LONDRES (AP) -- El primer ministro chino Li Keqiang comenzó el martes su visita a Gran Bretaña con una reunión con la reina Isabel II en el Palacio de Windsor - un trato real que resalta la importancia que Londres da a sus relaciones con China.

Gran Bretaña usó toda su pompa ceremonial para Li, que realiza una visita de tres días dirigida a mejorar lazos comerciales y reparar relaciones diplomáticas afectadas cuando el primer ministro David Cameron se reunió por primera vez con el exilado líder espiritual tibetano Dalai Lama en el 2012.

El martes, una banda militar dio la bienvenida a Li y su esposa Cheng Hong al castillo, antes de que la reina recibiese a la pareja en una sala lujosamente decorada. Luego, el líder chino viajó al centro de Londres para una inspección informal de soldados británicos y una reunión con Cameron en su oficina en Downing Street.

Los negocios y no la política van a dominar la visita, y se espera que las dos partes anuncien una serie de acuerdos comerciales y de inversiones y colaboración potencial en energía nuclear, trenes de alta velocidad y finanzas.

Cameron muy probablemente evitará hablar directamente del historial chino de derechos humanos, un tema que causa la ira de Beijing. Activistas de derechos en campaña por la independencia de Tíbet realizaron una colorida protesta cerca de Downing Street, y sus cánticos se podían escuchar mientras Cameron y Li se estrechaban manos y posaban para fotógrafos.

El encuentro de Li con la reina fue inusual porque usualmente ese privilegio está reservado para jefes de estado. Analistas dicen que China probablemente solicitó la audiencia real, resaltando su enfoque agresivo en la diplomacia.