Bien lo dicen nuestras madres: “¿Y eso vas a comer?”. ¿A qué hora te piensas dormir?”. “Pero muévete, haz algo”. “Deberías ir al médico a checarte eso”.

La doctora Ana María López, ex directora médica del Programa de Telemedicina de Arizona y oncóloga en el Centro de Cáncer de la Universidad de Arizona, lo planteó de esa forma sencilla: “La prevención del cáncer de mama consiste en lo mismo que nuestras mamás siempre nos dijeron: comer sano, hacer ejercicio, dormir bien y disfrutar.

“Es la fórmula que ayuda en la mayoría de los problemas de salud”, dijo, “y el cáncer de mama no es la excepción”.

López fue fundadora y coordinadora de ¡Vida! Conferencia Anual sobre el Cáncer de Seno en la Mujer Latina, que se celebrara cada año en Tucsón hasta que ella se mudó a otro estado por motivos laborales.

¿Y por qué un problema de salud que se ha convertido en la primera causa de muerte entre mujeres a nivel mundial debe ser tratado con un enfoque en la comunidad latina? Porque la mujer latina, a pesar de no ser el sector racial con mayor incidencia de cáncer de seno en Estados Unidos, sí es uno de los que presenta peores resultados.

Las razones son varias, explicó la Dra. López, desde la falta de detección temprana, el miedo a la enfermedad, la carencia de un seguro médico, la desconfianza en el sistema de salud norteamericano, la falta de conciencia sobre el riesgo personal, hasta factores cotidianos como problemas económicos, falta de transporte o demasiado trabajo.

También hay buenas noticias

Lo más importante a decir sobre el cáncer de mama, dijo López, es que es curable. “Cuando lo detectamos en una etapa inicial, se puede curar”.

La especialista forjada en la Universidad de Arizona mencionó que años atrás la mayoría de los tumores en el seno se detectaban del tamaño de una moneda de 25 centavos de dólar, y actualmente el promedio en el tamaño de los tumores encontrados es de una moneda de 10 centavos.

“Es un cambio grande, que ayuda a que las personas sobrevivan y vivan bien, sin problemas en su futuro”.

Sin embargo, la enfermedad también presenta más agresividad.

Por un lado, está siendo detectada con más frecuencia en mujeres jóvenes, menores de 40 años, y se está manifestando más agresiva.

Las razones son motivo de numerosas investigaciones. No se sabe a ciencia cierta por qué. Pero una de las hipótesis más fuertes, indicó la Dra. López, es que los hábitos personales como la dieta y el ejercicio afectan.

Como ejemplo mencionó los casos de mujeres japonesas, cuyo país de origen no está entre los de mayor número de casos de cáncer de seno, que al venir a radicar a Hawái y, sobre todo, a Estados Unidos, incrementaron su nivel de incidencia. O como el caso de las mismas latinas, que se están viendo más afectadas en el sector que vive en Estados Unidos que en el que permanece en América Latina.

Ello podría deberse a los cambios hormonales provocados por la alimentación y el sedentarismo.

Prevenir es la clave

“Comer razonablemente”, poca carne y sin tanta grasa, muchos vegetales, pocos carbohidratos, poca fruta –porque contiene mucha azúcar-, evitar la comida procesada y hacer ejercicio todos los días, recomendó la Oncóloga.

“Y no es para poder estrenar un vestido para una boda”, abundó López, “son cambios de vida que uno tiene que hacer, son cambios en los que uno tiene que educar a los hijos para que no sea difícil para ellos”.

Otra parte crucial es la revisión médica.

La Dra. López explicó que la mamografía generalmente se recomienda a partir de los 40 años de edad debido a que entre más joven sea la mujer, y especialmente antes de la menopausia, el tejido mamario presenta más densidad y eso hace menos probable que una mamografía detecte un tumor.

Es decir, la mamografía es más efectiva a mayor edad.

Sin embargo, si en la historia familiar de una mujer hay cáncer de mama o si detecta algún tipo de cambio en su seno, el mamograma es una opción a considerar con su médico.

“Aunque no es un estudio perfecto, es lo que tenemos. Si hay cambios en familia o si hay algún cambio en nuestros exámenes, es recomendable hacerlo”, dijo.

Después de todo, lo peor que podemos hacer es no hacer nada.

Contacta a Liliana López Ruelas en llopez@tucson.com o al 807-8479.