La Iglesia Presbiteriana del Sur está brindando santuario o refugio a una segunda persona en este año que enfrenta una orden de deportación.

Rosa Robles Loreto, de 40 años de edad, se mudó a la iglesia el pasado jueves 7 de agosto y permanecerá ahí hasta que su caso sea resuelto por la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

Los problemas migratorios de Robles Loreto empezaron en septiembre del 2010, luego de una parada por una infracción de tránsito cuando ella se dirigía a su trabajo limpiando casas. Un agente de la policía del Condado Pima llamó a la Patrulla Fronteriza luego de que admitiera que estaba en el país de forma ilegal.

Robles Loreto, quien permaneció en custodia por dos meses y salió con una fianza de 3 mil dólares, tiene orden de deportación.

Amber Cargile, vocera del ICE en Phoenix, no pudo ser contactada para comentar sobre el caso de Robles Loreto.

La semana pasada, los pastores Alison Harrington y John Fife presentaron a funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional una solicitud migratoria para que se permita a Robles Loreto permanecer en el país.

Fife fue pastor de la iglesia y cofundador del Movimiento Santuario, el cual ayudaba a centroamericanos que decían haber dejado su país a causa de la persecución política o religiosa. Esta iglesia lideró el Movimiento Santuario.

Margo Cowan, abogada de Robles Loreto, presentó una petición formal al ICE para reabrir el procedimiento de expulsión de Robles Loreto y permitirle que se quede en el país con su familia y que obtenga un permiso de trabajo.

Lo mismo se hizo en el caso de Daniel Neyoy Ruiz, la primera persona que pidió santuario en este año, en el mes de mayo, en la Iglesia Presbiteriana del Sur. Él recibió una suspensión de la deportación en junio.

Igual que en el caso de Neyoy Ruiz, la deportación de Robles Loreto es de “baja prioridad”. No tiene antecedentes penales, no representa ninguna amenaza a la seguridad y ha echado raíces en Tucsón, dijo Sarah Launius, quien junto con Cowan y otros voluntarios ofrece servicios migratorios gratuitos a través de una clínica legal con base en la iglesia.

El gobierno ha utilizado la discrecionalidad de la corte para cerrar 31 mil 178 casos similares al de Robles Loreto y al de Neyoy Ruiz entre noviembre del 2011 y el 27 de marzo del 2014, de acuerdo con la Oficina Ejecutiva para la Revisión de la Inmigración en el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

“Nos sentimos tranquilos, y llegamos a esta decisión con mucha fe en Dios de que todos nosotros nos podremos quedar aquí”, dijo Rosa Robles Loreto.

El esposo de Rosa, Gerardo Grijalva, de 40 años, y sus dos hijos, Gerardo, de 11, y José Emiliano, de 8, se unirán a Rosa como una muestra de apoyo. Sin embargo, ellos sí pueden salir de la iglesia. Gerardo saldrá para ir a su trabajo en construcción, y los muchachos asistirán a su escuela en el Distrito Escolar Unificado de Sunnyside.

Hasta ahora, ellos han vivido la mayor parte del tiempo escondiéndose de los agentes de inmigración. En 2012, Gerardo también fue parado por una infracción de tránsito y luego detenido durante 19 días por autoridades federales por estar ilegalmente en el país. Él también salió con una fianza de 3 mil dólares y tiene cita en la corte en junio del próximo año.

Gerardo Grijalva dijo que vino por primera vez a Tucsón en el 2006 y encontró trabajo en la construcción, y su esposa y sus dos hijos, entonces niños pequeños, lo alcanzaron pronto. Los cuatro entraron al país con sus visas y nunca regresaron a su casa en Hermosillo, Sonora.

Contacta a Carmen Duarte en cduarte@tucson.com o al 573-4104.