Ha sido un gran año para la cantante de folk mexicano Lila Downs.

Ganó un premio Grammy en febrero, lanzó un nuevo disco, honró la memoria de su padre y celebró la vida de un ícono del canto.

Downs regresa a Tucsón el domingo 14 de abril y se presenta en el Teatro Fox Tucson a las 7 p.m., como parte de la serie de espectáculos UAPresents.

Downs, quien es nacida en México, estuvo en Minneapolis en marzo, donde creció, como parte de una retrospectiva del trabajo de su difunto padre. Allen Downs fue director de cine y profesor de arte en la Universidad de Minnesota.

Al igual que los ex alumnos de su padre, la cantante fue fuertemente influenciada por sus ideas y su arte.

Su padre tenía un gran interés en la libertad, el aprendizaje y en investigar la belleza de la vida, lo cual resultó en su propia exploración personal y profesional de la música y la vida, comentó Downs en una reciente entrevista telefónica desde Chicago.

"Él me influenció en el sentido de que siempre quería que buscara las cosas que me hacían sentir libre y me daban felicidad".

La influencia de su padre es evidente en la música de Downs desde el inicio de su trayectoria musical, comenzando en 1994 con su disco debut "Ofrenda", sobre la época en que graduó de la Universidad de Minnesota.

Sentía libertad y felicidad creativa al explorar la música regional mexicana, específicamente la del estado de Oaxaca, donde Downs y su madre nacieron. Su madre, Anita Sánchez, es una cantante mixteca.

En sus grabaciones posteriores, Downs y su colaborador musical Paul Cohen, quien también es su esposo, fundieron rancheras, cumbias y ritmos indígenas con el jazz y el blues americano, así como el klezmer judío.

Su grabación más reciente, "Pecados y Milagros", se ganó un premio Grammy por Mejor Música Regional Mexicana. Anteriormente ganó un Grammy Latino por "Una Sangre", en el 2004.

A Downs le satisface el reconocimiento y la aceptación que el público le ha dado a sus interpretaciones de música folclórica.

Es un alivio, considerando que la cultura popular es masiva y frecuentemente ordinaria.

"La gente se cansa de las grandes producciones y de las voces demasiado producidas. Siempre es bueno regresar a la música folclórica".

El interés por la música folclórica en ambos lados de la frontera refleja el hecho de que hay un número creciente de personas que están viviendo más de acuerdo con sus raíces. Más personas están conscientes de lo que comen y piensan.

"Tenemos que estar más conectados a la tierra".

La música de Downs también establece una conexión con la justicia social. Muchas de sus canciones hablan de las verdades de los inmigrantes, con o sin papeles, que se han venido al Norte para tener una vida mejor y sobre aquellos cuyo viaje ha sido interrumpido por agentes fronterizos o por la muerte.

Presentarse en Arizona, el estado de la SB 1070, de otras legislaciones antiinmigrantes y del sheriff del Condado Maricopa, Joe Arpaio, puede ser difícil para los artistas latinos que entienden la difícil situación de los inmigrantes indocumentados.

Downs no es la excepción. Desde su última visita hace tres años, la política de Arizona ha empeorado.

"Obviamente, uno está consciente de las decisiones que se han tomado en el gobierno. Pero también estoy muy consciente del hecho de que los políticos pertenecen a otra clase, como decimos en México. Y creo que la gente tiene que expresarse".

Para ella, las visitas a Tucsón son para interactuar con aquellos que apoyan los derechos de los inmigrantes. Y para conocer a gente de Arizona a la que le enorgullece su identidad hispana y que no se avergüenza de su cultura y patrimonio, comentó.

"Me siento muy orgullosa de venir a lugares como estos, porque también alimentan mi identidad", dijo Downs.

Y su identidad, claramente, es la de una de las mejores vocalistas e intérpretes de la música mexicana y latina.

Parte de la identidad de Downs proviene de sus colaboraciones musicales con la difunta Chavela Vargas, la gran dama de la música latina, quien falleció el pasado agosto a los 93 años en Cuernavaca, México. Downs, por supuesto, como todos los grandes vocalistas latinos, había escuchado a Vargas durante muchos años.

Downs y Vargas se conocieron en el 2002 durante el rodaje de "Frida", la película biográfica de la artista mexicana protagonizada por Salma Hayek. Después de la película, Vargas y Downs se vieron en Europa y desarrollaron una amistad.

"Realmente me cautivó su personalidad y la fuerza de su inteligencia", dijo Downs respecto a Vargas. "También era una mujer increíblemente salvaje".

