dar una voz a los grupos no bien representados por los medios de comunicación principales, declaró Thurtle, la única persona asalariada de la organización.

Hasta ahora, el grupo no ha observado ninguna violación de derechos civiles mayor, Thurtle informó, pero continuarán con su misión de vigilar a la policía.

Vigilancia cada semana

Los voluntarios de Yo Soy Testigo patrullan casi todos los viernes en la noche en las áreas donde ellos han recibido muchas llamadas previamente, con atención particular al lado Sur de Tucsón.

Los voluntarios pasan la información por medio de una cadena de textos a 35 personas en el momento que entra una llamada nueva y la persona que se encuentre más cerca es la que responde tanto con una cámara de mano y una serie de preguntas para los oficiales.

Los voluntarios también salen otros días si es necesario, como lo hicieron la noche del miércoles reciente. Aragón y Cruz llegaron al AutoZone del South Sixth Avenue con East 30th Street y ahí se encontraron con otro voluntario quien ya estaba grabando la detención de tráfico.

Un hombre latino con tatuajes en su rostro y cuello habla pausadamente con Cruz sobre su experiencia, frustrado pero visiblemente cansado de hablar.

Un policía habla con el otro voluntario de vigilancia de policías, le explica que ella tenía una causa probable para revisar su auto pero que cualquier otra información se la tendrían que pedir al sujeto. El hombre explicó que lo detuvieron por conducir sin luces, después revisaron su carro porque los policías olieron marihuana. No le llamaron a la Patrulla Fronteriza.

Mientras que el hombre esperaba para recibir su multa de la policía de la ciudad, Cruz le da una tarjeta con información bilingüe titulada "Conozca sus derechos" de Migra Patrol-Copwatch, la cual señala los derechos civiles básicos cuando se esté tratando con la policía y, llena una forma para documentar un abuso.

Le explica sus derechos, le informa de la misión de la campaña, y le entrega una tarjeta de Yo Soy Testigo, la cual invita a las personas a llamarlos las 24 horas a su teléfono de línea de acceso directo.

El hombre fue multado y dejado en libertad por conducir sin luces pero antes de irse, él dice: "Es la quinta vez que me han detenido en una semana".

"Eso no está bien", contestó Cruz, agitando la cabeza mientras Aragón ve el daño que el carro del hombre sufrió después de la revisión canina.

No interfieren

Este es el trato normal de Yo Soy Testigo. Pan Left capacita a sus voluntarios para que no interfieran con la policía y se paren cerca mientras graban.

Aquellos a favor corren la voz colocando tarjetas o letreros en las tiendas cercanas a las áreas donde han recibido llamadas.

A pesar del bloqueo de algunas provisiones de Bolton, las llamadas a la campaña de Yo Soy Testigo abundaron en el mes de agosto, indicó Aragón, miembro de Pan Left y Migra Patrol-Copwatch.

Hubo inclusive más llamadas después de una conferencia de prensa a principios de septiembre donde se anunció que la campaña estaba aumentando sus esfuerzos. Desde entonces las llamadas han disminuido.

Las agencias locales del cumplimiento de la ley como la Policía de Tucsón y el Departamento del Sheriff del Condado Pima dicen que siempre han usado su discreción al referir a inmigrantes indocumentados sospechosos a las agencias federales.

Comentaron que están conscientes de la presencia del grupo y que a pesar de lo molestas que son las cámaras, no ha afectado su trabajo.

El Departamento de Policía de Tucsón mantiene un período de 20 minutos de espera para permitir que llegue la Patrulla Fronteriza al lugar donde se realizó la detención vial si sospechan que la persona está aquí de forma ilegal.

Repuesta policíaca

"Continuaremos haciendo lo que siempre hemos hecho", dijo la sargenta Diana López, portavoz del Departamento de Policía de Tucsón.

López dijo que hasta donde ella sabe no ha habido evidencia en sus investigaciones departamentales de otras cosas más que de conducta apropiada por parte de los oficiales de la policía en lo que se refiere a remitir a alguien a la Patrulla Fronteriza.

La vigilancia no ha afectado al Departamento del Sheriff del Condado Pima, quien no se topa con las cámaras de los voluntarios frecuentemente, dijo el sargento Jason Ogan, portavoz de la agencia.

La Patrulla Fronteriza también está muy quitada de la pena ante las cámaras, dijo el portavoz de la agencia, Omar Candelaria. La ley SB 1070 no cambia sus deberes como agentes federales, agregó.

Aunque las llamadas han disminuido en las últimas semanas, Thurtle dijo que Yo Soy Testigo no dejará de operar.

"Estamos en las calles", dijo ella. "Listos para documentar cualquier cosa que pase".

Jazmine Woodberry es estudiante de U of A y es aprendiz en La Estrella de Tucsón. Contáctala al 807-7777 o al starapprentice@azstarnet.com

English version

Video cameras in hand, Jason Aragón and Lynda Cruz rush to the scene of a suspected civil rights violation.

"Is BP on the way?" Cruz asks as she texts a message to 35 fellow volunteers, asking if the Border Patrol is headed to the same place they are, about two miles away.

