©2014 The Weinstein Company Los codirectores Robert Rodríguez y Frank Miller se reunieron para traer la visualmente atractiva “Sin City”, tejiendo juntos dos de los clásicos cuentos de Miller con nuevas historias. Estreno en Estados Unidos el 22 de agosto de 2014.

Un consumidor y columnista de cine que, como su servidor, semana a semana deja por escrito impresiones en caliente acerca de las películas que le toca cubrir y evaluar, puede lanzar, a veces, valoraciones equivocadas.

El escenario anterior (según he leído), lo transitan de una manera no tan infrecuente hasta los más respetados colegas, aunque su reacción inicial sea negarlo. Lo cierto es que tiene uno que morderse la lengua cuando en una charla cualquiera se alaba un filme que en una reseña se castigó.

En mi caso, son varias las cintas que en un inicio me parecieron olvidables, pero que una segunda vista me obligaron a revalorar mi opinión. Y lo mismo ocurre a la inversa: películas que me gustaron terminan luego por sumarse a las del montón.

Dentro del grupo de las desvaloradas que con los años se ganaron mi respeto hay varias dignas de mención, sobresaliendo “Cashback” (Sean Ellis, 2006) por su gran estética visual; “Lawless” (John Hillcoat, 2012), a pesar de la presencia del indigesto Shia LaBeouf; “Open Range” (Kevin Costner, 2003) por sus bien coreografiados duelos y, sobre todo “Equilibrium” (Kurt Wimmer, 2002) y “Death Sentence” (James Wan, 2007), por su guión y elaboradísimas secuencias de acción.

Fue en 2005 cuando finalmente me topé en las pantallas con ese extraño producto llamado “Sin City” (Robert Rodríguez y Frank Miller), el cual había despertado la suspicacia tanto de los fans de uno de los novelistas gráficos más respetados (Miller) como de los del atrevido director texano, cuyo currículum incluía la trilogía del “Mariachi” y “Spy Kids”.

En resumen, debo decir que salí de la sala convencido de que había visto una de las mejores películas en lo que iba de la década; tanta fue mi impresión, que la coloqué incluso por encima de la mismísima “Kill Bill” (Quentin Tarantino, 2003), que era la que para mí encabezaba hasta el momento toda la producción comercial hollywoodense.

Un par de años fueron suficientes para reconocer que Sin City me había encandilado visualmente, pero que no era un producto que deseaba ver una y otra vez, como sí fue el caso del primer volumen de Kill Bill o incluso “Pulp Fiction” (1994), del propio Tarantino, obras que no han bajado un solo peldaño en mi pedestal privado.

A casi 10 años del estreno de la original, “Sin City: A Dame to Kill For” (Robert Rodríguez y Frank Miller, 2014) ofrecerá otro banquete visual similar (blanco y negro con detalles en color) mientras cuenta la historia de varios ciudadanos de esta corrupta ciudad.

En “The Long Bad Night”, Johnny (Joseph Gordon-Levitt) es un atrevido jugador que busca venganza luego de ganarse una vapuleada de antología por atreverse a ganarle una partida de póquer al terrible senador Roark (Powers Boothe).

En “Just Another Saturday Night”, Marv (Mickey Rourke) recupera el conocimiento en un extraño lugar, rodeado de mujeres sin vida. Su misión será armar el rompecabezas de cómo fue a parar ahí.

“Nancy’s Last Dance” reúne de nuevo al heroico Hartigan (Bruce Willis) y la bella Nancy Callahan (Jessica Alba) quien, en alucinaciones, recibe los consejos de su benefactor. Marv (Rourke) se suma a esta historia para protegerla e intentar eliminar al senador Roark (Boothe).

Por último está “A Dame to Kill For”, en donde Dwight McCarthy (en esta ocasión interpretado por Josh Brolin y no por Clive Owen) acude al llamado de su ex amante Ava Lord (Eva Green) para ayudarla a escapar de su millonario marido, sin sospechar que las verdaderas intenciones de esta hermosa femme fatale son otras.

Completan el elenco Rosario Dawson, Ray Liotta, Jaime King, Juno Temple, Alexa Pena-Vega y Lady Gaga. Esperemos entonces para ver qué lugar se gana esta secuela en la saga.

Ernesto Portillo Jr. is editor of La Estrella de Tucsón. He can be reached at 573-4187 or netopjr@tucson.com