Después de la muerte de Vargas, Downs y otros vocalistas lloraron su muerte como a Vargas le hubiera gustado: Downs, Tania Libertad y Eugenia León encabezaron una celebración pública cantando y bebiendo tequila al lado de su ataúd en la Plaza Garibaldi en la Ciudad de México.

"Estábamos muy tristes, pero al mismo tiempo felices de celebrar la vida de esta gran cantante. Sabíamos que su último deseo era estar con la gente, con el pueblo, en México".

Ernesto "Neto" Portillo Jr. es editor de La Estrella de Tucsón. Contáctalo al (520) 573-4187 o en netopjr@azstarnet.com.

English

It's been quite a year for Mexican folk singer, Lila Downs.

She earned a Grammy in February, she released a new recording, she honored her father's life and she celebrated the life of a singing icon.

Downs returns to Tucson for a performance Sunday at the Fox Tucson Theatre at 7 p.m. as part of the UAPresents series.

In March, the Mexican-born Downs performed in Minneapolis, where she grew up, at a retrospective of her late father's work. Allen Downs, was a filmmaker and professor of art at the University of Minnesota.

Like her father's former students, the singer was strongly influenced by her father's art and ideas. Her father was concerned with freedom, learning, and investigating the beauty of life, she added, resulting in her personal and professional exploration of music and life, said Downs, in a recent phone interview from Chicago.

"He influenced me in the sense that he constantly wanted me to look for those things that gave me freedom and happiness."

His influence has been evident in Downs' music from the beginning of her musical trajectory, beginning in 1994 with her debut recording, "Ofrenda," about the time she graduated from the University of Minnesota. Her freedom and creative happiness came from exploring Mexican regional music, specifically from the southern state of Oaxaca, where mother is from and where Downs was born.

In her subsequent recordings, Downs and her musical collaborator and husband, Paul Cohen, have forged Mexican ranchera, cumbias and indigenous rhythms, with American jazz and blues, and Jewish klezmer.

Her most recent recording, "Pecados y Milagros" earned Downs a Grammy Award for best Mexican regional music. She previously received a Latin Grammy for 2004's "Una Sangre."

The recognition and public acceptance of her folk music interpretations pleases Downs. In the face of mass and often crass popular culture, it's a welcome respite.

"People get tired of big productions and overly produced voices. Folks is always a wonderful place to go back to."

The gravitation toward folk music, on both sides of the border, reflects an increasing number of people who are focusing more rooted lives. More people are more conscious of what they eat and think.

"We need to be more connected to the earth."

Downs' music also makes a connection to social justice. Many of her songs speak to the truths of immigrants, with or without authorization, who have come north for better lives and those whose journey was interrupted by border agents or death.

Performing in Arizona, the home of SB 1070, other anti-immigrant legislation and Maricopa County Sheriff Joe Arpaio, can be difficult for some Latino artists who are sensitive to the plight of immigrants.

Downs is no exception. Since her last visit three years ago, Arizona's politics have worsened.

"Obviously your conscious of the decisions that have been made at the government level. But I'm also very conscious of the fact that politicos are another class, as we say in México. And I think that the people must speak."

Coming to Tucson is about interacting with those who support immigrant rights. It is about meeting people in Arizona who are secure about their Latino identities and not being ashamed of their culture and heritage, she said.

"I am very proud to come to places like that because it feeds my identity as well," said Downs.

Her identity is clearly established as one of Mexico's premiere vocalists and interpreters of Mexican and Latino music. And a part of Downs' identity came from her musical collaborations with the late Chavela Vargas, the grand dame of Latino music who passed away last year at the age of 93 in Cuernavaca.

Downs and Vargas got to know each other during the making of "Frida," the 2002 biopic of the Mexican artist by Salma Hayek.

Downs, of course like all great Latino vocalists, listened to Vargas over her many years.

But after the film, Vargas and Downs saw each other in Europe. A friendship developed.

"I was really taken by her personality and strength in her intelligence," Downs said of Vargas. "She was an amazingly wild lady too."

After Vargas' death, Downs and other vocalists mourned her death in a way that Vargas would want and would appreciate: Downs, Tania Libertad and Eugenia Leon led a public celebration by singing and drinking tequila by her coffin in Plaza Garibaldi.

"We were sad but at the same happy about celebrating the life the life of this great singer. We understood that was her last wish to be with the people, el pueblo, in México."

Si Vas

Qué: Lila Downs, UA Presents.

Dónde: Teatro Fox Tucson, 17 W. Congress St.

Cuándo: 14 de abril, 7 p.m.

Boletos: 35 a 50 dólares.