Confieso que es medio raro sentirse orgulloso de ser mexicano por un filme como Coco (Lee Unkrich y Adrian Molina, 2017), una cinta surgida en Estados Unidos, producida con recursos extranjeros y confeccionada en el seno de la gringuísima mancuerna Pixar/Disney. Pero bueno, la verdad es que su historia sí provocó un orgullito nacional que fue muy notorio en todos los que fuimos a verla.

Algo parecido ocurre cuando se celebra la mexicanidad cada vez que se estrena una película dirigida por cualquiera de los llamados Three Amigos (del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu), a pesar de todas sus producciones se distingan por exactamente lo mismo que se listó arriba; pero sí, también se comienza a hablar del valor de ser mexicano cuando se ven trabajos suyos en la cartelera internacional o se ganan un Oscar.

The Shape of Water (Guillermo del Toro, 2017), es una de las películas más esperadas del año. Es el más reciente trabajo del nativo de Guadalajara, en donde el tapatío continúa con su temática de monstruos humanizados y de su interacción con los humanos.

Desde Cronos (1993), su ópera prima, del Toro ha sabido transformar radicalmente la percepción que se tiene de estas presencias sobrenaturales, quienes han dejado de ser los malos de la historia para convertirse en los aliados de los protagonistas en su lucha contra los villanos de carne y hueso que se dejan arrastrar por sus negras perversiones.

Mimic, Hellboy, Blade II, El espinazo del diablo y El laberinto del fauno son buenos ejemplos de lo anterior, con los cuales el mexicano ha logrado ganarse el gusto de las audiencias internacionales con historias más o menos originales que ofrecen siempre algo distinto en cada producción.

The Shape of Water no es otra cosa que una variante más que el cineasta ha hecho de los cuentos de hadas. La historia, ubicada durante la década de los 60, nos presenta a la solitaria Elisa (Sally Hawkins), una chica sordomuda que trabaja en un hermético edificio gubernamental, el cual parece guardar algunos secretos que, enmarcados en la paranoia de la Guerra Fría, deben manejarse con mucho cuidado.

La vida de soledad que vive Elisa está a punto de cambiar completamente cuando Zelda (Octavia Spencer), su compañera de trabajo, le informa sobre algo misterioso que acaba de descubrir de su lugar de trabajo: un experimento ultra secreto que se está ejecutando en esos precisos momentos en una extraña criatura que es mantenida aislada en el agua y bajo una seguridad extrema.

Intrigada por la información, muy pronto la joven mujer se pone en contacto con este ser, con quien comienza a relacionarse de una manera bastante peculiar y en donde las palabras les resultan innecesarias para lograr provocar en ambos una conexión especial.

Sin embargo la incipiente e insólita relación que surge entre ellos encontrará de inmediato a su detractor más duro en el Dr. Richard Strickland (Michael Shannon), un celoso científico sin escrúpulos que no se tocará el corazón para conseguir sus oscuros objetivos, a pesar de que estos incluyan maltratar a un ser que da muestras una y otra vez de poseer una conciencia.

Componen el elenco Richard Jenkins y, colaborando de nueva cuenta con del Toro, Doug Jones, encarnando a uno más de sus monstruos que, en este caso, es el misterioso anfibio.

Hasta la próxima semana.