Imponente carretera mexicana unirá dos mares

2013-07-05T00:00:00Z Imponente carretera mexicana unirá dos maresThe Associated Press The Associated Press
July 05, 2013 12:00 am  • 

ESPINAZO DEL DIABLO, México.- Picos azulados de la Sierra Madre dominan el horizonte. Las únicas señales de civilización son el humo de una quema de maíz y un camino de tierra que apenas se divisa.

De repente, de la nada surge un tramo de cemento que parece una montaña rusa sobre una torre de alta tensión, que se interna y sale de la montaña hasta pasar por sobre un desfiladero de 400 metros (mil 200 pies) a través del puente de tirantes más alto del mundo, llamado Baluarte.

La carretera Durango-Mazatlán es una de las obras de ingeniería más notables de México e incluirá 115 puentes y 61 túneles a ser usados para transportar gente, cargamentos y mercaderías legítimas a través de una cadena de montañas conocida por la marihuana, amapolas que producen opio y una ruta donde abundan los accidentes llamada Espinazo del Diablo.

Incluso quienes se oponen al proyecto dicen que la ruta de 230 kilómetros (140 millas) tendrá un impacto positivo para el norte de México. Unirá los puertos del Golfo de México con el Pacífico en un viaje de apenas 12 horas y Mazatlán con San Antonio, Texas, en el mismo tiempo. La autopista será recorrida por cinco millones de vehículos al año, más de cuatro veces el tráfico que pasa por la antigua ruta, y una mayor cantidad de mercaderías de Asia dirigidas al interior de México y el sur de EU.

Funcionarios de turismo del estado de Sinaloa pronostican una "explosión" de visitantes a Mazatlán, una ciudad muy golpeada por la violencia del narcotráfico en años recientes, ya que la autopista le dará a 40 millones de mexicanos acceso fácil a las playas.

"Cambiará totalmente el paisaje de esta parte del país", afirmó el secretario de Turismo, Francisco Córdova.

Resta por verse, no obstante, si la autopista de 2 mil 200 millones de dólares logrará que pueblos con casuchas de madera y metal corrugado de Sinaloa y Durango puedan romper sus lazos históricos con el narcotráfico.

En Concordia, la municipalidad que linda con el puente Baluarte en el estado de Sinaloa, nueve personas fueron asesinadas en una emboscada en diciembre pasado cuando cenaban en la Nochebuena. Un fiscal atribuyó el ataque a una guerra por el control del tráfico de drogas en la zona.

El jefe de Seguridad Pública de Pueblo Nuevo, del lado de Durango, fue asesinado a tiros el año pasado cuando caminaba por una calle a plena luz del día.

Las autoridades afirman que la autopista generará actividades económicas legítimas en una zona problemática. La gente de la zona dice que puede mejorar el acceso a esas localidades o hundir a los pocos comerciantes honestos que quedan en vista de que los camiones y los autobuses ignorarán esos pueblos.

"Va a dejar aislados una parte de los pueblos que se encontraban por la carretera libre", pronosticó José Luis Coria Quiñonez, vocero de mil 800 campesinos comunales que recurrieron a los tribunales y lograron que se ordenase la suspensión de las obras del puente del lado de Durango mientras se analiza el caso. Sostienen que el gobierno no les pagó lo suficiente por el acceso a sus propiedades durante la construcción y que no ha reparado el daño causado a los bosques de pinos, las fuentes de agua y el hábitat de especies en peligro de extinción.

Desde la distancia, el puente y sus pirámides de cables de acero lucen espectaculares y al mismo tiempo fuera de lugar, como si el Golden Gate de San Francisco estuviese en medio de un paisaje lunar. Si bien es más corto que el Golden Gate, el Baluarte cruza un cañón lo suficientemente profundo como para que allí entre el edificio Chrysler, una de las estructuras más altas de Nueva York.

Hecho en casa

Los ingenieros se llenan de orgullo cuando les preguntan quién lo diseñó: "Puros mexicanos".

Un equipo de entre 60 y 80 expertos comenzó a trabajar en el puente hace 15 años, en las oficinas de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de la Ciudad de México, indicó al arquitecto en jefe Alberto Ortiz Martínez, usando caballos, mulas y un helicóptero para establecer el trayecto. Se emplearon 130 mil toneladas de acero y una cantidad de cemento 20 veces mayor que la usada en un estadio olímpico. Unos mil 200 trabajadores vivieron cuatro años en un campamento vecino.

La nueva autopista hará que se pueda llegar de Durango a Mazatlán en dos horas.

Colaboraron los redactores de AP Martín Durán (Culiacán) y Karla Tinoco (Durango).

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