Lonnie Swartz trial

Lonnie Swartz, left, did not act recklessly with disregard for human life, his lawyers hope to show.

Ron Medvescek / Arizona Daily Star

Para la defensa es simple: La frontera es un lugar peligroso y ser agente de la Patrulla Fronteriza es un trabajo peligroso.

Mientras presentaban a sus testigos durante la semana pasada, los abogados defensores se enfocaron en ese mensaje y en la postura de que la noche en que Lonnie Swartz disparó a través de la valla fronteriza y mató a José Antonio Elena Rodríguez él sólo hacía su trabajo y se protegía a sí mismo y a sus compañeros.

Se espera que este lunes o el martes se presenten los argumentos finales en el juicio por asesinato en segundo grado en contra de Swartz, el cual comenzó el 20 de marzo en la Corte de Distrito de Estados Unidos en Tucsón.

Parte del argumento de la defensa ha sido también señalar lo que los testigos expertos identificaron como fallas en la investigación de ambos lados de la frontera; lo que dice la política de uso de la fuerza que deben hacer los agentes de la agencia federal, y la validez de un video de animación tridimensional (3D) que presentaron los fiscales indicando las posiciones de Swartz y de las personas que lanzaban piedras al momento de los hechos en 2012.

Sorpresivamente, Swartz testificó el lunes 9 de abril sobre cómo se desarrolló el incidente. El agente de 43 años dijo que no recuerda mucho de lo que sucedió después de que disparó su arma hacia México, matando a Elena Rodríguez, de 16 años.

“He tratado de recordar siempre desde esa noche, no sé por qué”, dijo a Sean Chapman, uno de sus dos abogados. “He estado luchando con esto por más de 5 años. Quiero recordar. Es una pieza de mi vida borrada y no puedo recuperarla”.

Uso de la fuerza

Aunque los fiscales han dicho que los agentes de la Patrulla Fronteriza están entrenados para usar la fuerza letal como último recurso ¬¬–sólo cuando es razonable y necesario– Chapman ha respondido a lo largo del juicio que los agentes tienen un amplio rango de opciones basados en la totalidad de las circunstancias.

“Pero algunas veces, desafortunadamente, la fuerza letal tiene que ser el primer recurso”, ha dicho Chapman.

Esta es una parte de lo que dice la política del 2010 a la que los abogados se han estado refiriendo:

• “Oficiales o agentes autorizados pueden utilizar fuerza letal sólo cuando sea necesario, eso es, cuando el oficial o agente tiene la creencia razonable de que el sujeto de esa fuerza representa un peligro inminente de muerte o de daño físico grave para el oficial o agente o para otra persona.

• “Si es factible, y si hacerlo no incrementará el peligro para el oficial o agente o para otros, debe hacerse una advertencia verbal para que el sujeto de someta a la autoridad del oficial o agente antes de utilizar la fuerza letal.

• “Disparar un arma de fuego hacia una persona debe hacerse únicamente con la intención de detener el comportamiento amenazante de la persona que justifique el uso de la fuerza letal”.

“Si los recursos, intención y oportunidad están presentes, entonces el agente está autorizado a usar la fuerza letal”, testificó Peter Hermansen, un ex agente de la Patrulla Fronteriza que formó parte de la elaboración del manual sobre el uso de la fuerza del 2010.

Dijo que no hay nada en esa política que diga que los agentes deben retirarse cuando les tiran piedras, en cambio, se supone que deben usar su entrenamiento para que los ayude a reaccionar.

Tampoco hay ninguna política que diga que deben cubrirse, dijo en respuesta a las preguntas de Chapman. “Evalúas la situación para entender tu posición y la posición de otros”. Con frecuencia, añadió, “a los oficiales se les pide tomar decisiones razonables en fracción de segundos bajo circunstancias muy irrazonables”.

Swartz testificó que la noche de los disparos él escuchó piedras golpeando en la valla, escuchó a un compañero decir que había sido golpeado y a otro agente decirle a un oficial de la policía de Nogales que su perro policía había sido golpeado. Todo eso se combinó con el hecho de que uno de los presuntos narcotraficantes trepando la valla traía un cuchillo grande en el bolsillo, dijo.

