SAO PAULO (AP) -- La presidenta Dilma Rousseff anunció el miércoles una inversión de casi 4.000 millones de dólares para transporte, vivienda, agua y alcantarillado en la mayor urbe de Brasil, Sao Paulo, sacudida recientemente por protestas en demanda de mejores servicios.

El anuncio de la presidenta se produjo un día después de que la ciudad, capital económica de Brasil, vivió una nueva jornada de protestas que terminaron en vandalismo.

"Sao Paulo es la mega ciudad que presenta más desafíos en esta parte del hemisferio. Es grandiosa por el tamaño de su población y su capacidad de generar riqueza, pero también por el tamaño de sus problemas", dijo Rousseff al anunciar las inversiones.

En un espacio de 1.500 kilómetros cuadrados, Sao Paulo tiene el territorio de un municipio mediano en Brasil, pero su población de 11 millones es la más grande de las ciudades suramericanas, y su aporte de 12% de la riqueza nacional la convierte en el principal motor económico de Brasil.

Al mismo tiempo, la ciudad presenta los más graves problemas de tránsito de las ciudades brasileñas, por lo que las personas tardan horas en desplazarse a los lugares de trabajo y estudio.

"El tiempo para las personas es sinónimo de vida. Sacar a las personas del transporte y ponerlas en sus casas, sus trabajos, universidades y escuelas es darle calidad de vida a la población", manifestó Rousseff en una ceremonia donde anunció las inversiones.

La mayor parte de los recursos, 1.500 millones de dólares, se destinarán a obras de movilidad urbana, en especial corredores viales para la circulación de autobuses para agilizar su desplazamiento por las paralizadas calles de Sao Paulo.

También se contemplan 700 millones de dólares para obras de drenaje a fin de frenar las inundaciones que sufren varios barrios de la ciudad en la temporada de lluvias, en los primeros meses del año, así como 1.100 millones para la recuperación de manantiales que garanticen el abastecimiento de agua.

Asimismo se destinarán 750 millones de dólares a la construcción de 15.000 viviendas populares, que albergarían a las personas desplazadas de sus casas por las obras que serán construidas.

En la segunda quincena de junio Brasil se vio estremecido por una ola de protestas, desatadas por manifestaciones contra el aumento de 10 centavos en el pasaje de autobús en Sao Paulo pero que pronto se extendieron a otras ciudades del país con demandas de mejores servicios de salud y educación y el fin de la corrupción.