Uno esperaría que, para inaugurar el año fílmico como Dios manda, en este espacio se eligiera una súper producción llamativa que provocara el entusiasmo de todo mundo y pusiera el listón alto para el resto de 2018. Pero sucede que enero no es ni la mejor fecha para la taquilla ni tampoco el tiempo adecuado para estrenar cintas con aspiraciones a tomarse en cuenta en alguna la temporada de premios.

Lo que sí es común en esta época del año es que se estrenen películas medianas (de mediano presupuesto, de mediano atractivo…) que, por un lado, no corren el riesgo de ser apabulladas por algún blockbuster ambicioso pero, por el otro, están convocando a una audiencia que agotó sus energías en las celebraciones de fin de año.

Una de esas cintas es Paddington 2 (Paul King, 2017), la secuela de aquel filme británico que tuviera en el protagónico a un inocente y problemático oso (voz de Ben Whishaw) que, a pesar de haber provocado un caos en la casa de los Brown (Sally Hawkins y Hugh Bonneville) logró, con sus actos nobles y desinteresados, que lo aceptaran como a un miembro más de la familia.

Quienes vieron la primera película saben que el peludo mamífero es una animación computarizada (de muy buena calidad, por cierto) que convive con personajes humanos reales. Saben también que en su primera aventura viajó desde Perú hasta Londres con el objetivo de encontrar un hogar y, lo más famoso de todo, que su adaptación a la civilización (y a la vida inglesa, por supuesto) fue de lo más divertido.

Lo que a lo mejor no saben es que este gracioso personaje fue creado por Michael Bond en 1958, que los libros que narran sus aventuras pueden leerse en más de 30 idiomas y que se han vendido más de 30 millones de copias de sus libros alrededor del mundo.

Esta segunda entrega fílmica de la saga nos presenta a un Paddington ya asentado en casa de los Brown, aceptado y popular entre sus vecinos e incluso reconocido como un miembro productivo para la comunidad, ya que tiene su propio trabajo con el que se paga sus propias cosas y contribuye a los gastos de la casa.

Motivado para encontrar el regalo perfecto que logre hacer feliz a su tía Lucy (voz de Imelda Staunton) ahora que cumple 100 años, encuentra por fortuna un libro único en la tienda de antigüedades de Mr. Gruber, el cual le parece ideal para sorprenderla. Es así como, decidido a obsequiárselo, Paddington toma los trabajo más raros con tal de reunir el dinero que necesita para comprarlo.

Sin embargo, todo se complica cuando el raro ejemplar es robado en circunstancias bastante extrañas, así que dependerá de su osadía y del apoyo de su familia, los Brown, el poder recuperar el codiciado volumen y, de paso, desenmascarar al misterioso ladrón.

La trama abunda en situaciones simpáticas en las que el clásico humor fino de los británicos sale a la luz; sin embargo, lo más atractivo, como ocurrió en la precuela, son los aprietos en los que se mete el errático oso gracias a su personalidad torpe.

Completan el elenco Michael Gambon (como el tío Pastuzo), Julie Walters, Noah Taylor y Hugh Grant, como el raro Phoenix Buchanan.