Foto por: Peter Mountain. © 2014 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved Lilla Crawford personifica a Caperucita Roja en “Into the Woods”, una versión moderna de los cuentos de hadas. Basada en el musical homónimo de Broadway ganador del premio Tony. En cines de Estados Unidos el 25 de diciembre.

Son pocos los actores y las actrices que pueden presumir de haber envejecido (o estar envejeciendo) con dignidad. Es decir, manteniendo el estilo, una alta cotización y un estatus decente en la pantalla grande, al mismo tiempo que las reumas hacen estragos en sus cuerpos y las arrugas van dejando huellas visibles en sus rostros.

Haciendo un recuento más o menos ligero, los casos más dignos que me vienen a la memoria son los de Paul Newman (Q.E.P.D) y Meryl Streep; el primero por haber sabido mantenerse en un nivel protagónico aún en una edad muy avanzada, y de la Streep ni se diga: cada año la podemos ver en por lo menos dos proyectos que la tienen a ella como atractivo principal en el reparto.

“Into the Woods” (Rob Marshall, 2014) es el más reciente trabajo de Mary Louise Streep, esta nativa de New Jersey quien, a sus bien aprovechados 65 años, es considerada por muchos la mejor actriz con vida. El dicho lo sustentan, entre otras cosas, su aún elevada cotización, sus 18 nominaciones al Oscar y las tres estatuillas que ya adornan su casa.

La cinta mencionada, por cierto, es una prueba más de su envidiable estatus, pues es ella quien encabeza un elenco nada despreciable compuesto por Emily Blunt, Johnny Depp, Chris Pine, Anna Kendrick, James Corden, entre otros.

El filme se ha venido promoviendo como un blockbuster lleno de efectos especiales (al nivel de Maleficent con Angelina Jolie). Aaunque la verdad es otra, pues mientras la producción dirigida por Rob Marshall (Chicago, Nine, Pirates of the Caribbean: On Strabger Tides, Nine…) contó con apenas 50 millones de dólares de presupuesto. La cinta que protagonizó Jolie costó 180.

Finalmente, la película de Marshall sobresaldrá más bien por su diseño de vestuario y lo elaborado de sus locaciones y sets, incluso por ser una muy buena adaptación cinematográfica del exitoso musical de Broadway del mismo título, producido en 1987 y que se hizo acreedor al Tony (el Oscar del teatro).

Además, Into the Woods tiene un gancho muy atractivo. Combina en su historia a varios personajes de los populares cuentos de los Hermanos Grimm: Cinderella (Cenicienta), Little Red Riding Hood (Caperucita Roja), Jack and the Beanstalk (Jack y los Frijoles Mágicos) y Rapunzel, quienes se verán relacionados con los problemas que viven un afligido panadero (Corden) y su también sufrida esposa (Blunt).

El origen de este embrollo se lo debemos a una malvada bruja (Streep) que está obligando a la solitaria pareja, incapaz de tener hijos, a obtener objetos mágicos presentes en los cuentos de hadas, una acción que ellos deben acatar si es que quieren revertir cierta maldición impuesta en su árbol genealógico.

La trama inicia con todo mundo deseando algo: Cenicienta (Kendrick), por ejemplo, desea ir al Festival del Rey; Jack (Daniel Huttlestone) que su vaca dé leche, el panadero y su esposa un hijo, y así consecutivamente, siendo el deseo de estos últimos del que sacará provecho la bruja para hacerse de los atributos que distinguen a los famosos personajes (el chal rojo, el largo pelo rubio, una vaca…).

De ahí que la moraleja del filme, el cual está narrado con voz en off como si fuera en sí mismo un cuento de hadas, no sea otra que la profundísima frase Coehlesca “Cuidado con lo que deseas”.

Hasta la próxima.