Unos 14 estudiantes de la primaria cantan “Humildes Peregrinos” en el aula de artes escénicas de Carrillo K-5 School.

Algunos se mueven en su lugar, manteniendo el conteo, mientras otros miran a su maestra, Marta Holl, en la guitarra. Cuando terminan la canción, sonríen, saben que entonaron cada nota como debía ser.

“Humildes Peregrinos” es sólo una de las canciones que interpretan los estudiantes durante Las Posadas, su evento anual navideño, en el que recuerdan la travesía de José y María desde Nazaret a Belén en busca de un lugar tranquilo para que María diera a luz al niño Jesús.

Los alumnos no solamente aprenden de las historias bíblicas y las tradiciones, sino que además esto ayuda a algunos de ellos a aprender español.

“Muchos no hablan español”, dijo Yvette Hererra, maestra en Carrillo. “Pero aprenden con la letra de las canciones”.

Las Posadas se convirtieron en una tradición de Carrillo hace 81 años, cuando la maestra Marguerite Collier quería conectar la cultura de muchos de los alumnos de la escuela con la comunidad de Tucsón, dijo Lori Conner, directora de Carrillo.

Aunque el evento se planea y se ensaya en la escuela, no utiliza fondos del distrito escolar, dijo la maestra de artes, Marta Holl.

Este año, el evento se realizó el 15 de diciembre.

Las Posadas son autofinanciadas por maestros que se ofrecen para ayudar, padres de familia y actividades realizadas específicamente para reunir fondos para esta presentación. Maestros, papás y personal de apoyo de la escuela ayudan a decorar, venden comida, alistan el aula y la limpian, dijo Holl.

“Yo ofrezco mi tiempo de forma voluntaria”, dijo Holl. “No me pagan por esto. Lo que se reúne de la venta de comida se guarda para el siguiente año, de manera que nos autofinanciamos. Esto mantiene la historia viva. Esto realmente une al vecindario. El Barrio en verdad se enorgullece de esta tradición”.

La parte central de Las Posadas es una procesión de la escuela por el Barrio El Hoyo. Mientras los alumnos caminan, cantan los villancicos que han practicado durante varias semanas.

Cada niño interpreta un papel. Se visten de pastores, campesinos y ángeles. Algunos llevan velas. Otros llevan campanas, una estrella navideña, nochebuenas, bastones de pastores y el nacimiento.

Melody Albor, alumna de 5to grado, es una de los cuatro estudiantes que llevan el nacimiento. Este es el segundo año participando en Las Posadas para esta niña de 10 años.

“Es muy divertido”, dijo Melody. “Me gusta cantar y me gusta que aprendemos cosas nuevas”.

También es el segundo año participando para Anthony Moreno. El niño de 11 años y estudiante de 5to grado es uno de los “niños que tocan la puerta”, es decir, el que llaman a la puerta en cinco diferentes lugares durante la procesión en busca de refugio para José y María.

“Tocan en cuatro puertas y en todas les dicen ‘no’, pero en la quinta les dicen ‘sí’ y María tuvo a Jesús”, dijo Anthony.

Ensayan mucho, dijeron los niños. De hecho, practicaron de dos a tres horas diarias cuatro veces a la semana durante nueve semanas. Pero para ellos, vale la pena.

“Es divertido”, dijo Melody. “Hay canciones divertidas al final y tarde o temprano puedes ser elegidos para ser el ángel azul o el rosa… Estoy contento de estar en este grupo porque puedes honrar el nacimiento del niño Jesús”.

“Estoy triste que este sea mi último año”, agregó Anthony.

Después de la procesión, los niños forman un círculo y cantan cinco canciones divertidas. La última se trata de la piñata. Al final de la última canción, uno de los alumnos reparte dulces entre los asistentes.

A lo largo de los últimos 81 años, el vecindario que rodea a la escuela a adoptado la tradición de Las Posadas. La gente decora para la ocasión y sale a ver a los niños y a caminar con ellos.

“Es muy suave. Hay cientos de personas y siguen a los niños y es realmente hermoso”, dijo Holl. “Gente que participó hace 40 u 80 años viene y puedes oírlos cantar. Esto une al vecindario y a la escuela”.

También trae gente nueva al barrio cada año.

“Es un evento muy bonito y cada año hay gente nueva y siempre quedan impresionados por el evento en su conjunto”, dijo Conner. “Me encanta ver caras familiares, pero es increíble ver gente de otras partes. Me emociona. Es una tradición muy importante que debe continuar”.