El proyecto de reconstruir una manada sustentable de borregos cimarrones en las Montañas Catalina ya es considerado exitoso, y ya no se sacrificará a más pumas (o leones de montaña) que ataquen a los borregos, informaron funcionarios estatales de Vida Silvestre.

“El especialista que estaba a cargo de sacrificar a los pumas” que atacaban a los borregos cimarrones trabajaba por contrato, dijo Mark Hart, vocero de; Departamento de Caza y Pesca de Arizona. “Ese contrato venció ayer y no lo vamos a renovar”, dijo el pasado 17 de noviembre.

El martes 22, veinte borregos -trasplantes de montañas cercanas a Yuma- salieron de un camión de transporte y llegaron a las Montañas Catalina. Fue la cuarta reubicación de borregos cimarrones en tantos años.

Ahora hay 85 animales en total, dijo Hart, el martes.

Ocho pumas han sido sacrificados desde que el proyecto de reintroducción de borregos cimarrones a las Montañas Catalina, en el norte de Tucsón, empezó en el 2013. La matanza de leones de montaña ha provocado la protesta de muchos ciudadanos que sostienen que es un error matar a un puma por hacer lo que los animales depredadores deben hacer para sobrevivir y alimentar a sus crías.

Hart dijo que se calcula una población actual de 65 borregos cimarrones. Los planes son llevar 20 ovejas más la próxima semana traídas del área de Yuma para reforzar aún más el rebaño, dijo.

El número de animales que habría después de ese nuevo traslado desde Yuma conformaría una población sostenible, dijeron miembros del consejo consultivo ciudadano que trabaja con Caza y Pesca en la repoblación de borregos cimarrones.

“El proyecto ha llegado a un punto de equilibrio –éxito”, dijo Brian Dolan, quien anteriormente fuera presidente de la Sociedad de Borregos Cimarrones del Desierto de Arizona e integrante del consejo consultivo. “Creemos que con esa cantidad adicional de animales podremos terminar la persecución activa de leones de montaña.

“Es el cumplimiento de un objetivo de un par de décadas de mi vida”.

Mike Quigley, otro de los integrantes del consejo y director de la Sociedad de Vida Silvestre de Arizona, dijo: “El objetivo inicial de este proyecto era tener una manada viable de borregos cimarrones en las Catalinas, en equilibrio con una sana población de depredadores del área.

“Desde el principio del proyecto, nuestra intervención en ese proceso estaba considerada para ser limitada y de corto plazo”, dijo Quigley. “Creo que estamos dando un verdadero paso adelante al terminar la persecución de leones de montaña que atacan a los borregos cimarrones.

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