HOYLAKE, Inglaterra (AP) -- A Rory McIlroy le salió todo bien el jueves en el Abierto Británico.

Un encantador día de verano en Inglaterra con sol abundante y viento mínimo le permitió atacar el Royal Liverpool. Hizo la mitad de sus seis birdies en los de par 5 y mantuvo su tarjeta libre de bogeys. Y en el día en que Tiger Woods tuvo un prometedor regreso, McIlroy se puso al frente con 66 golpes, seis debajo del par, su mejor marcador en un major en casi dos años.

Ahora le falta encontrar la forma de pasar el corte y llegar al fin de semana.

McIlroy se colocó en posición de aspirar al claret jug o de sufrir otra dosis de fracasos en viernes. En lo que ya ha sido un año inusual para el golf, ninguna tendencia es más misteriosa que la del Chico Maravilla de tener una ronda excelente y otra pésima de la noche a la mañana.

En seis ocasiones en sus últimos ocho torneos ha tenido un registro de 40 o más elevado en nueve hoyos el viernes que lo ha dejado fuera de la jugada.

"No es que antes no haya tenido buenos marcadores en primeras rondas y no los haya respaldado", afirmó McIlroy. "Estoy acostumbrado a hacer eso. Sólo no lo he hecho últimamente. Ya veremos qué trae consigo mañana y qué tipo de clima hay y tratar de manejarlo lo mejor que pueda".

"Espero", dijo, "que sea sólo una mala racha pasajera y pueda revertirla mañana".

A Woods también le gustaría seguir avanzando en la dirección correcta. Tuvo un arranque algo preocupante al cometer dos bogeys rápidos, casi registró otro en el cuarto hoyo y luego se vio como un campeón de 14 majors cuando se apuntó cinco birdies en seis hoyos hacia el final de su ronda, lo que le permitió terminar con 69.

No está mal para un señor que fue operado de la espalda el 31 de mayo, que comenzó a dar golpes completos hace apenas un mes y que no había participado en un major en 11 meses.

"Se sintió bien estar de nuevo allá afuera compitiendo", afirmó Woods.

Un clima tan agradable -se desconoce cuánto durará- le dio prácticamente a todos una oportunidad de meterla al hoyo.

Matteo Manassero se ubicó por debajo del par en el Open por primera vez desde que era un amateur de 16 años. Inició su ronda con un golpe a una trampa de arena, salió con fuerza hacia el fairway y la metió en el hoyo desde 146 metros (160 yardas) para un birdie. Hizo cinco birdies en los últimos nueve hoyos, tres de ellos en los de par 5.

Francesco Molinari y Edoardo Molinari tuvieron juegos muy distintos, aunque terminaron con el mismo marcador. Se ubicaron en un grupo grande que firmó 68 impactos, en el cual se encuentran Jim Furyk, el español Sergio García, Brooks Koepka, Shane Lowry y Adam Scott.

El argentino Ángel Cabrera arrancó con 76 impactos.