Como padre de dos niños –de 4 y 8 años, respectivamente– me es difícil encontrar tiempo para el ejercicio mientras atiendo el trabajo y la familia.

Algunas veces es tentador prender el televisor y dejarlo como niñera. En lugar de hacer eso, mi esposa y yo nos ponemos a jugar con los niños en el patio o a perseguirlos alrededor de la casa. Tomamos turnos para cuidar de los chicos mientras el otro hace ejercicio. Al hacer esto nos ayudamos mutuamente y ayudamos a que nuestros hijos se ejerciten para que podamos verlos crecer sanamente.

A través de una encuesta, en el año 2010 el Departamento de Salud encontró cuán difícil es incorporar la actividad física en nuestras vidas.

Aunque los residentes del Condado Pima son generalmente menos obesos y más activos que otras personas en Arizona y en el país, sólo el 44 por ciento de los adultos hispanos que residen en el Condado Pima cumplen con el estándar federal de actividad física. Casi el 20 por ciento de los encuestados dijeron que regularmente no hacen ningún tipo de actividad física moderada.

Lo alarmante para mí es que nuestros hijos van por el mismo camino. De hecho, en el Condado Pima sólo el 45 por ciento de los niños reciben los 60 minutos de actividad física diaria recomendada. Esto es mucho menos que los promedios nacionales y estatales.

El resultado es que nuestros niños están engordando y haciendo menos ejercicio, al punto de que los índices de obesidad se han triplicado en los últimos 30 años.

Me preocupa que cuando los distritos escolares se ven forzados a cortar recursos, los programas deportivos y las clases de educación física son frecuentemente eliminados a pesar de los efectos a largo plazo en la salud.

Todos sabemos de los beneficios del ejercicio. Ayuda a reducir las enfermedades del corazón y la Diabetes. Fortalece los músculos y los huesos y mejora la salud mental y la concentración. Cuando los niños se ejercitan, se les pone en un camino saludable que les trae beneficios para toda la vida.

Pero aun sabiendo esto podemos ignorarlo.

Estos son pasos que podemos seguir para hacer un cambio. En lugar de prender el televisor, vaya hacia donde su vecino para enterarse del último “chisme”. Lleve a sus niños a andar en bicicleta. Tome una pelota y llévelos al parque.

Quizás su colonia no sea la más segura. De acuerdo a nuestra encuesta, el 21 por ciento de los residentes mencionaron la “seguridad” como una de las barreras para hacer ejercicio. Hay muchos lugares que son seguros, como parques, senderos junto al río y centros comunitarios.

Todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Por eso, hay que predicar con el ejemplo.

El Dr. Francisco García es director del

Departamento de Salud del Condado Pima.