Cuando el reverendo John Fife llegó como el nuevo pastor a la Iglesia Presbiteriana del Sur en 1969, dijo a la congregación que nunca había visto una iglesia acabarse sus instalaciones. “Pero nosotros vamos a hacer eso en los próximos años”, les dijo.

“Y lo hicimos”, afirmó Fife la semana pasada.

En los años subsecuentes, la congregación multirracial y multiétnica se expandió, al igual que lo hicieron sus ministros enfocándose en justicia social y trabajo humanitario. Southside construyó una nueva iglesia, llamada la kiva, y añadió espacio a sus instalaciones en West 23rd Street y South 10th Avenue, en un barrio de bajos ingresos contiguo a Sur Tucsón.

Fife dejó de ser el pastor de Southside en 2005, pero la congregación continuó expandiendo su misión y ministerios, cumpliendo con sus palabras proféticas de 1969 sobre desgastar la iglesia. Ahora, Southside no sólo ha sido muy utilizada, sino que además no le alcanza el espacio, el cual se usa de tiempo completo para la oración y estudios bíblicos de la congregación y por grupos comunitarios como Cross Streets Community, el cual ayuda a personas sin hogar; Samaritans, que ofrece asistencia a inmigrantes que cruzan por el desierto; Southside Workers Center, Paisanos y Keep Tucson Legal Clinic, que trabaja con familias inmigrantes. Southside incluso proporciona espacio para el culto a una pequeña congregación de adventistas del séptimo día.

“Este lugar se ha desgastado para hacer de Tucsón un lugar mejor”, dijo la reverenda Alison Harrington, quien sucedió a Fife como pastora de Southside en 2009.

Para ampliar sus instalaciones, Southside ha creado una campaña capital para recaudar 1.7 millones de dólares, con lo que se construiría una cocina comercial, aulas adicionales, un nuevo salón de convivencia, una biblioteca, estacionamiento, la entrada principal y mejoras al patio interior y al espacio de reunión al aire libre, incluyendo un área de meditación en el nuevo estacionamiento.

Como parte de sus esfuerzos de recaudación, Southside celebrará el 50 aniversario de la ordenación de Fife el 18 de noviembre para reconocer su trabajo, el cual hizo de la Iglesia Presbiteriana del Sur una congregación reconocida a nivel nacional por su compromiso con el valor cristiano de ayudar a quien lo necesita.

Southside es muy conocida por haber estado a la delantera en el movimiento internacional de santuario a principios de los 80’s, cuando miles de refugiados centroamericanos huyeron de la persecución y la violencia política de Centroamérica. Y de nuevo, en los últimos años de la presidencia de Barack Obama, cuando las familias inmigrantes estaban siendo separadas por el crecimiento de las deportaciones, Southside retomó sus esfuerzos como santuario, lugar que brinda una acogida segura a personas en riesgo de deportación.

“Para mí significa todo ahora”, dijo Patricia Barceló, quien huyó de Guatemala con su familia en 1985 a causa de la persecución política. Southside les dio a ella y a su familia –sus padres, su abuela y dos hermanos- una nueva vida.

La familia de Barceló, como muchas otras, encontraron refugio entre las paredes de Southside.

“No pasa un sólo día sin que dé gracias”, dijo Barceló.

Las paredes y la historia de Southside están arraigadas en la bienvenida y acogida a familias que fueron rechazadas en otras partes.

Fue fundada como una iglesia para los Tohono O’odham que dejaron la reserva y vinieron a Tucsón a buscar trabajo y mejores oportunidades. Los primeros O’odham de la congregación oraron bajo una carpa a principios de la década de los años 1900’s. No podía realizar su culto en otro lugar. En 1906 construyeron un pequeño santuario de adobe, pero después se incendió. Aún permanecen partes de aquellas paredes.

Los abuelos O’odham de Debbie Bergman, quienes criaron a ocho hijos, fueron una de las familias fundadoras de Southside. Su abuelo compró una pequeña parcela al otro lado de la calle de Southside, donde la familia encontró espiritualidad y seguridad.

“Sus vidas giraban en torno a la iglesia”, dijo Bergman. “Y sigue siendo un punto focal para la familia”. Su hermano mantuvo la casa de los abuelos y algunos familiares de Bergman siguen asistiendo a los servicios en Southside.

Southside es una iglesia pequeña, pero sus puertas son amplias. Es un ancla segura en el barrio y una guía moral para Tucsón.

“La iglesia siempre ha estado influenciada por lo que pasa en el barrio”, dijo Harrington. “Estamos creando un espacio para que la gente se reúna, estamos creando un espacio para la justicia”.

Una campaña exitosa asegurará que Southside siga su misión en el apoyo a la equidad social y participación ciudadana.

“Cuando terminemos el proyecto, el mandato será el mismo”, dijo Fife. “La vamos a desgastar”.

Ernesto “Neto” Portillo Jr. es editor de La Estrella de Tucsón. Contáctalo en netopjr@tucson.com o al 573-4187.