Durante su testimonio, Hermansen mencionó también un memorando de 2014 sobre el “uso de tácticas y técnicas seguras”. Mike Fisher, entonces jefe de la Patrulla Fronteriza, lo emitió “bajo mucha presión para hacer frente a la impresión de que las fuerzas de seguridad estaban usando más fuerza de la necesaria”, dijo Hermansen. “Estaba dirigido a recordar a los agentes que pensaran sobre su entrenamiento y sobre todas las herramientas que tienen en su caja de herramientas”.

El memorando les recordaba a los agentes que evitara, mientras fuera posible, ponerse en una posición en la que no tuvieran alternativa más que el uso de la fuerza y no descargar sus armas de fuego en respuesta a personas lanzando piedras a menos que representaran un peligro inminente de muerte o de lesión seria. Los agentes deben buscar protección o alejarse del área inmediata de peligro, decía.

Pero Swartz no había tenido este memorando en el 2012, enfatizó Chapman.

Señalan errores en la investigación

En su discurso inicial, Chapman dijo al jurado que, en primer lugar, no se debieron haber presentado los cargos federales en contra de Swartz.

“Errores en la investigación en ambos lados de la frontera afectan la integridad y a con de la evidencia”, dijo.

Es importante considerar los errores, dijo, porque un agente federal está en juicio.

Chapman y el otro abogado defensor, Jim Calle, interrogaron a varios testigos expertos tratando de demostrar la falta de confiabilidad de la evidencia, desde las huellas de vigilancia que han sido mostradas una y otra vez durante las semanas pasadas, hasta la forma en que las autoridades mexicanas condujeron la investigación.

Los fiscales han utilizado una animación en 3D con datos y video y fotos de vigilancia para reconstruir la escena. En él, James Taverneti, animador forense, utilizó íconos para demostrar cómo Swartz y las personas que arrojaban piedras se movieron a lo largo de la escena, porque no tuvo suficiente información para mostrar de forma precisa cómo movieron sus cabezas y sus brazos, dijo.

Los fiscales pasaron varias horas a lo largo de dos días analizando cómo creó la animación Tavernetti, ya que la defensa ha presentado argumentos en contra de la validez del video, diciendo que no es confiable.

Grant Fredericks, analista de video forense de la defensa, testificó que el tamaño del archivo de las cámaras de vigilancia que se les entregó a él y a Tavernetti era muy pequeño. Tenía 75 por ciento menos pixeles que el original, dijo, lo cual crea un problema de redundancia puesto que el sistema utiliza la misma información de encuadres anteriores cuando el algoritmo de comprensión no detecta suficientemente un cambio en la escena.

“Cuando lo haces más grande, te dan una idea de qué tanta información te falta, qué tan limitado es el número de pixeles”, dijo, mientras mostraba una parte de un video que muestra una gran parte de la pantalla en negro, lo que significa que faltaba información en ese momento particular. El juez permitió que el video de la defensa fuera admitido para propósitos demostrativos, pero no como parte de la evidencia que el jurado considerará.

Fredericks y Eugene Liscio, experto en reconstrucción tridimensional, también testificaron que las huellas de la cámara infrarroja no son fiables porque son borrosas y pueden dar la impresión de movimiento cuando no lo hay.

“Dada la calidad de la evidencia, el resultado final es muy subjetivo”, testificó Liscio.

Otro punto clave del juicio ha sido si Elena Rodríguez seguía vivo cuando Swartz cambió su posición y siguió disparando, recargó el arma y disparó de nuevo. Stuart James, científico forense de la defensa, dijo basado en la evidencia disponible que él no podría decir si hubo movimiento o no cuando el adolescente estaba cayendo o ya estaba en el suelo.

“Mi opinión sobre la sangre salpicada tiene que ser conservadora dadas las pocas fotos, la falta de muestras de sangre, la falta de mediciones”, dijo. Las autoridades mexicanas no tomaron muestras de la sangre ni del tejido de la valla para examinarlas.

