Luego de ensayar con varias premisas que fue rechazando una a una por distintas razones, Akira Kurosawa pudo por fin darle forma a su ansiada película samurái luego de que alguien le contara algunos hechos legendarios sobre este histórico personaje japonés.

De entre las anécdotas que más le atrajeron y que desembocaron en el guion de su filme fueron aquellas que narraban cómo los samurái tenían la costumbre de ofrecer sus servicios de protección a pequeñas poblaciones a cambio de un pequeño pago que en ocasiones consistía sólo en comida y hospedaje.

El resultado final fue Seven Samurai (1954), una obra maestra (una de las tantas del nipón) que, entre otras cosas, es considerada como la primera cinta de acción en la historia del cine, misma que instauró los típicos recursos del género (ritmo vertiginoso, cámara lenta, combates cuerpo a cuerpo o con armas, persecuciones, etc.).

Fue el célebre Yul Brynner quien tuvo la idea de realizar un remake en Hollywood, dando inicio formal al laborioso proceso de elección del ahora legendario casting que conformó The Magnificent Seven (John Sturges, 1960); por cierto, otra de las iniciativas de Brynner fue la inclusión de Steve McQueen al elenco, quien se la pasaría robándole cámara en cada oportunidad.

Un hecho curioso para el recuerdo es que la versión estadounidense, aunque no satisfizo mucho a la crítica, sí gustó lo suficiente a Kurosawa al grado de que, a manera de reconocimiento, le envió una espada samurái al director norteamericano luego de verla.

Antoine Fuqua (Training Day, Olympus Has Fallen, Southpaw…) fue el elegido para actualizar este clásico de culto para las nuevas audiencias, para lo cual, al igual que en la versión de 1960, se conformó un elenco con apellidos bastante llamativos.

La trama de esta versión de 2016 es básicamente la misma: una pequeña población del viejo oeste llamada Rose Creek se encuentra bajo el control de un sujeto abusivo de nombre Bartholomew Bogue (Peter Sarsgaard), por lo que los habitantes, hartos de la situación, deciden solicitar la protección de siete experimentados pistoleros (forajidos, apostadores, cazadores de recompensas…) que llevan a cuestas sus propios conflictos con la ley.

Al igual que lo que ocurre en las dos versiones anteriores (la del 1954 y la del 1960), lo que comienza siendo un trato por conveniencia entre ambas partes (los mercenarios y la pequeña comunidad), poco a poco se transforma en una cuestión de honor y justicia cuando los siete pistoleros adopten la causa de los desprotegidos como propia.

La premisa es casi un lugar común como motor creativo y ha sido repetida hasta el hartazgo; ahí está el libro V de la saga The Dark Tower de Stephen King (Wolves of the Calla) o las cintas “True Grit” (Henry Hathaway, 1969), Three Amigos (John Landis, 1986) y el hasta bodrio “Ridiculous 6” (Frank Coraci, 2016), por mencionar algunas.

El sugerente elenco está integrado por Denzel Washington, Ethan Hawke (con quienes Fuqua trabajo en Training Day), Chris Pratt, Vincent D’Onofrio, Byung-hun Lee, Peter Sasgaard y el mexicano Manuel García-Rulfo (sí, pariente de Juan Rulfo).

¿Logrará esta versión ponerse al nivel de sus predecesoras? ¿Podrá Fuqua incorporarse dignamente a la dupla de magníficos compuesta por Kurosawa y Sturges?

Hasta la próxima semana.