KABUL, Afganistán (AP) -- Un atacante suicida hizo estallar sus explosivos el lunes afuera de la oficina de un consejo provincial en el norte de Afganistán, donde causó la muerte del jefe local y de al menos otras 13 personas, dijeron las autoridades. La insurgencia del Talibán se adjudicó de inmediato el atentado.

En su intento por debilitar al gobierno afgano, la insurgencia del Talibán efectúa ataques y asesinatos para intimidar a autoridades y civiles en antelación a la retirada de la mayoría de las fuerzas internacionales prevista para el año entrante.

El jefe del consejo de la provincia de Baghlan, Mohammad Rasoul Mohseni, ingresaba en el recinto en la mañana cuando el atacante corrió e hizo estallar sus explosivos en Pul-e-Khumri, dijo el jefe de la policía de Baghlan, Asadullah Sherzad.

Catorce personas perdieron la vida, incluido Mohseni, en tanto que 11 resultaron heridas, agregó.

Mohammad Zahier Ghanizada, miembro del parlamento por Baghlan, confirmó la muerte del jefe del consejo y señaló que Mohseni había recibido múltiples amenazas de muerte.

También murieron en el ataque seis escoltas policiales y siete civiles, afirmó Sherzad.

El portavoz del Talibán, Zabiullah Mujahid, dijo en un mensaje de texto enviado a periodistas que un agente del grupo llevó a cabo el atentado contra el objetivo.

"Hoy, a las 11 de la mañana, afuera de la oficina del consejo provincial de Baghlan, hemos llevado a cabo un ataque suicida y dimos muerte al jefe del consejo", agregó.

El presidente afgano Hamid Karzai condenó el lunes el atentado explosivo.

"Los ataques de este tipo contravienen todos los derechos humanos y los principios del islam", afirmó Karzai en un comunicado. "Los perpetradores de estos ataques son enemigos de la nación afgana y títeres de extranjeros", afirmó.

Karzai partió después el lunes para una visita de estado de dos días a India, donde tiene previsto solicitar asistencia militar.

Karzai y Estados Unidos han buscado concertar conversaciones de paz con el Talibán y otras facciones insurgentes con vistas a la salida de la mayoría de los efectivos extranjeros en 2014 tras más de 12 años de guerra, pero esos esfuerzos han redituado escasos avances.

El Talibán pretende reestablecer la estricta interpretación de la ley islámica que habían impuesto durante cinco años antes de su derrocamiento en la invasión de 2001 que encabezó Estados Unidos porque facilitaba refugio a la dirección terrorista de al Qaida.