BAGDAD, Irak (AP) -- Una ola de ataques y tiroteos en Irak dejó 13 muertos el domingo, al tiempo que la cifra de fallecidos por varios atentados nocturnos con coches bomba la víspera superó los 70, dijeron las autoridades.

Los estallidos fueron los más recientes en un implacable repunte esta semana en el derramamiento de sangre que ha sacudido a Irak desde que comenzó el mes sagrado islámico del Ramadán el 10 de julio. Ocurren después de meses de aumento en la violencia en todo el país, lo que está generando temores de que Irak esté hundiéndose de nuevo en los homicidios sectarios generalizados que lo pusieron al borde de la guerra civil luego de la invasión encabezada por Estados Unidos en 2003.

En otro indicio del deterioro de la situación de seguridad, los insurgentes detonaron dos bombas frente a la cárcel de Taji, 20 kilómetros (12 millas) al norte de Bagdad. Luego dispararon proyectiles de mortero contra el complejo antes de comenzar a disparar contra los guardias de la prisión mientras los reos prendían fuego a sábanas y muebles, según la Policía. Indicaron que a la larga los guardias lograron reestablecer el orden.

Los hombres armados también se enfrentaron con guardias en una prisión en Abu Ghraib, en los suburbios occidentales de Bagdad, señaló la Policía.

No se reportaron fallecimientos en ninguno de los ataques nocturnos contra las cárceles.

Horas antes en el día, una bomba estalló en un mercado de peces en Taji, con un saldo de cuatro muertos y 15 heridos, informó la Policía.

Otra bomba explotó frente a la casa del líder de una milicia suní opuesta a al-Qaida en el poblado de Basmaiya, hecho en que murieron dos personas y cuatro quedaron heridas. El pueblo está unos 40 kilómetros (25 millas) al sureste de la capital iraquí.

El ataque más letal del domingo ocurrió en la tarde, cuando hombres armados atacaron un puesto de control operado por las fuerzas de seguridad curdas, conocidas como peshmerga, cerca de la ciudad petrolera de Kirkuk, y mataron a cinco de ellos. Kirkuk está a 290 kilómetros (180 millas) al norte de Bagdad.

En la ciudad norteña de Mosul, otros hombres armados también rociaron de balas un puesto de seguridad, lo que provocó la muerte de dos soldados.

Funcionarios de hospitales confirmaron la cifra de muertos. Proporcionaron detalles de los ataques y los fallecimientos a condición de no ser identificados porque no estaban autorizados para dar a conocer la información a los reporteros.

Mientras tanto, los vecinos de Bagdad recogían los escombros de una candente ola de violencia la noche anterior.

Después que el domingo se hizo más evidente la magnitud de la carnicería, la Policía reportó que un total de 12 coches bomba estallaron en Bagdad el sábado por la noche. Dijeron que los estallidos y una balacera ocurrida en el mismo lugar de una de las explosiones dejaron 57 fallecidos, incluidos algunos que murieron en el hospital durante la noche. Se reportó que más de 125 personas estaban heridas.

Las explosiones del sábado ocurrieron después del iftar, la comida tras la puesta del sol que interrumpe el ayuno diario por el Ramadán. Durante el mes sagrado las calles suelen estar llenas de gente que hace compras y descansa en cafés durante la noche, lo que sugiere que los atacantes buscaban golpear a la mayor cantidad de civiles posible.

"¿Qué delito cometieron estas personas inocentes?", preguntó Kadim Mohsen, que revisaba los daños en el vecindario de Karrada, en el centro de la ciudad. Varios frentes de tiendas quedaron destruidos por la fuerza de la explosión allí y en la calle podían verse sandalias y sandías despanzurradas.

"¿Quién compensará a los propietarios de esas tiendas?", preguntó. "Vemos explosiones todos los días. Culpamos al Ejército y a la Policía".

Esos ataques y otros en varios lugares de Irak el sábado dejaron un total de 71 muertos, según la Policía y funcionarios de hospitales. Eso lo convirtió en el día más letal en el país desde el 17 de mayo, cuando varias explosiones en zonas habitadas por suníes dentro y en las afueras de Bagdad dejaron 76 muertos.

Nadie se ha adjudicado la responsabilidad de los últimos ataques, aunque los atentados coordinados contra los chiíes son una de las estrategias favoritas de la rama de al-Qaida en Irak.

Más de 450 personas han sido asesinadas en lo que va del mes, incluidas 284 desde que comenzó el Ramadán, de acuerdo con un conteo de The Associated Press.