Uno de los últimos testigos de la semana, Gary Rini, testificó brevemente sobre los traspiés que había observado durante la investigación, incluyendo vehículos de la Patrulla Fronteriza pasando por el lugar de los hechos.

La fiscalía no tuvo ninguna pregunta para él.

La postura del gobierno es que Swartz disparó 16 balas a través de la valla –de las cuales 10 le dieron a Elena Rodríguez en la espalda y la cabeza– mientras los otros agentes y oficiales en la escena buscaron refugio.

“¿Cómo supiste que ellos estaban en peligro?”, preguntó el fiscal asistente de Estados Unidos Wallace Kleindienst a Swartz sobre los otros agentes.

“Todos nosotros estábamos en peligro, señor”, respondió Swartz. “Está oscuro, hay poca luz … No necesito ser golpeado por una piedra, no necesito voltear a ver el tamaño de las piedras”, dijo, repitiendo lo que Chapman ha dicho en todo momento.

Tuvo que actuar rápido, dijo Swartz. “Sólo tenía segundos para frenar la amenaza, señor”, y “elegí protegerme a mí mismo, a mi compañero y al oficial”.

Después de los últimos argumentos, el juez Raner Collins dictara instrucciones al jurado para que inicie la deliberación.

ENGLISH VERSION

For the defense it’s simple: The border is a dangerous place and being a Border Patrol agent is a dangerous job.

As they presented their witnesses during the past week, defense lawyers focused on that message and their position that the night Lonnie Swartz shot through the border fence and killed Jose Antonio Elena Rodríguez, he was just doing his job and protecting himself and fellow agents.

Closing arguments are expected either Monday or Tuesday in Swartz’s trial on second-degree murder charges, which began March 20 in U.S. District Court in Tucson.

Part of the defense’s case has also been to point out what its expert witnesses identified as flaws in the investigations on both sides of the border; what the federal agency’s use-of-force policy actually tells agents to do; and the validity of a 3-D animation video that prosecutors presented showing the positions of Swartz and border rock throwers at the time of the 2012 shooting.

In a surprise move, Swartz testified on Monday about how the incident unfolded. The 43-year-old agent said he can’t remember much of what happened after he fired his weapon into Mexico, killing 16-year-old Elena Rodriguez.

“I’ve tried to remember ever since that night, I don’t know why,” he told Sean Chapman, one of his two attorneys. “I’ve struggled with this for 5ƒ years. I want to remember. It’s a piece of my life wiped away and I can’t get it back.”

Use of force

While prosecutors have said Border Patrol agents are trained to use deadly force as a last resort — only when it’s reasonable and necessary — Chapman has countered throughout the trial that agents have a wide array of options based on the totality of circumstances.

“But sometimes, unfortunately, deadly force has to be the first resort,” Chapman has said.

In part, this is what the 2010 policy the attorneys have been referring to says:

  • “Authorized officers/agents may use deadly force only when necessary, that is, when the officer/agent has a reasonable belief that the subject of such force poses an imminent danger of death or serious physical injury to the officer/agent or to another person.
  • “If feasible, and if to do so would not increase the danger to the officer/agent or others, a verbal warning to submit to the authority of the officer/agent shall be given prior to the use of deadly force.
  • “Discharging a firearm at a person shall be done only with the intent of stopping that person from continuing the threatening behavior that justifies the use of deadly force.”

“If means, intention and opportunity are present, then the agent is authorized to use deadly force,” testified Peter Hermansen, a former Border Patrol agent involved in crafting the 2010 use-of-force handbook.

He said there’s nothing in the policy that says agents must retreat when being pelted with rocks; instead, they are supposed to use their training to help them react.

There’s also no policy that says they must take cover, he said in response to Chapman’s questions. “You assess the situation to understand your position, the position of others.” Often, he added, “officers are asked to make split-second decisions that are reasonable under very unreasonable circumstances.”

