Según todas las cuentas, y había muchas, el camino del genocidio a la independencia era un viaje largo, arduo y aparentemente imposible para el pueblo yoeme.

Pero los orgullosos y desafiantes yoemes, comúnmente conocidos como yaquis, superaron obstáculos insuperables de los años de pesadilla en su natal Sonora, México, hasta su éxodo a Tucsón y comunidades cercanas y hasta el día 18 de septiembre de 1978, cuando el gobierno de los Estados Unidos admitió a Pascua Yaqui de Arizona como tribu reconocida a nivel federal.

Para celebrarlo, la Nación Pascua Yaqui patrocinó Noches de Historia, tres conferencias abiertas al público sobre la cultura y la historia yoemes en Tucsón el 17, 18 y 21 de septiembre.

El reconocimiento federal se produjo después de años de esfuerzos dirigidos por Anselmo Valencia Tori, anciano y ex presidente de la tribu que murió en 1998. El reconocimiento oficial le dio a Pascua Yaqui un estatus similar al de otras tribus nativoamericanas.

Pero los yoemes no necesitaban el reconocimiento oficial de tribu para legitimar su presencia y sus contribuciones culturales.

“Nuestra contribución ha sido la capacidad que hemos tenido de continuar nuestra cultura”, dijo Amalia Reyes, supervisora de la Biblioteca y Centro de Recursos Comunitarios Dr. Fernando Escalante en la reserva Pascua Yaqui al suroeste de Tucsón.

La característica cultural más reconocible es la Danza del Venado yaqui, que forma parte del logotipo de la tribu y es pieza central de la ceremonia anual de cuaresma de los danzantes -fariseos, chapayecas, matachines- en la recreación de la pasión de Cristo con canto y danza. Las ceremonias de la temporada de Pascua, con siglos de antigüedad, mezclan enseñanzas cristianas españolas y tradiciones yaqui antiguas.

La historia y cultura yaquis se extienden hasta el sur de Sonora, donde los yoemes habitaban varias comunidades a lo largo y cerca del Río Yaqui, donde hoy es Ciudad Obregón, a unos 480 kilómetros (300 millas) en línea recta al sur de Tucsón. Mientras que el sur de Sonora era el centro de la vida y la cultura yaquis, en días precoloniales habían viajado más allá del Río Yaqui a otras áreas, incluyendo el sur de Arizona.

Cuando los colonizadores, soldados y sacerdotes españoles llegaron al Río Yaqui a principios del siglo 16, comenzó la erradicación de los yoemes. Los recién llegados apreciaban la tierra fértil y, más tarde, la plata descubierta en la zona.

Los yaquis resistieron ferozmente. Aquellos que no fueron sacrificados fueron enviados a otras partes de México para trabajar como esclavos. Otros huyeron. Después de la Independencia de México en 1810, los yaquis, junto con otros pueblos indígenas, los mayos y ópatas, lucharon contra los intentos mexicanos de robar sus tierras ancestrales y contra la esclavitud y la eliminación. Finalmente, la guerra, el hambre, la enfermedad y la privación derrotaron físicamente a los yaquis. Pero los Yoeme dicen que nunca se rindieron.

Cuando los años 1800’s llegaron a su fin, los yoemes, desde los jóvenes hasta los viejos, comenzaron a salir en mayor número. Caminaron al sur de Arizona en busca de refugio seguro y establecieron comunidades en Tucsón, Marana y Guadalupe. En Tucsón, los yoemes se establecieron en gran parte al norte de la ciudad, cerca de la intersección actual de West Grant y North Oracle Road, hoy llamado Old Pascua Pueblo. Pascua fue oficialmente nombrado así el Domingo de Pascua de 1921.

Otros yaquis hicieron sus casas en Barrio Libre en el Sur Tucsón y en Marana. Y muchos yaquis que aún viven en sus territorios ancestrales siguen resistiendo la invasión de sus tierras y el robo de sus derechos de agua por el gobierno de Sonora y los magnates de la tierra.

Aunque los yaquis encontraron refugio en Arizona, también hallaron dificultades, pobreza y discriminación. Pero persistieron. En 1964, con la ayuda del congresista Morris K. Udall, los yaquis recibieron más de 80 hectáreas (200 acres), que se ha convertido en Pueblo Nuevo Pascua y donde se ubican las oficinas tribales, los hogares y el Casino del Sol, propiedad de los yaquis.

La comunidad yaqui ha contribuido en gran medida a la cultura e historia de Tucsón. Los ancianos yaquis que eran obreros han visto a sus hijos y nietos asistir a la universidad y unirse a las filas profesionales. Y la tribu yaqui es un gran empleador en el área de Tucsón a través de su Casino del Sol.

Las presentaciones de Noches de Historia nos recordaron su papel en nuestra historia y compartieron con nosotros la historia de los yoeme.

Reyes dijo: “Nuestra contribución es la creencia tenaz en nosotros mismos”.

Ernesto Portillo Jr. es editor de La Estrella de Tucsón. Contáctalo en netopjr@tucson.com o al 573-4187