Recuerdo perfectamente las palabras que le dije a mi amigo Juan Villalobos (con quien escribo en mancuerna mis columnas de cine para un periódico de México) luego de la premiere de "Kick-Ass" (Matthew Vaughn, 2010): "Hasta que veo una buena película de superhéroes mala leche" (irreverente, descarada, dura, cruel, gráfica y violenta).

Porque antes de "Kick-Ass", ya "Watchmen" (Zack Snyder, 2009), por hablar de un ejemplo conocido, había trastocado el género y nos había presentado a estos personajes como seres maniáticos o asesinos desquiciados, enmarcados dentro de una historia en donde predominó el tono serio y hasta cierto nivel de profundidad.

Pero de eso a presentar una aparentemente típica cinta de superhéroes (con el requerido idealismo romántico del humano promedio que quiere defender al desprotegido), y llevar el humor negro al extremo, donde tanto los villanos como la gente normal pueden sangrar, sufrir y perder la vida, es otra cosa.

Así es, "Kick-Ass" fue única en su género (ahora abundan las copias) debido a que se aproximó al género con recursos que sorprendieron a las audiencias, entre ellos la premisa-gancho: un adolescente nerd (Aaron Taylor-Johnson) decide convertirse en superhéroe (Kick-Ass) para hacer justicia y de paso salir de la mediocridad, siendo Youtube su mejor aliado, convirtiendo una acción fortuita en un fenómeno mundial.

El otro recurso (y realmente el más efectivo) fue la presencia de la encantadora, mortal y sanguinaria Hit Girl (Chloë Grace Moretz), una afectiva asesina quien, al lado de Big Daddy, su padre (Nicolas Cage), se encargó de materializar con creces los sueños del idealista adolescente y eliminar, sin dudarlo tantito, a la escoria de la ciudad.

"Kick-Ass 2" (Jeff Wadlow, 2013) retoma la vida de estos entrañables personajes, aunque ya sin Big Daddy (Cage), quien murió a manos de un terrible mafioso. Ahora, lo realizado por ellos en la primera parte ha inspirado a un grupo de personas (los Justice Forever) que vestirán originales atuendos e improvisarán sus propias armas para unirse a su causa y salir a buscar a los criminales más peligrosos.

De entre ellos sobresale el Colonel Stars and Stripes (Jim Carrey), quien medio lidera a este grupo de novelescos vigilantes. Sin embargo, un antiguo villano resurge, el anteriormente llamado The Mist (Christopher Mintz-Plasse), que ahora es conocido como The Mother F#$%%r, quien mantiene vigentes sus deseos de vengar la muerte de su padre, el cual murió a manos de Kick-Ass y Hit Girl.

Es así como tanto el par de adolescentes (quienes por el momento están intentando tener una típica vida adolescente) y todo el grupo Justice Forever se convierten en el objetivo principal del rencoroso villano, por lo que tendrán que extremar precauciones para no caer en sus garras.

Por cierto, además de las bien coreografiadas acrobacias de pelea, las escenas violentísimas y visualmente gráficas (a veces más que su predecesora) y la premisa mencionada en los párrafos anteriores, hay una segunda línea argumental que también resulta atractiva: en su intento por encajar en el ambiente escolar, Mindy (el nombre real de Hit Girl) tendrá que enfrentarse a una crueldad inesperada, encarnada por las despiadadas chicas de su escuela.

La secuela es bastante decente, aunque no supera lo logrado por la original.

Sin embargo, como excepción entre montones de cintas que rondan por ahí, ésta merecía sin duda de una nueva entrega. Hasta la próxima.