Swartz testified that the night of the shooting he heard rocks hitting the fence, heard a fellow agent said he had been hurt and another agent tell a Nogales police officer that his police dog had been hit. All of that combined with the fact that one of the alleged drug smugglers climbing the fence had a large knife in his pocket, he said.

During his testimony, Hermansen also mentioned a 2014 memo on “use of safe tactics and techniques.” Mike Fisher, then chief of the Border Patrol, issued it “under a lot of pressure to address the impression that law enforcement was using force more than necessary,” Hermansen said. “It was meant to remind agents to think about their training and about all the tools in their toolbox.”

The memo reminded agents to avoid, whenever possible, placing themselves in a position where they have no alternative to using deadly force and to not discharge their firearms in response to rock throwers unless they pose an imminent danger of death or serious injury. Agents should seek cover or distance themselves from the immediate area of danger, it said.

But Swartz wouldn’t have had this memo available to him back in 2012, Chapman noted.

Investigation
missteps alleged

In his opening statement, Chapman told jurors that the federal indictment against Swartz shouldn’t have been filed in the first place.

“Flaws in the investigation on both sides of the border impact the integrity and reliability of the evidence,” he said.

It’s important to consider the mistakes, he said, because a federal agent is on trial.

Chapman and co-counsel Jim Calle questioned several expert witnesses seeking to prove unreliability of the evidence, from the surveillance footage that has been shown over and over during the past several weeks, to the way Mexican officials conducted their investigation.

Prosecutors have used an animation of 3-D data, surveillance video and photographs to reconstruct the scene. In it, James Tavernetti, a forensic animator, used icons to demonstrate how Swartz and the rock throwers moved through the scene because he didn’t have enough information to show precisely how they moved their heads and arms, he said.

Prosecutors spent several hours over two days going over how Tavernetti created the animation because the defense had argued against the admission of the video, saying it was unreliable.

Grant Fredericks, the defense’s forensic video analyst, testified that the size of the file from the surveillance cameras given to him and Tavernetti was too small. It was missing 75 percent of the original pixels, he said, which creates a problem with redundancy as the system uses the same information from previous frames when the compression algorithm doesn’t detect enough of a change in the scene.

“When you magnify it, you get a sense of how much information is missing, how very limited the number of pixels are,” he said, as he showed a clip of a video that shows a lot of the screen in black, meaning information was missing at that particular moment. The judge allowed the defense’s clip to be admitted for demonstrative purposes but not as part of the evidence the jury will consider.

Fredericks and Eugene Liscio, an expert on 3-D reconstruction, also testified that the footage from the infrared camera is unreliable because of its blurriness and can give the impression of movement when there is none.

“Because of the quality of the evidence, the end result is very subjective,” Liscio testified.

Another key point in the trial has been whether Elena Rodríguez was still alive when Swartz changed his position and continued to shoot, reload and shoot again. Stuart James, the defense’s forensic scientist, said based on the available evidence he cannot say whether there was movement as the teen was falling or already on the ground.

“My opinion on blood spatter has to be conservative due to the few photos, no samples of blood, no measurements,” he said. Mexican officials did not take blood and tissue samples from the wall to examine.

One of the last witnesses for the week, Gary Rini, briefly testified about missteps he had observed during the investigation, including Border Patrol vehicles driving through the scene.

The prosecution did not have any questions for him.

The government’s position is that Swartz fired 16 shots through the fence — 10 of which hit Elena Rodríguez in the back and head — while the other agents and officers at the scene instead sought cover.

“How did you know they were in danger?” Assistant U.S. Attorney Wallace Kleindienst asked Swartz about the other agents.

“We were all in danger sir,” Swartz responded. “It’s dark, it’s low light ... I don’t need to be hit by a rock, I don’t have to look up and see the size of the rocks,” he said, repeating what Chapman has said throughout.

He had to act quickly, Swartz said. “I only had seconds to stop the threat, sir,” and he “elected to protect myself, my partner and the officer.”

After closing arguments, Judge Raner Collins will issue instructions for the jury to begin deliberating.

Contact reporter Perla Trevizo at 573-4102 or ptrevizo@tucson.com. On Twitter: @Perla_Trevizo