Sebastián Quinac, del comité Ixim Ulew, con las reinas de las celebraciones de Independencia guatemaltecas (izq. a der.) Daniela Marroquín, de 14 años y estudiante de Mansfeld Middle School y Damary Rodríguez, de 14 años y estudiante de Amphi Middle School. FOTO CORTESíA DE NICHOLAS ROBERT LETSON

La última vez que Juan Vargas celebró el Día de la Independencia fue el 15 de septiembre de hace 30 años en El Salvador, su país natal.

Él pasó el día con su hermana y su madre, disfrutó de un almuerzo gratuito mientras una banda de música tocaba en el parque.

Pero esto sucedió antes de la guerra civil en 1979, cuando El Salvador se convirtió en un lugar muy peligroso para Vargas. Estados Unidos le otorgó asilo político y él se mudó a Tucsón.

Desde entonces Vargas no ha vuelto a celebrar el Día de la Independencia el 15 de septiembre en su País. Pero tampoco lo ha olvidado, porque no puede, comentó.

"Siempre pienso en eso, sabe. Lo tengo en mi mente", Vargas confesó. Y el Día de la Independencia "yo llamo a mi mamá y a mi hermana… para saber cómo les fue".

Sin embargo, a pesar de esta llamada de larga distancia, el miércoles será como cualquier otro 15 de septiembre para Vargas. "Seguramente estaré trabajando", dijo Vargas, quien ha trabajado para el famoso doctor y gurú de salud natural, doctor Andrew Weil, por los últimos 19 años, en el rancho del médico en Vail, Arizona.

Ahí, Vargas hace "prácticamente de todo", construye rejas especiales, repara cosas eléctricas y de plomería entre muchas otras cosas.

A él le encanta el trabajo que desempeña y por sus referencias ha obtenido trabajos en Canadá y Boston.

Tiene un hijo de 22 años de edad quien se llama Johny Vargas, y le encanta la vida que se ha forjado aquí, expresó Vargas.

No hay razón para volver atrás, señaló. "No es para mí, después de 20 años de vivir aquí".

No hace mucho Vargas regresó a El Salvador para ver a su familia. La guerra civil que él había dejado allá había terminado desde 1992.

Ahora, después de tanto tiempo él se sintió un poco como un turista en El Salvador.

"Fuimos allá el mes pasado", comentó Vargas. "Estuvo bien", pero fue más como estar de "vacaciones" que un regreso a casa.

En Tucsón, dice Vargas, los únicos salvadoreños que él conoce son unas cuantas familias y un equipo de fútbol.

Hay un grupo pequeño de salvadoreños en Tucsón. Sin embargo, en Phoenix, miles se reúnen, informó el representante salvadoreño Joaquín Chacón, quien encabeza el Consulado de El Salvador.

Su oficina, originalmente en Nogales, recientemente se reubicó en Tucsón, ya que la ciudad está cerca de la frontera y a la mitad del camino a Phoenix.

"Hay muchos salvadoreños (en Phoenix)," dijo Chacón, quien estima hay entre 15 y 20 mil en el Condado Maricopa.

Salvadoreños sin documentos legales cruzan la frontera y viajan por Tucsón para llegar a otras ciudades. Algunos, no obstante, ni siquiera llegan a Tucsón.

En el 2010, el Consulado de El Salvador confirmó la muerte de tres mujeres y dos hombres - uno de ellos de 16 años de edad - de El Salvador y otros 60 registrados en la base de datos del consulado están desaparecidos desde el 12 de agosto.

"Entonces, el trabajo de nosotros acá en el Condado Pima, en Tucsón, es protección para esa gente," dijo Chacón. Phoenix es "otra cosa, distinta."

Para el día de la Independencia, Chacón asistirá a tres eventos que festeja la comunidad salvadoreña en Phoenix.

"Voy a Phoenix en Día de la Independencia y festejo con la gente de El Salvador, quizá en un restaurante o en una iglesia, pero todos los años celebramos", afirmó.

Tal vez haya múltiples eventos para centroamericanos en Phoenix, pero Tucsón no carece de celebraciones para centroamericanos cada año.

El año pasado en estas fechas, El Comité Guatemalteco Ixim Ulew promovió un evento el cual reunió a 300 personas, la mayoría de Guatemala, en la Iglesia First Christian ubicada al Este de Speedway Boulevard y al Norte de Euclid Avenue con el fin de celebrar el Día de la Independencia de Centro América.

