Por Luis F. Carrasco

La Estrella de Tucsón

ORACLE.— El contencioso debate sobre la inmigración llegó a este pequeño pueblo de Arizona el martes 15, donde un grupo de manifestantes en espera de bloquear el paso de un camión con niños centroamericanos a bordo chocó brevemente con activistas.

Los manifestantes se congregaron a lo largo del camino que lleva a la Academia Sycamore Canyon, lugar que fue recientemente identificado por Paul Babeu, sheriff del Condado Pinal, como el sitio donde el gobierno federal pretendía mandar a un grupo de jóvenes inmigrantes el martes.

Babeu, quien fue señalado por activistas como el incitador detrás de la protesta, dijo que todo lo que él trataba de hacer era informar a la comunidad, algo que el gobierno federal no estaba haciendo.

“Si vas a mandar a jóvenes inmigrantes a otro estado y a otra jurisdicción, hay preocupaciones legítimas que otros miembros de esta comunidad tienen sobre la seguridad pública y la salud pública”, señaló Babeu. “Mi preocupación desde el punto de vista legal es que yo no tengo conocimiento de quién es esta gente”.

Los activistas desmintieron las alegaciones del sheriff de que la comunidad tenía algo de qué preocuparse por un camión lleno de jóvenes inmigrantes.

“No creemos en ese tipo de alarmismo, que ahora vamos a estar trayendo a pandilleros que nos van a acuchillar en la noche”, dijo Frank Pierson, líder del consejo parroquial de la iglesia católica Santa Helena. “Están tratando de asustar a la gente a que salga a protestar”.

En el punto más intenso de la manifestación había aproximadamente 80 personas protestando, mientras que el grupo de activistas sumaba casi 50. Sin embargo, el camión nunca llegó.

Los manifestantes cargaban pancartas con mensajes como “Llévenlos a la Casa Blanca” e “Ilegales en camiones váyanse a casa” junto con banderas estadounidenses. Una camioneta pick-up tocaba música country y varias personas portaban pequeñas estrellas de plástico con la leyenda “Alguacil Junior para el Sheriff Joe Arpaio”.

Aunque los grupos se colocaron originalmente a varios metros de distancia el uno del otro, aproximadamente a las 10:30 a.m. algunos de los activistas trataron de caminar frente a los manifestantes junto con un mariachi.

Mientras Rubén Moreno, del Mariachi Luz de Luna de Tucsón, tocaba el himno nacional de Estados Unidos con su trompeta, algunos manifestantes y activistas cantaron juntos, trayendo un breve momento de unidad entre los grupos antes de que regresaran a gritarse poco tiempo después.

Los organizadores en ambos lados trataron de mantener las cosas calmadas, y pronto los manifestantes y activistas dejaron de pelear, compartiendo el mismo espacio de manera pacífica hasta que comenzaron a irse.

Varios manifestantes dijeron estar preocupados de que pandilleros iban a entrar al área o que los jóvenes inmigrantes traían enfermedades. Otros dijeron que su problema no era con los niños, sino con la política del gobierno y cómo estaban manejando la llegada de estos inmigrantes de Centroamérica.

“Me importa por lo que están pasando estos niños”, dijo Mercy Huss, originaria de Tucsón. “Pienso que es un crimen que estos políticos están permitiendo y facilitando al invitar a estos niños aquí. Los ponen en los brazos de los coyotes”.

Huss señaló que aunque entiende que los inmigrantes en general están escapando de situaciones difíciles en sus países, Estados Unidos no está listo para recibirlos.

“No quiero que nadie sufra, pero el mundo está lleno de gente sufriendo. No podemos con todos”, dijo Huss. “Nuestro barco se hunde, nuestros niños pasan hambre, tenemos familias en crisis, tenemos gente sin trabajo. ¿Qué les decimos a ellos?”.

Activistas del otro lado del tema dijeron que el país debería darles la bienvenida con los brazos abiertos a los niños inmigrantes y reconocer que las situaciones en sus países de origen son tan extremas que son difíciles de comprender para la mayoría de los estadounidenses.

“Nosotros no sabemos, estamos demasiado mimados. No sabemos lo que es ser perseguido, ser testigo de la muerte y destrucción que esta gente ha visto”, dijo Steve Brown, un veterano de Vietnam que vive en Oracle. “Estos son padres que están buscando una mejor vida y seguridad para sus hijos. Yo entiendo eso totalmente”.

Mientras que los manifestantes se congregaban el martes, la Patrulla Fronteriza presentó números nuevos sobre la cantidad de familias y niños inmigrantes detenidos durante el último año fiscal.

Del pasado octubre hasta el final de junio, 55 mil 420 unidades familiares han sido detenidas en la frontera suroeste, un aumento de casi el 500 por ciento sobre los nueve mil 350 detenidos durante el año fiscal anterior. La mayoría de las detenciones ocurrieron en el Valle Rio Grande en Texas.

En Tucsón, el número aumentó a tres mil 117 durante el mismo periodo, a comparación con dos mil 130 durante el año fiscal anterior.

Contacta a Luis F. Carrasco al 807-8029 o en lcarrasco@tucson.com.