El bloqueo de la carretera ha aumentando con el flujo del agua. Sonora se ha visto presionada durante tres años por el conflicto sobre la construcción de un acueducto para abastecer a la capital, Hermosillo, con agua de la cuenca del Rio Yaqui.

Ahora el agua está fluyendo, y los yaquis, que viven al final del río agotado, están obstruyendo en protesta la carretera principal que corre de Norte a Sur desde la frontera de Arizona hasta Sinaloa.

El miércoles 19 de junio, la fila de vehículos por el bloqueo en Vícam, Sonora, se extendía por millas, pero el jueves las autoridades desviaron el tráfico por una ruta alterna de cuatro horas.

La escena no es apocalíptica, pero lo hace pensar a uno ¿qué será de esta región a medida que el agua se haga más escasa y valiosa?

El abogado de Tucsón James Hopkins ha estado ayudando a los residentes de los ocho pueblos yaquis a combatir el proyecto del acueducto.

Hopkins, profesor de Derecho de la Universidad de Arizona, ha litigado en el sistema judicial mexicano y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que el estado de Sonora ha violado los derechos de los yaquis apoderándose de su suministro de agua. Hermosillo se ubica en la cuenca cercana del Río Sonora.

Hopkins también argumenta que el proyecto del acueducto viola un tratado con Estados Unidos, debido a que parte del agua de la cuenca del Río Yaqui proviene del extremo sudeste de Arizona. Una pequeña porción de las aguas superficiales de Arizona junto con mucha más agua subterránea alimentan al Río Yaqui, dijo Hopkins.

Esto y otros argumentos fuertes no han influenciado al gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, originario de Cananea, quien por cierto ha impulsado el Acueducto Independencia como el logro característico de su administración.

La situación es similar a algunos de los proyectos y conflictos de agua grandes del Occidente, dijo Nicolás Pineda, profesor de Políticas Públicas en el Colegio de Sonora en Hermosillo. El proyecto se asemeja al Proyecto Central de Arizona (Central Arizona Project) en que puede permitir que Hermosillo crezca, comentó, y el conflicto se remonta a cuando Los Ángeles se apoderó de las aguas del Río Owens, tema de la película "Chinatown".

Sin embargo, existe una justificación económica, dijo Pineda.

"La productividad de la ciudad de Hermosillo es mucho mayor que la del Valle del Yaqui", comentó.

Mientras que Hermosillo es el hogar de una gran planta de Ford, que ahora está luchando para mantenerse a la par con la demanda de vehículos Fusion, y de una creciente industria aeroespacial, el Río Yaqui es el hogar principalmente de productores de trigo, un cultivo subsidiado, comentó.

Margaret Wilder, profesora adjunta de Geografía en la UA, ha investigado el acceso al agua en esa parte de Sonora y dice que se están presentando dos conflictos simultáneamente.

Uno es un conflicto antiguo entre el pueblo yaqui y el gobierno mexicano sobre el acceso al agua, tierra y otros recursos.

Las comunidades yaquis de Arizona se establecieron en gran medida por aquellos que dejaron a México hace más de un siglo, huyendo de ataques del gobierno mexicano.

El otro conflicto, dijo Wilder, es entre los antiguos agricultores de Ciudad Obregón y el gobierno.

"Desde mi punto de vista, eso es más parecido a lo que se ve en Arizona", comentó. "Estos chicos se han pasado los terrenos de abuelos a nietos por generaciones".

Al conflicto también se le han mezclado la política de partido junto con intereses económicos y divisiones étnicas, las cuales han alimentando el movimiento de protesta.

Lo que ha sorprendido a Jeff Banister, investigador de la UA y experto en el tema, es la reacción del gobierno estatal.

"Una de las cosas que más se destaca en el caso de Sonora es el atrevimiento con que el gobernador Padrés se ha ido tras el suministro de agua, haciendo caso omiso a las protestas y los tribunales", dijo Bannister.

El agua comenzó a fluir a Hermosillo en marzo, y las apelaciones han fracasado o sido ignoradas.

Así que ahora los yaquis han estado bloqueando los caminos esporádicamente durante semanas.

El martes 18 fue el primer día en que declararon una obstrucción total en el tráfico, aunque a veces permitieron que los vehículos con niños, personas mayores o enfermos pasaran.

Como se acostumbra en México, el gobierno federal y estatal se han rehusado a responder con fuerza, dijo Pineda.

"Hay mucho miedo de que se creen mártires o que se agrande el conflicto", comentó.

Hopkins, el profesor de Derecho de la UA, ve este conflicto como un presagio de lo que sucederá cuando Hermosillo inevitablemente socave el suministro.

"Lo que va a pasar es algo mucho peor. Ellos van a drenar la cuenca Yaqui, y luego van a dañarla", dijo al especular que al millón de residentes de Hermosillo se le acabará el agua.

Esperemos que su visión apocalíptica sea una exageración.

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