SAN SALVADOR, El Salvador (AP) -- Aferrados a sus enseñanzas y confiados en su pronta beatificación, decenas de feligreses salvadoreños y extranjeros prepararon el viernes la peregrinación para conmemorar los 33 años de la muerte de monseñor Oscar Arnulfo Romero asesinado por un francotirador mientras oficiaba misa en la capilla de un hospital para enfermos de cáncer.

"Todos los años vengo a la capilla, y visitó donde monseñor vivió. Está su sotana, con el hoyo del disparo, todos sus pertenencias personales. Este hombre era un santo", dijo a la AP Catalina Escobar, una mujer de 52 años tras un recorrido por el apartamento donde vivía el prelado y el templo donde fue asesinado el obispo mártir, también conocido como San Romero de América.

"Lo mataron para callarlo, pero si palabra sigue viva, monseñor está vivo, resucitó en el pueblo salvadoreño", agregó la mujer.

En los momentos más difíciles del país durante la guerra civil (1980-1992), cuando se incrementó la represión de los cuerpos de seguridad y el ejército, Monseñor Romero se convirtió en la "la voz de los sin voz", denunciando los atropellos contra los más débiles.

"Yo no conocía a monseñor, pero sé que era un hombre bueno, aquí esto todo", manifestó Luis Alberto, un estudiante de 15 años que visitó la capilla para ver el lugar donde el francotirador mató al obispo.

El 24 de marzo de 1980 un sólo disparo calló la voz que en la víspera se había alzado firme para pedir a los militares: "En nombre de Dios y de este sufrido pueblo les ruego, les suplico, les ordeno, en nombre de Dios, cese la represión".

El asesinato fue uno de los detonantes de la guerra civil que asoló El Salvador por 12 años y que terminó con la firma de un acuerdo de paz en 1992. Más de 75.000 personas murieron en el conflicto y otras 12.000 desaparecieron.

Un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, creada poco después de los acuerdos de paz, determinó que el autor intelectual del crimen fue el mayor Roberto D'Abuisson, fundador del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) que gobernó el país durante 20 años (1989-2099).

Sin embargo, los responsables del crimen no serán castigados debido a una amnistía promulgada por el gobierno de Arena horas antes que fuese divulgado el informe de la Comisión en 1993.

El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, dijo a la AP, que antes de su muerte, Romero fue alertado que lo iban a matar y él lo escribió en sus apuntes personales.

Rosa Chávez es lo acompañó durante su arzobispado, es uno de sus más fieles seguidores y sostiene que Romero era un hombre santo y ahora más que nunca confía en su beatificación.

"Romero y (el papa) Francisco tienen la misma visión, cuando él (Francisco) dijo una iglesia para los pobres, eso es lo que tantas veces dijo monseñor Romero y es la iglesia que él nos dejó".

"Francisco ve a Romero a una especie de modelo, de lo que el sueña para toda la iglesia, en esa líneas es obvio que el interés por canonizarlo sea muy grande", según Rosa Chávez.

El proceso de beatificación de monseñor Romero fue aprobado por el Vaticano en mayo de 2005, cuando la Congregación de la Doctrina de la Fe concluyó que Romero fue "un mártir de la iglesia, asesinado por su fe cristiana" y actualmente se analiza la tesis del martirio.

La Congregación para la Doctrina de la Fe, un órgano colegiado del Vaticano integrado por cardenales, obispos y arzobispos, está evaluando el proceso.

Rosa Chávez dijo a la AP al papa Francisco "le tocaría reactivarlo, descongelarlo, sacarlo de la nevera".