Oscar Soria

Foto: Jeffry Scott

Foto: Jeffry Scott

De repente se presentan casos especiales a la hora del manejo del pitcheo que ponen a pensar a uno si se dará un cambio general y será la nueva estrategia a seguir.

Los Dodgers de Los Ángeles han hecho algo un tanto diferente en el 2017, primero con Kenta Maeda y después con otros lanzadores abridores. Notaron que en la tercera tanda de bateo le iba mal a Maeda y le empezaron a dar aperturas donde no iba por número de lanzamientos ni innings lanzados sino por bateadores enfrentados.

El número clave era 18, es decir, enfrentar dos veces a los nueve bateadores rivales. Tan pronto se presentaba el primer bate rival por tercera vez en la caja de bateo, entonces Maeda estaba a punto de abandonar el partido.

De julio en adelante, Maeda estuvo enfrentando entre 18 y 21 enemigos en la mayoría de las aperturas; en términos generales le fue bien. Entonces vino la postemporada, y en la serie frente a los Arizona Diamondbacks fue lo que estuvo haciendo el mánager Dave Roberts.

Tanto Rich Hill como Yu Darvish enfrentaron exactamente a 18 enemigos, el mánager ya no quiso que los rivales vieran otro turno ante el pitcher abridor y recurrió al bullpen.

Se supone que mientras más se enfrenta un bateador a un pitcher en un juego aumenta la probabilidad de que el bateador tenga éxito, porque lo observa más en pleno partido y tiene una mejor idea de cómo se están moviendo los lanzamientos.

La serie de playoffs la ganó Dodgers por limpia y durante la temporada regular este equipo ganó 104 juegos. No es que el manejo del pitcheo haya sido la razón principal del éxito, pero, tomando en cuenta que no contaron con la rotación de abridores más impresionante, por lo menos en algo influyó.

Siempre interesantes las nuevas ideas. Al final, por mejor que luzca la teoría, lo principal está a la hora de ejecutar. y con un mal bullpen hubiera sido un desastre la estrategia de los Dodgers. Sin embargo, el rendimiento del equipo ha hecho lucir a los que presentaron el plan de trabajo.

Hace muchos años en México, ante lo escaso del pitcheo abridor de buena calidad en los Tigres Capitalinos, el dueño Alejo Peralta sugirió al mánager emplear a tres pitchers por partido lanzando cada uno tres innings. Se le llamó el Sistema Peralta y dio de qué hablar, estamos hablando de inicios de la década de los setentas, cuando todavía los pitchers completaban la mayoría de los partidos.

Recientemente, y en uno de muchos experimentos que han hecho los Rockies de Colorado, le estuvieron dando aperturas de alrededor de 75 lanzamientos a sus pitchers. No les fue bien.

Es el departamento donde más se han buscado caminos diferentes en el beisbol en el intento por ganar juegos.

El año pasado, los Cleveland Indians se presentaron en los playoffs con Andrew Miller resultando un relevista intermedio de dos o más innings y rindió a lo grande. Se pensó que de ahí en adelante más clubes harían lo mismo, pero no fue así.

Y es que al final lo más importante es colocar al pelotero en el lugar ideal para triunfar. No todos responderán igual en un mismo escenario. Volviendo al caso de los Dodgers, Clayton Kershaw enfrenta a mucho más de los 18-21 enemigos que han puesto a enfrentar a Hill, Darvish y Maeda; con él sería un desperdicio dejarlo tan poco tiempo en el montículo.

Además, está precisamente el complemento del bullpen: tienen a uno de los mejores cerradores con Kenley Jansen y un grupo de relevistas que protegen ventajas y hacen lucir las aperturas cortas.

Correo electrónico: oscsoria@aol.com