Cuando en 1990 llegó a las pantallas de cine Flatliners (Joel Schumacher), la cinta despertó de inmediato la curiosidad de los amantes del thriller de ciencia ficción.

El elenco era muy atractivo: una Julia Roberts de moda por su Pretty Woman (1990), un Kiefer Sutherland famoso ya por Young Guns I (1988) y II (1990), un Kevin Bacon habiendo protagonizado las ya de culto Footloose y Tremors y un William Baldwin que estaba comenzando a seguir los pasos de su popular hermano Alec.

El resto del elenco, por cierto, lo componían los ya conocidos Oliver Platt y Hope Davis y estaba dirigida por un Joel Schumacher con un prestigio muy bien ganado debido a St. Elmo’s Fire (1985), Cousins (1985) y The Lost Boys (1987), el cual casi perdió por su infame trabajo en Batman y Robin (1997).

La premisa era de verdad intrigante: cinco médicos deciden experimentar con la muerte al provocársela médicamente para registrar, científicamente, lo que hay más allá de la vida. Lo malo es que las experiencias y lo visto en esos instantes entre la vida y la muerte tiene efectos inesperados y trágicos en ellos.

Habiendo comentado lo anterior sobre la versión noventera, podemos hablar ahora de su remake, el cual tiene como protagonistas al mexicano Diego Luna, a Ellen Page y a la hermosísima Nina Dobrev, entre otros.

Por cierto que sobresale la presencia del mismísimo Kiefer Sutherland en la trama, en algo así como un guiño a la participación que tuvo en la original, aunque interpretando a un personaje totalmente diferente al de la predecesora.

“Flatliners” (Niels Arden Oplev, 2017) cuenta con casi la misma premisa enunciada arriba: la obsesión de cinco estudiantes de medicina por conocer qué es lo que ocurre más allá de los límites de la vida; para ello cada uno de se someterá a un procedimiento peligroso, el cual consiste en detener sus corazones por un periodo corto de tiempo para luego ser resucitados.

Las vivencias distan mucho de lo que los jóvenes científicos esperaban: pesadillas terribles de su niñez, una reproducción vívida de los pecados que han cometido o aquellos de los que han sido víctimas, y así consecutivamente, hasta que la intensidad de las mismas tienen un efecto en su realidad.

Decididos a entender lo más posible la naturaleza de las visiones, los cinco jóvenes, en lugar de desistir por el peligro que representan las experiencias, se internarán con más insistencia en una misión que podría traer consecuencias devastadoras para el grupo.

Por último, es realmente para recalcar la presencia de Diego Luna en el elenco, quien con este papel da un paso firme más desde que el año pasado sorprendió a propios y extraños con un papel protagónico en Star Wars: Roge One (Gareth Edwards 2016). Al parecer su siguiente paso es una cinta de Woody Allen; esperemos que siga por el buen camino.

Hasta la próxima.