© 2014 Lions Gate Entertainment Inc. En The Expendables 3, Barney (Stallone), Christmas (Statham) y el resto del equipo se enfrentan cara a cara con Conrad Stonebanks (Gibson), quien años atrás cofundó The Expendables con Barney.

A sus 68 años, el gran Sylvester Gardenzio Stallone se mantiene (en lo que cabe) vigente y en buena forma, un logro del que difícilmente pueden presumir la mayoría de los actores de acción que estaban en boga en los ochentas y noventas. O si no pregúntenles a Jean-Claude Van Damme, Chuck Norris (reconocido hoy sólo por los chistes en su honor), Steven Seagal, entre otros, a ver qué piensan al respecto.

Pero todo tiene una explicación. Para empezar, el popular Semental Italiano no permitió nunca que su edad le diera un pretexto a Hollywood para hacerlo a un lado. Así que apenas advirtió que la industria había comenzado a marginarlo, se propuso revivir algunos de sus Greatest Hits de la única manera que era posible: escribiendo, dirigiendo y protagonizando él mismo los proyectos.

Su tarea inició con la emotiva y nostálgica “Rocky Balboa” (Sylvester Stallone, 2006), en donde el neoyorkino logró conmover nuevamente a los fans de la saga y al mismo tiempo ganarse a las audiencias jóvenes, quienes comenzaron a hurgar con avidez en su filmografía, picados por la curiosidad.

Su siguiente paso fue resucitar al soldado más mortífero de todos los tiempos en “Rambo” (Sylvester Stallone, 2008), otro de sus personajes emblemáticos, y si no es porque le cambiaron la jugada en el último momento, “Homefront” (Gary Fleder, 2013), que protagonizara su amigo Jason Statham, habría sido una entrega más sobre John Rambo, pues el guión había sido escrito por el productivo Sly como cierre definitivo de la historia del militar y su regreso a casa.

Esos dos trabajos, pertenecientes a sus dos exitosísimas franquicias, le abrieron las puertas para que en 2010, repitiendo esa misma fórmula (escribir, dirigir y protagonizar), iniciara una nueva con “The Expendables” (Sylvester Stallone 2010), en donde el actor/escritor/director se propuso, además, revivir las carreras de algunos de sus antiguos colegas.

Pero “The Expendables 3” no sólo es la tercera entrega de la serie, sino también una sutil bofetada con guante blanco sobre la rentabilidad que aún tienen estos actores algo pasados de moda (y de años), quienes con ayuda de los efectos especiales y una elaborada edición aún pueden lucir en pantalla casi como en sus mejores tiempos.

Es así como los (para algunos) ya prescindibles o reemplazables (expendables en inglés) Norris (74), Schwarzenegger (67), Rourke (62), Gibson (58), Willis (59), Lundgren (57) y los Van Damme (54) se han podido mezclar a la perfección con los Li (51), Statham (47), Hemsworth (24), caracterizando a viejos mercenarios que, como los primeros, aún tienen energías de sobra para cumplir con (casi) cualquier encomienda.

En ésta su más reciente misión, Barney Ross (Stallone) y su numeroso y leal equipo deben enfrentarse al peligroso traficante de armas Conrad Stonebanks (Gibson), quien en el pasado fundara junto a Barney a los rudísimos Expendables.

Barney, consciente de lo peligroso que puede resultar su antiguo socio, decide reclutar sangre nueva al grupo, confiado en que elementos jóvenes, más rápidos y, sobre todo, expertos en tecnología, darán una mejor batalla.

Teóricamente, esta combinación de vieja escuela con jóvenes expertos en alta tecnología se antoja más efectiva; sin embargo, la riesgosa fórmula deberá atravesar por un proceso de adaptación que no podrá esquivar los obligados inconvenientes de tal situación.

Se suman a la franquicia algunos viejos lobos de mar como Harrison Ford (72), Kelsey Grammer (59), Wesley Snipes (52) y Antonio Banderas (54), y debutan el boxeador Víctor Ortiz como Mars y el de moda Kellan Lutz en el papel de Smilee. Repiten todos los que no han muerto en las entregas previas: Statham, Li, Couture, Lundgren, etc.

Hasta la próxima.