Por Lindsey Bahr

The Associated Press

LOS ANGELES — Jacqueline Kennedy no tenía una forma de hablar convencional. Es en parte neoyorquina, parte de escuela privada, y resulta discordante para la mayoría de los oídos modernos.

Natalie Portman recuerda sus primeros días en el plató de “Jackie”, a donde llegó hablando de lleno con ese característico acento dejando perplejo a su director, el chileno Pablo Larraín.

“La cara de Pablo fue como ‘ahhhhh...”’, dijo Portman riendo.

Estaban filmando una recreación del especial de televisión “A Tour of the White House with Mrs. John F. Kennedy”, donde el corresponsal de CBS News siguió a la primera dama con cámaras mientras conversaban sobre cada salón de la Casa Blanca y su costosa restauración.

Larraín se detuvo durante una toma y puso imágenes de la entrevista real solo para chequear. Quedó impresionado con lo certera que de hecho era la interpretación de Portman.

Aun así, “al principio fue impactante”, dijo el director.

También fue distinto a cómo Jackie Kennedy sonaba en otras circunstancias, apuntó. La primera dama tenía una voz pública y una voz privada, que Portman pudo estudiar gracias a entrevistas grabadas.

La película “Jackie”, que se estrena el viernes, explora los matices públicos y privados de la enigmática figura inmediatamente después del asesinato de su esposo John F. Kennedy en 1963, mientras planifica el funeral, se va de su casa, consuela a sus hijos y atiende el legado de su marido.

Es lo que llevó a Noah Oppenheim a hacer de ella el objeto de su primer guion.

“La mayoría de las veces es percibida como un ícono de moda, como una mujer hermosa al lado de su marido. La gente está fascinada por su matrimonio y las infidelidades de él, pero no sentí que ella haya recibido nunca el crédito suficiente por entender intuitivamente el poder de la televisión, el poder de las imágenes y la iconografía y su papel en la definición de cómo nosotros recordamos la presidencia de su esposo”, dijo Oppenheim.

La cinta, sin embargo, no pretende proporcionar respuestas. Presenta a Jackie como una figura inescrutable al mostrar las sutiles diferencias en sus interacciones con la gente que la rodea, incluyendo a un sacerdote, su vieja amiga Nancy Tuckerman y Bobby Kennedy.