Suele decirse que, más que valores morales y espirituales, el adolescente de todos los tiempos ha anhelado unánimemente ser alguien especial, llamar la atención y ser diferente, original y, sobre todo, muy popular.

Por otro lado, se habla también de su supuesta aversión hacia todo lo que sea normal, trivial, rutinario, cotidiano, el orden establecido y, en general, todos los pormenores de esa vida banal que llevan los seres adultos, en donde las cosas, para hacerse bien, deben realizarse de determinada manera.

Ambas características, sinceramente, pueden aplicarse a varias fases en la vida del ser humano, pero para Hollywood y para el mundo editorial, los dos preceptos iniciales son una verdad incuestionable (y una veta muy fructífera), por lo que ha puesto en marcha su efectiva maquinaria para proveer y saciar este apetito, el cual, al parecer, dista mucho de querer agotarse.

Y es que, cuando una chica se siente abrumadoramente normal o desadaptada, la presencia de un vampiro adolescente y adinerado puede reivindicar su existencia entera, y más cuando éste es un sujeto monstruosamente romántico. Lo mismo se puede decir de un huérfano que vive de arrimado con unos terribles tíos que lo hacen dormir bajo unas escaleras, pero que de repente descubre que es un mago poderosísimo.

Ése es el mecanismo de este subgénero cinematográfico: colocar a púberes comunes y corrientes en medio de una vida normal (lo que en su mente definirían como mediocre y llena de patetismo), pero que de buenas a primeras descubren que sus antepasados fueron brujos afamados o que impedir una invasión extraterrestre depende de ellos.

El mensaje va más o menos así: "Te llames o no Bella, Harry, Katniss, Lena o John, puede que de un momento a otro se te informe (o te enteres por ti mismo) que debes combatir o relacionarte con vampiros, magos, líderes manipuladores, hombres lobo o extraterrestres, ¡Ah!, y que en el proceso descubras que posees cualidades más allá de lo ordinario.

Tal es la fórmula que se repite en la cinta "The Mortal Instruments: City of Bones" (Harald Zwart, 2013), en donde todo lo anterior le ocurre a una chica "normal" llamada Clary (Lily Collins, sí, la hija de Phil Collins) la cual vive tranquila con su madre (Lena Headey). Sin embargo, mientras celebra su cumpleaños con sus amigos en una discoteca neoyorkina, descubre que no es quien piensa, sino que pertenece a un extraño linaje conocido como los Cazadores de Sombras.

Y así, de buenas a primeras, la abrumada jovencita se enfrentará a muchísimas cosas nuevas, las cuales iniciarán con la desaparición de su madre, en cuyo rescate unirá fuerzas con otros cazadores, quienes le mostrarán un universo alterno (sobrepuesto a la mismísima Nueva York) habitado por todo tipo de monstruos: vampiros, brujos, hombres lobo y una gran variedad de demonios.

Sin duda, el mercado principal de la cinta serán los lectores de la popular saga, creada por Cassandra Clare, quienes sin duda no sólo le perdonarán todos sus lugares comunes (cada uno de los mencionados en párrafos arriba), sino que los aplaudirán con emoción.

Quizás un acierto importante en esta película haya sido el no centrarse tanto en el romance de Clary (Collins) con un chico de nombre Jace (Jamie Campbell Bower), sino en mostrar poco a poco este universo alternativo con todo y sus muy bien representados seres sobrenaturales. Por cierto, hay que decir que, a pesar de no ser ésta una súper producción (su costo apenas rebasó los 60 millones de dólares), lo conseguido luce bastante bien en la pantalla grande.

Completan el elenco Jared Harris y Jonathan Rhys Meyers. Hasta la próxima.