50 objetos para representar a Tucsón

2014-06-13T00:00:00Z 50 objetos para representar a TucsónPor Tom Beal La Estrella de Tucsón Arizona Daily Star

Séptima de diez partes

Certificado de la UA

Es un documento muy codiciado, pero nada extraño.

Desde 1895, la Universidad de Arizona ha emitido 336 mil 890 certificados de graduación de licenciatura y posgrados, según la Oficina de Investigación y Planeación Institucional de la UA. En el ciclo escolar 2013-2014 fueron 9 mil 400.

El certificado de la imagen, emitido en 1987, corresponde a la esposa del autor, Ginny Beal, y tiene algo que lo hace una pieza de colección: está firmado por el gobernador Evan Mecham, quien participó en una sola graduación de primavera entre el día que tomó posesión, 6 de enero de 1987, y su juicio político y destitución el 4 de abril de 1988.

Una generación graduada en diciembre tiene un título aún más escaso: lleva la firma del gobernador Wesley Bolin, quien murió en el cargo cinco meses después de suceder al gobernador Raúl Castro en octubre de 1977.

Entre los muchos notables egresados de la UA está el ya fallecido senador Barry Goldwater, el ganador del Premio Nobel de Física Brian Schmidt, el novelista Richard Russo, el ex jugador de los San Antonio Spurs Sean Elliot, y Jennie Finch, quien lanzó con la selección de softbol de EU en los Juegos Olímpicos del 2004.

“Canciones de mi padre”

Cuando Linda Ronstadt, tucsonense de nacimiento, fue admitida al Salón de la Fama del Rock and Roll en abril pasado, ninguna de las canciones de este álbum fueron consideradas entre lo “esencial de Ronstadt” en el blog del Salón de la Fama.

Aunque el blog sí destaca que Ronstadt es la única artista que ha ganado premios Grammy en las categorías de música pop, country, mexicoamericana y tropical latina.

Obtuvo un Grammy por este disco y por el que le siguió, “Más Canciones”.

Para los tucsonenses, “Canciones de mi Padre” es lo esencial de Ronstadt. Es nieta del sonorense Federico José María Ronstadt, quien llegó a esta ciudad como carretero y herrero pero que dedicaba su tiempo libre a la música. Él fundó la primera orquesta de Tucsón, el Club Filarmónico Tucsonense, a finales de la década de 1890.

Una de las hijas de Fred Ronstadt, Luisa Espinel, fue una reconocida intérprete y bailarina que reunió las canciones que su padre le había enseñado en una guía llamada “Canciones de mi padre”. Cuando Linda Ronstadt recopiló las canciones que le enseñó su papá, Gilbert, usó el mismo título.

“Bean Trees”

Barbara Kingsolver ya no vive en Tucsón, pero sus primeras novelas las escribió aquí, de donde aprovechó la riqueza del entorno y la diversidad de los personajes que lo habitan.

“Bean Trees”, publicado en 1988, narra la historia de Taylor Greer, quien vino manejando desde Kentucky, y de su hija “Turtle”, que se sumergió en la vida de Taylor a lo largo del camino.

Los habitantes de Tucsón pueden reconocer los elementos algunas veces satirizados del entorno del centro de la ciudad –el pitido del tren, las pistas para motos, las columnas de la Nueva Era, tienditas chinas- y la llantera “Jesús es el Señor”, que era la fachada para un refugio usado por el Movimiento Santuario.

Los personajes y el entorno reaparecen en su novela de 1993 “Pigs in Heaven”.

Los niños de DeGrazia

En la década de los sesenta, luego de que una de las pinturas de Ettore “Ted” DeGrazia fue elegida para una popular tarjeta de Navidad, sus sencillos diseños de niños indígenas y mexicanos sin rostro se volvieron omnipresentes.

Sus imágenes se usaron en numerosos productos. Su popularidad, combinada con la simplicidad de algunos de sus trabajos, hizo que muchos lo redujeran a un artista comercial. Pero era más que eso.

Estudió muralismo con Diego Rivera y José Orozco. Escribió historias de exploradores españoles, incluyendo la del Padre Kino. Diseñó y construyó la capilla y el estudio al final de Swan Road, donde ahora se alberga su fundación y gran parte de su obra.

Narró en sus trabajos la vida de los mexicanos, navajos, hopis y tohono o’odham.

Y sus simples trazos de niños sin rostro de varias tonalidades les hablaron a millones de personas que compraban y atesoraban sus tarjetas.

Botas vaqueras

Hay una razón por la que las botas vaqueras tienen tacón. Y sus cubiertas para tobillos y espinillas protegen de las mordeduras de víboras y de cabra.

Los vaqueros locales aún las usan para sus actividades diarias, pero la mayoría de la gente que usa botas vaqueras lo hace para establecer su estilo en nuestro entorno urbano.

Como mejor lucen es con pantalones de mezclilla, pero igual las vemos en abogados que visten de traje, en mujeres con falda o en auténticos vaqueros.

Las botas con monogramas que vemos es esta imagen son de las que usa un genuino vaquero cuando quiere verse bien.

Estas botas de cocodrilo fueron hechas en Lucchese Boot Company, de San Antonio.

Contacta a Tom Beal en tbeal@azstarnet.com o al 573-4158.

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