Mas este año, los recursos para la planeación se destinaron a otras cosas. El 29 de agosto el comité celebró un evento de beneficencia en el restaurante Maya Quetzal localizado en Fourth Avenue con el fin de ayudar a los guatemaltecos que se quedaron sin hogar debido a los dos huracanes el verano pasado.

Lo que decidieron en la junta hace dos semanas es que realizarán una pequeña celebración de guatemaltecos probablemente en la casa de uno de los miembros, explicó el presidente del comité Sebastián Quinac.

Quinac apoya la idea de que los centroamericanos celebren el Día de la Independencia juntos, pero parece que no ha tenido mucho éxito.

"Es muy difícil juntar sólo a los guatemaltecos", dijo.

Nick Rob Letson es estudiante de U of A y es aprendiz en La Estrella de Tucsón. Contáctalo al 807-7777 o en starapprentice@azstarnet.com

English version

The last time Juan Vargas celebrated Independence Day was on Sept. 15, some 30 years ago in El Salvador, the country of his birth.

He spent the day with his sister and mother, ate a free lunch while a marching band blew through the park.

But that was before the civil war in 1979, when El Salvador became too dangerous for Vargas. He was granted political asylum in the US, and moved to Tucson.

Vargas hasn't celebrated on Sept. 15, Independence Day, since. But he hasn't forgotten it either, because he can't, he said.

"I always think about it, you know. It's in my mind," Vargas said. And on Independence Day "I call my mom and my sister…to see how it went."

But other than this long-distance phone call, Wednesday will be like every Sept. 15 for Vargas.

"I'll probably be working," said Vargas, who has worked for celebrity doctor and natural-health guru Dr. Andrew Weil for the past 19 years, at the doctor's ranch in Vail, Ariz.

There, Vargas does "almost everything," building custom gates, electrical repair, and plumbing, among other tasks.

He loves the work he does and his references have landed him other jobs in Canada and Boston. He has a 22-year-old son named for him, Johny Vargas, and he loves the life he has built here, said Vargas.

There's no reason to look back and celebrate, he said.

"It's not for me, after twenty years of living here."

Recently, Vargas returned to El Salvador to see family. The civil war he left had ended in 1992. Now after so long, he felt a bit like a tourist in El Salvador.

"We just went over there last month," said Vargas. "It was alright," but it was more like being on "vacation" than a return home.

In Tucson, Vargas says the only Salvadorans he knows are a few families and a soccer team.

Salvadorans do make up a very small portion of Tucson. In Phoenix however, thousands get together, said El Salvadoran Representative Joaquin Chacón, who heads an El Salvadoran consulate.

His office, originally in Nogales, recently relocated to Tucson, because the city is both close to the border, and a halfway point to Phoenix.

"Hay muchos salvadoreños [en Phoenix]," said Chacón, who estimates the number at 15,000 to 20,000 of Salvadoran origin in the state's capitol. But Tucson is more of a "transient" city.

Salvadorans without legal papers cross the border and travel through Tucsón to other cities. Some, however, do not make it past Tucsón.

In 2010, the Salvadoran Consulate confirmed the deaths of three women and two men-one 16-years-old-from El Salvador and sixty others in the consulate's database are missing, as of August 12.

"Entonces, el trabajo de nosotros acá en Pima County, en Tucson, es protección para esa gente," said Chacón. Phoenix es "otra cosa, distinta."

For Independence day, Chacón will attend three events that celebrate the Salvadoran community in Phoenix.

"I go to Phoenix the Independence Day and have a party with El Salvadoran people, maybe en un restaurante o en un iglesia, pero todos los años celebramos," he said.

There may be multiple events for Central-Americans in Phoenix, but Tucson hasn't been devoid of Central American celebrations every year.

This time last year, El Comité Guatemalteco Ixim Ulew promoted an event bringing in 300 people, mostly Guatemalan, to First Christian Church on East Speedway and North Euclid Avenue to celebrate Día de la Independencia for Central America.

But this year, planning resources went elsewhere. On Aug. 29 the committee held a benefit at Maya Quetzal restaurant on North 4th Avenue to help Guatemalans left homeless by two summer hurricanes.

"Lo que decidimos en la junta la semana pasada es que vamos a ser nada mas que programa pequeña," committee president Sebastían Quinac said. "Mas como entre nosotros y luego con algunas guatemaltecos que están interesa a participar en eso…probably at one of our houses."

Quinac supports the idea of Central Americans celebrating Independence Day together, but doesn't see it having much success.

"It's very hard to get just the Guatemalans together," he said.

Nicholas Robert Letson is a student at the U of A and an apprentice with La Estrella de Tucsón. Contact him at 807-7777 or at starapprentice@azstarnet.com