Lectores, aquí está su examen del día:

¿Cuál es la ley suprema de este país? ¿Qué hace la Constitución? La idea de un autogobierno está en las tres primeras palabras de la Constitución. ¿Cuáles son esas palabras? ¿Quién es el jefe máximo de la Suprema Corte? ¿Cómo llamamos a las primeras 10 enmiendas de la Constitución? ¿Cuál es el derecho de libertad de la Primera Enmienda?

Tienen un minuto para responder. Tick, tick, tick, tick. Se acabó el tiempo.

Creo que la mayoría de los lectores sabe las respuestas. Después de todo, ustedes leen periódicos. Pero también creo que la mayoría de la gente, si le preguntamos al azar, no podría pasar el examen civil que se aplica a los candidatos a la naturalización.

Pero Magdalena Majalca sí supo las respuestas. Tiene 86 años.

El viernes 7 de abril, Majalca, quien ha vivido en Douglas durante los últimos 60 años de su vida, se convirtió en una orgullosa ciudadana estadounidense en la ceremonia de naturalización en la Corte de Distrito federal en West Congress Street, en el centro de Tucsón. El magistrado Bruce G. Macdonald condujo el juramento de 51 personas originarias de Bután, Brasil, Chad, China, Cuba, República Checa, Alemania, Hungría, Irán, Italia, Japón, Laos, Malasia, México, Filipinas, Taiwán y Vietnam.

Majalca estaba acompañada por varios miembros de su familia, quienes estaban tan orgullosos como ella.

“Fue muy bonito. Fue maravilloso”, dijo Majalca después de la ceremonia, rodeada de su hijo Luis Majalca, su esposa, una cuñada y varios nietos y bisnietos. Todos rebosaban de alegría. Ellos son la razón por la que Majalca hizo el juramento.

En una entrevista telefónica unos días antes de la ceremonia, Majalca habló brevemente sobre su próxima ciudadanía estadounidense. Dijo que lo hacía por su familia.

“Lo pensé durante años”, dijo por encima del ruido de los niños y la televisión. “Lo hice por mis nietos”. Tiene 11 nietos y 11 bisnietos.

Debido a su edad, Majalca estuvo exenta de presentar el examen en inglés. La Agencia de Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) permite que los candidatos que tienen 50 años o más y que han estado en el país al menos por 20 años como residentes permanentes tomen el examen en su primer idioma. Todos los candidatos menores de 65 años estudian 100 preguntas, les hacen un examen con 10 de ellas y para aprobar deben responder seis de forma correcta. A las personas mayores de 65 años les dan menos de 100 preguntas, y también deben acertar al menos seis respuetas. Los candidatos son entrevistados por un oficial de USCIS.

Majalca aprobó el examen cívico en español. Al oficial que le aplicó la prueba le dijo que le hiciera las 10 preguntas, porque ella sabría todas las respuestas.

“Se las aprendió mejor que nosotros” dijo vía telefónica el hijo mayor de Majalca, Reynaldo Majalca Jr., la noche en que hablé con su mamá.

Al principio su mamá se resistía a iniciar el proceso. Pero con el impulso de la familia fue ganando confianza en sí misma para presentar el examen. Le ayudó el hecho de que Majalca es una consumidora de noticias, dijo Reynaldo. Solía ser una ávida lectora cuando su vista se lo permitía, y ahora ve noticieros en televisión (además de novelas como “Los Diez Mandamientos” y programas de entretenimiento como “El Gordo y La Flaca”).

“Pasó el examen al primer intento”, dijo Reynaldo.

Pero Majalca, quien nació del otro lado de la frontera, en Agua Prieta, Sonora, tenía otro motivo para convertirse en ciudadana norteamericana. Está preocupada por el cambiante clima político, especialmente en su comunidad fronteriza.

Muchos de los habitantes del sur de Arizona pueden recordar los oscuros días de 1954, cuando el gobierno de Estados Unidos, bajo la presidencia de Dwight D. Eisenhower, forzó la salida de más de un millón de mexicanos que vivían en Estados Unidos sin autorización legal. Mediante el programa despectivamente llamado “Operation Wetback” (Operación Mojado), agentes de inmigración y policías locales realizaron redadas en barrios mexicanos y campos agrícolas de California a Texas, aterrorizando a comunidades y separando familias. Incluso residentes legales mexicoamericanos nacidos en este país fueron enviados a México contra su voluntad.

Reynaldo dijo que su mamá recuerda aquellos días y que está muy consciente de los cambios políticos que se están dando y que están por suceden bajo la actual administración.

“La situación ha cambiado mucho aquí en Estados Unidos”, dijo Reynaldo.

Y seguirá cambiando. Mujalca planea ejercer un derecho muy anhelado.

“Tengo la intención de votar”, dijo.

Ah, por cierto, las respuestas a las preguntas del primer párrafo son:

La Constitución. Protege los derechos básicos de los norteamericanos. Nosotros el Pueblo (We the People). El juez John Roberts. Declaración de Derechos (Bill of Rights). Libertad de expresión.

Ernesto “Neto” Portillo Jr. es editor de La Estrella de Tucsón. Contáctalo en netopjr@tucson.com o al 573-4187.