No cabe duda de que el éxito de las cintas de superhéroes que ha producido la mancuerna Disney/Marvel se ha debido a que todas ellas tienen un mismo ingrediente en común: un marcadísimo tono de comedia ligera que ha conseguido hacerlas más atractivas y digeribles a audiencias de distintas edades. Y para muestra, un botón: Thor: Ragnarok (Taika Waititi, 2017), por ejemplo, es considerada ya el mejor Thor de la trilogía y una de las mejores del universo Marvel.

X-Men, por otra parte, siendo también de Marvel, ha seguido otros rumbos en su asociación con Fox, persiguiendo más el drama serio; con ello, la franquicia ha buscado otorgarles un poco más humanidad a sus personajes, quienes suelen pasar más sufrimientos, angustias y dilemas existenciales que los protagonistas de las telenovelas de Telemundo.

Eso mismo es lo que ha buscado también DC comics en su colaboración con Warner Bros., sobre todo desde que pusieron en marcha el motor de su universo extendido con Man of Steel (Zack Snyder, 2017), un trabajo en donde el nativo de Kriptón vive dilemas morales dignos de los melodrama más académicos.

Sin embargo, luego de ver lo efectivo y lucrativo que está resultando el ingrediente del humor en este tipo de producciones (y debido al éxito tan moderado que tuvo Batman vs Superman), DC intentó recomponer el camino con Suicide Squad (David Ayer, 2016); incluso se dice que la postproducción estuvo llena de parches (reshoots) realizados posteriormente con la intención de añadir humor en el producto final.

Justice League (Zack Snyder, 2017), la cinta que nos ocupa esta semana, es la primera del multiverso DC en donde confluyen la mayoría de sus pesos pesados: Batman, Wonder Woman, The Flash, Cyborg, Aquaman y Superman, aunque ya en BvS se pudo ver al Hombre de Acero, al Murciélago y a la Mujer Maravilla trabajando en conjunto para proteger a la Tierra.

El filme inicia a partir de los efectos que dejó en el mundo la muerte de Supermán, su más poderoso protector (Henry Cavill), situación que impulsa a Bruce Wayne (Ben Affleck) a conformar un equipo de seres con el cual poder hacerle frente a las amenazas que pudieran surgir en el futuro.

Es así como, inspirado por el acto de sacrificio realizado por el Hombre de Acero, el millonario de Gotham City pone manos a la obra para darle forma a su misión; para ello aprovechará que cuenta ya con la ayuda de la recién descubierta Diana Prince (Gal Gadot) para comenzar su labor de reclutamiento de otros superdotados, a quienes tendrá que convencer primero para sumarse a la causa.

Poco a poco se irán integrando seres estrafalarios que cuentan con todo tipo de capacidades: Aquamán (Jason Momoa), un habitante de los océanos con el poder de mando en las aguas y los habitantes del mar. También está Cyborg (Ray Fisher), un hombre a quien le fueron remplazadas varias partes del cuerpo con piezas metálicas y electrónicas que le han otorgado cualidades sobrehumanas.

Junto a ellos está también un joven con la facultad de desplazarse a una velocidad vertiginosa llamado The Flash (Ezra Miller), el cual merece unas líneas aparte por ser quien encarnará el recurso humorístico ya mencionado antes y del cual, creo, dependerá el que la cinta consiga competirle al tú por tú a la franquicia de los Avengers.

El grupo, bautizado posteriormente como la liga de la justicia, tendrá que coordinar fuerzas para defender al planeta de Steppenwolf y sus secuaces, un enemigo peligrosísimo que amenaza con provocar una catástrofe de enormes proporciones.

Veamos qué le depara al futuro a Justice League (y al dúo DC cómics/Warner) ahora que Disney ya está negociando la adhesión de Fox a sus posesiones y, con ello, sumar a sus filas a los X-Men (además de Alien, Avatar, entre otros).

Hasta la próxima.