It's another night on the cop watch for Aragón and Cruz, members of a coalition of Tucson civil rights organizations who fear that Arizona's tough new immigration law could lead to more racial profiling by police and referrals to the Border Patrol despite local law enforcement's assurances to the contrary.

Through the "Yo Soy Testigo" campaign - "I Am A Witness" in English - the groups use video cameras to document traffic stops in hopes of ensuring the civil rights of arrestees are not violated when border agents might be called in.

Cruz, a development coordinator for Derechos Humanos, and others have been informally monitoring police stops for 16 years. But Arizona's immigration enforcement law, SB 1070, provided the impetus to launch a more organized effort.

The law went into effect Aug. 1, but without most of the key provisions that had generated concern from civil rights groups. Among the provisions U.S. District Judge Susan Bolton temporarily blocked are requirements that law-enforcement officers who stop someone and then become suspicious he or she is in this country illegally cannot release the person until verifying their immigration status.

The Yo Soy Testigo campaign is run by Pan Left Productions , a non-profit video production company, along with volunteers from Coalición de Derechos Humanos and Migra Patrol-Copwatch . Pan Left, which was started in 1994 to help local activists and artists tell their stories received more than $2,000 in taxpayer funds from Tucson Pima Arts Council this year, but executive director Mary Charlotte Thurtle said the money funds general operating costs, none of which directly support Yo Soy Testigo.

The Tucson Pima Arts Council gave Pan Left the money because "their work in media arts have proven themselves to be a worthy organization," said council executive director Robert Bedoya. Bedoya said he was unaware of the specifics of the cop watch campaign, as the council's funding goes to Pan Left and not to any program in which it takes part.

Most of Pan Left's funding comes from The Kresge Foundation, a $3.1 billion private foundation based in Troy, Mich., that provides grants to non-profit groups focusing on the environment, health, human services, education and - in Pan Left's case - community development and arts and culture. The foundation gave Pan Left $10,000 this year.

Pan Left got involved in the Yo Soy Testigo campaign because it fits in with the organization's broader mission of giving a voice to groups underrepresented by the mainstream media, said Thurtle, the only paid staff member.

So far, the group has not observed any major civil rights violations, Thurtle said, but will continue with its mission to police the police.

Yo Soy Testigo volunteers go on patrols most Friday nights in areas where they have previously received high volumes of calls, with a particular focus on Tucson's south side.

Volunteers spread the word via a 35-person text tree if any new calls come in, and whoever is closest responds with both a handheld camera and a handful of questions for the officers.

Volunteers also go out at other times if requested, like this recent Wednesday night.

Aragón and Cruz arrive to an AutoZone on South Sixth Avenue and East 30th Street and meet up with another volunteer already filming a traffic stop.

A Latino man with tattoos on his face and neck speaks deliberately to Cruz about his experience, frustrated but also visibly weary of talking.

The officer speaks to the other cop watch volunteers, explaining she had probable cause to search his car but that any other information they'd have to get from the man. The man said he was stopped for driving without headlights, then had his car searched because law enforcement smelled marijuana. The Border Patrol wasn't called.

As the man waits for his final citation from city police, Cruz hands him a bilingual Migra Patrol-Copwatch "Know Your Rights" card, which details basic civil rights when dealing with police, and fills out an abuse documentation form. She explains his rights and informs him of the campaign's mission, leaving him with the Yo Soy Testigo card, which encourages people to call their 24-hour hotline.

The man is cited and released for driving without use of headlights but before he leaves, he says, "It's the fifth time I've been stopped in a week."

"That's no good," Cruz replies, shaking her head as Aragón looks at the damage to the man's car after a canine search.

It's the usual Yo Soy Testigo treatment. Pan Left trains its volunteers not to interfere with police but simply to stand close by, cameras rolling.

Supporters spread the word by placing cards and banners in shops near where they have received calls.

Despite the Bolton's blockages of the provisions, calls to Yo Soy Testigo campaign came flooding in August, said Aragón, a member of Pan Left and Migra Patrol-Copwatch. Calls picked up even more after an early September press conference announcing that the campaign was ramping up its efforts. They've dropped off since then.

Area law enforcement agencies like Tucson Police and the Pima County Sheriff's Department say they have always used their discretion for referring suspected illegal immigrants to federal agencies. They say they're aware of the group's presence and, despite the intrusive nature of the cameras, it hasn't affected their work.

Tucson Police Department maintains a 20-minute time window to allow Border Patrol to arrive on the scene of a traffic stop if they suspect a person is here illegally.

"We'll continue to do what we always do," said Sgt. Diana Lopez a spokeswoman for the Tucson Police Department.

Lopez said in her recollection there has been no evidence in their departmental investigations of anything but proper conduct by police officers when regarding referrals to Border Patrol.

The patrols haven't affected the Pima County Sheriff's Department, which doesn't run into the camera-toting volunteers very often, said Sgt. Jason Ogan, an agency spokesman.

The Border Patrol also remains unfazed by the cameras, said agency spokesman Omar Candelaria. SB 1070 doesn't change their duties as federal agents, he said.

Even though calls are down in recent weeks, Thurtle said Yo Soy Testigo won't stop its work.

"We're out there," she said. "Ready to document anything that does happen."