Mini-mom” o mini má es como Liane Hernández llama a su hermana mayor, Rose Hurwitz.

Hernández, quien es directora de vida comunitaria y chef ejecutiva de la YWCA, se fue a vivir con su hermana y su cuñado cuando su mamá se puso enferma y no podía cuidarla.

Su mini mamá, una mujer de carácter fuerte, de hechos, que no se anda con tonterías, dejó huella para siempre en su hermana, quien ahora usa las lecciones de su hermana para moldear a otras mujeres.

Lección 1: “No hay duda sobre la fortaleza de las mujeres”, dijo Hernández.

Lección 2: “Si queremos hacer algo, es un hecho que lo haremos”, dijo Hernández.

Lección No. 3: No olvidar las lecciones 1 y 2.

Hernández no mencionó la tercera lección cuando platicamos en uno de los descansos de su apretada agenda en el jardín de la YWCA la semana pasada. Pero fue claro que es parte de su caja de herramientas para crear un cambio social y de empoderamiento en la YWCA, haciendo de ese centro al oeste de la ciudad un punto comunitario más visible y vibrante.

En la oficina de North Bonita Avenue en la ladera oeste del Río Santa Cruz, Hernández y el resto del equipo, lideradas por la directora ejecutiva Kelly Fryer, desarrollan programas y servicios en una plataforma de tres aristas: “eliminar el racismo, fomentar el empoderamiento de las mujeres y promover la paz, justicia y dignidad”.

La YWCA ayuda a mujeres empresarias y provee herramientas para superar la pobreza; desarrolla líderes latinas jóvenes y ayuda a mujeres inmigrantes a superar las divisiones sociales y económicas; patrocina foros sobre la lucha contra el racismo; apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo y los derechos de los migrantes, trabaja para reducir las encarcelaciones masivas y ofrece un espacio a las mujeres artistas para exhibir su obra.

El viernes 1 de mayo, la YWCA tendrá un desayuno para recaudar fondos con la presencia de la senadora por Missouri María Chappelle-Nadal, líder de los derechos civiles y activista que representa a Ferguson y una parte de St. Louis.

“Hay muchas cosas que esta organización ha hecho y sigue haciendo”, dijo Hernández, de 42 años, quien vive en el Barrio Hollywood.

Una de nueve empleadas, Hernández trabaja en la cocina y en la comunidad.

En la cocina, Hernández, quien tiene estudios culinarios, supervisa el Café @ the YW. Empezó en agosto de 2013 con una estación de café en el vestíbulo y se expandió en febrero a una cafetería que además de preparar alimentos sirve como programa culinario para mujeres jóvenes.

La cocina de YW tiene también un programa de comida para eventos, ya sea dentro de la YWCA o fuera.

En el poco tiempo que ha transcurrido desde que el Café @ the YW se expandió, Hernández ha sido testigo del crecimiento de las mujeres, empleadas y voluntarias, que están trabajando en el programa culinario.

“Se les ve caminar un poco más erguidas”, dijo.

En gran parte gracias a Rose.

Rose trabajó en Phoenix con Chicanos por la Causa, una agencia de servicio social y organización de defensa.

Hernández, quien creció en Phoenix, vio a su mini mamá hacer tratos con los demás, incluyendo a otros empleados, activistas y políticos de una forma justa pero determinada. Su hermana tenía su forma con ellos.

“La gente simplemente entraba en línea”, dijo.

Hernández trajo consigo la lección de su mini má cuando se mudó a Tucsón en 1990 para estudiar antropología en la Universidad de Arizona. Terminó sus estudios comprendiendo la falta de balance entre las comunidades de color marginadas y las dominantes.

En comunidades de baja representación, las historias y los anhelos de la gente no se dicen propiamente o simplemente no se dicen. Con frecuencia, los cuentos de aspiraciones y éxitos son olvidados.

Estos problemas fueron la base de la visión de participación comunitaria de Hernández.

Pero antes de sumergirse en la problemática de la comunidad, decidió convertirse en chef. Encontró que en los comedores podía conectar con la gente y ser parte de sus celebraciones y de sus vidas.

Pero, sobre todo, su trabajo culinario le dio un sentido de servicio. “Lo tomo muy en serio”, dijo.

Cocinar la llevó al servici de banquetes, y éste la llevó a la YWCA. Todo está conectado, resaltó.

Con la creación del Café @ the YW, está desarrollando un centro comunitario como empresa social.

La YWCA, dijo, está poniendo la mesa para el cambio.

“Tomo esta metáfora muy en serio”.

Ernesto “Neto” Portillo Jr. es editor de La Estrella de Tucsón. Contáctalo en netopjr@tucson.com o al 573-4187. En Twitter: @netopjr.