TEGUCIGALPA, Honduras (AP) -- El candidato del partido de gobierno llevaba la delantera a primeras horas del lunes en el conteo de votos en las elecciones presidenciales de Honduras y dos de sus principales opositores comenzaron a criticar los resultados en esta nación violenta y pobre de Centroamérica.

Con un poco más de las boletas contadas a últimas horas del domingo, Juan Orlando Hernández, del oficialista Partido Nacional, mantenía una cómoda ventaja sobre Xiomara Castro, esposa de Manuel Zelaya, el presidente expulsado del país en un golpe en 2009 que dejó a Honduras en la inestabilidad política.

Hernández y Castro llegaron a las elecciones del domingo muy parejos en las encuestas de opinión y las expectativas de un final cerrado provocaron temores de que un resultado disputado pudiera crear más inestabilidad y protestas. Sin embargo, la votación fue pacífica en medio de una gran asistencia a las urnas, y la incertidumbre de los resultados finales, además de una noche lluviosa y fría, mantuvo las calles tranquilas.

Castro, de 54 años, se atribuyó la victoria a primeras horas de la noche sobre la base de lo que dijo eran las cifras de su propia campaña, pero entonces abandonó la fiesta de su partido en un hotel y se supo nada más de ellas el resto de la noche. Zelaya exhortó a sus partidarios a mantenerse en los centros de votación y a seguir supervisando el conteo.

"Rechazamos este resultado", dijo Zelaya a primeras horas del domingo. "Según nuestros datos Xiomara ha ganado. Hay más de un millón de votos por contar".

Salvador Nasrallah, popular narrador deportivo y candidato del Partido Anti Corrupción, que marchaba en cuarto lugar, también se cuestionó los resultados oficiales.

"Nuestros datos no coinciden con los datos oficiales que el sistema está trasmitiendo", dijo Nasrallah.

David Matamoros, presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), dijo que no se esperaban los resultados finales hasta el lunes por la mañana.

"Los resultados preliminares no muestran una tendencia o declaran un ganador", dijo el domingo por la noche.

Tanto la embajadora de Estados Unidos, Lisa Kubiske, como Ulrike Lunacek, jefa de la misión de observadores de la Unión Europea, dijeron que informes de los centros de votación indicaban que el voto y el conteo se desarrollaban hasta el momento con normalidad.

"Tuvimos 110 observadores en casi todos los departamentos de Honduras y hemos visto un proceso transparente con todas las partes representadas en la mesa", dijo Kubiske, señalando que existe un sistema para que la población presente quejas pacíficamente o impugne los resultados.

En el sistema electoral hondureño no hay segunda vuelta, de manera que el ganador probablemente no consiga más de una tercera parte de los votos y enfrente un Congreso dividido, cuyos 128 escaños también fueron a elecciones. Como resultado, es poco probable que cambie la situación política en esta nación de 8,5 millones de personas, donde existe la mayor tasa de homicidios per capital del mundo y es un punto de tránsito para buena parte de la cocaína que se produce en Sudamérica con destino a Estados Unidos.

Hernández, de 45 años, se declaró ganador, a pesar de las exhortaciones de todas las partes de esperar a los resultados finales. Hernández borró una ventaja inicial de Castro en un campo de ocho candidatos y donde hizo campaña sobre la promesa de imponer la ley y el orden.

Como presidente del Congreso, Hernández presionó a favor de leyes que crearon una policía militar para patrullar las calles en lugar de la Policía Nacional, que está penetrada por la corrupción y con frecuencia de le acusa de ejecuciones extrajudiciales.

"Hoy el pueblo votó por dejar atrás la crisis política del 2009 que dejó a miles sin trabajo, emigrando y con división, que nos dejó solos y aislados", dijo Hernández.

Castro lideró la carrera por la presidencia durante meses presentándose como la candidata del cambio, prometiendo reducir la violencia y la pobreza, así como una reforma constitucional que haría el país más igualitario.

"De los datos de nuestras encuetas y el conteo de votos, yo soy la presidenta de Honduras", dijo Castro temprano en la noche. "La victoria es abrumadora e irreversible".

A los hondureños les preocupa la violencia y el aumento de la pobreza. La cantidad de personas que trabajan por menos del sueldo mínimo de 350 dólares mensuales en un país de 8,5 millones de habitantes ha aumentado de 28% en 2008 a 43% hoy.

"Hay inseguridad, temor, violencia, hambre y desempleo. Hay problemas que son tan profundos que dudo mucho que nadie pueda solucionarlos", dijo el elector José Barreiro.