La mayoría de los grandes ligas tienen unos cuatro meses de temporada baja cada año, un poco menos si su equipo llega a playoffs.

Pero no es el caso de Lorenzo Bundy.

Él sólo se tomará unos días antes de volverse a poner un uniforme.

No mucho descanso para este amante del beisbol que jugó en ligas menores y que ha pasado más de 14 temporadas como coach tanto en ligas menores y las Grandes Ligas.

Bundy estará en su casa en Tucsón sólo el tiempo necesario para ir al dentista y a su cita médica después de siete meses “rodando” y antes de presentarse como manejador de los Naranjeros de Hermosillo para la Fiesta Mexicana de Beisbol, del 5 al 8 de octubre en el Estadio Kino.

Al evento de este séptimo año también vienen Águilas de Mexicali, equipo que perdió la final de la pasada Serie del Caribe 1-0 ante Puerto Rico, Yaquis de Ciudad Obregón, Cañeros de Los Mochis y Cincinnati Reds Future All-Stars.

Ese es el último fin de semana del periodo de entrenamiento para los equipos de la liga mexicana invernal, cuya visita a esta región incluye juegos de exhibición en Las Vegas, San Luis, Mesa, Douglas y Nogales antes de que los bates suenen en Tucsón.

Bundy, quien es coach de los jardineros y del corrido de bases de los Marlins, va hacia su vigésimo cuarta temporada como manejador en la pelota invernal de México. A los Naranjeros ya los ha manejado en cuatro años, y ahora regresa al puesto.

“Me brinco de un fuego al otro”, dijo Bundy en una entrevista telefónica desde Filadelfia, mientras los Marlins juagaban sus últimas semanas de la temporada que termina el domingo 1 de octubre. “Esta ha sido la rutina para mí. Estoy acostumbrado. Ha habido muchos sacrificios, pero esto es lo que somos y lo que hacemos. Tengo una esposa muy comprensiva y una hija que apoya a papá”.

La esposa de Bundy, Lupita, pasó toda la temporada de las Ligas Mayores en Miami. La hija de Bundy, Nicole, es estudiante de postgrado en la UA. La familia está ansiosa por reunirse, especialmente después de que a Lupita le tocó el Huracán Irma. Lupita se unió a los Marlins en su gira el 6 de septiembre, y se quedó con ellos por más de dos semanas.

“Afectó a algunas personas en el equipo, pues la gente vive entre Jupiter y Miami”, dijo Bundy. “En una situación como esta, es mejor tener a tus seres queridos a tu lado que estar llamándolos y viendo el Weather Channel todo el día. Los Marlins de verdad se aseguraron”.

Ha sido una temporada ocupada para los Marlins, quienes fueron los anfitriones del Juego de Estrellas en julio. Bundy estuvo en la competencia de jonrones, pitchándole al primera base de Miami, Justin Bour. Bour bateó 22 jonrones en las rondas 1 y 2 antes de quedar eliminado por la estrella de los Yankees Aaron Judge, quien ganó el torneo.

“Fue muy divertido”, dijo Bundy. “Pero la carrera contra Judge, ¡es una bestia! Él (Bour) fue el quinto mejor en toda la histora de los Home Run Derby. Con el viejo formato, hubiera avanzado.

Nos sentimos un poco decepcionados, pero nos divertimos. JB definitivamente se robó el show. Agarró un buen papel, tomó un descanso y (el también compañero de los Marlins, Giancarlo) Stanton le dio media dona y él dio unos cuantos más. Yo estaba monitoreando su altura e hizo mi trabajo más fácil.

Bundy tiene una conexión profunda con la Liga Mexicana del Pacífico. Jugó ahí por seis años, bateando para .318 con 135 jonrones y 535 carreras impulsadas. Ha sido manejador de siete de los ocho equipos de la liga. Ah, y además ahí conoció a Lupita.

“Es una parte muy importante de mi vida”, dijo Bundy. “Ha sido algo bueno para mí, importante, aunque algunos ahora me consideran mexicano.

“Soy muy afortunado. Disfruto el reto y algunas veces me lamento. Me canso, me levanto cansado, pero es un reto y me impulso a mí mismo. Es un privilegio el haber jugado y ahora ser mánager”.

Dijo que el beisbol invernal es muy especial, diferente a la experiencia en Estados Unidos. “La música, los chistes, las mascotas, unos fanáticos espectaculares y además buen beisbol. Esa mezcla lo hace muy divertido”, dijo.

Bundy, oriundo de Filadelfia, ha ganado tres campeonatos en la Liga Mexicana del Pacífico, como timón de Mayos, Venados y Naranjeros. Dos veces lo han premiado como manejador del año en esa liga invernal. Como pelotero activo jugó durante seis campañas en México.

Él tiene mucho aprecio para el beisbol mexicano.

La Fiesta Mexicana de Beisbol “es el brinco hacia el inicio de la temporada. Estamos emocionados de ir a Tucsón a competir en esos juegos”, dijo el tucsonense.

“Fui coach de los (Tucson) Sidewinders y conozco ese lugar. Volver a ver gente en ese estadio es bueno para Tucsón. La gente está sedienta de beisbol, fue una parte importante de la ciudad por mucho tiempo. Y van a ver beisbol fuerte.

“Esperemos que un diamante en bruto se pula y llegamos a ver surgir de ahí a un José Cardona, quien está con el equipo de Doble A de los Rangers, un Vinny Castilla o un Jorge de la Rosa con los Diamondbacks. Ahí se puede ver quién los va a sorprender”, dijo.

Pj Brown es periodista independiente.