BOSTON (AP) -- Explotando el peso político de la Casa Blanca, los demócratas se libraron finalmente del fantasma de Scott Brown.

Tres años después de que Brown, por entonces un senador estatal poco conocido, estremeciese la política nacional al apropiarse de la banca en el Senado nacional que había ocupado por años Edward Kennedy, el veterano representante demócrata Ed Markey se alzó el martes con el asiento que dejó vacante John Kerry al hacerse cargo de la Secretaría de Estado, derrotando en una elección especial a Gabriel Gómez, un candidato hispano que asomaba como una nueva luminaria del Partido Republicano.

Fue una victoria clara para un Partido Demócrata todavía acosado por el triunfo de Borwn en el 2010.

"A todos los residentes del estado, no importa por quién hayan votado, les digo que esta banca en el Senado es de ustedes", declaró Markey, de 66 años, tras la victoria, repitiendo una frase que usaba mucho Brown.

Markey obtuvo el 55% de los votos contra el 45% de Gómez, un ex integrante de los comandos especiales de la Armada llamados Navy SEAL y quien tenía antecedentes impecables.

La contienda electoral ratificó que el presidente Barack Obama está dispuesto a desempeñar un papel importante en los comicios de mitad de término del año que viene, en los que varios senadores demócratas enfrentan comicios difíciles, que podrían hacer peligrar la mayoría de su partido en la cámara alta.

La Casa Blanca, encabezada por el propio Obama, apostó fuerte a la elección de Massachusetts, decidida a impedir otra sorpresita como la de Brown, quien se quedó con la banca del finado Edward Kennedy.

"La gente de Massachusetts puede sentirse orgullosa de tener otro líder fuerte peleando por ellos en el Senado y la gente de todo el país se beneficiará del talento y la integridad de Ed", expresó Obama en un comunicado.

Los republicanos se sintieron reconfortados por el hecho de haber forzado a los demócratas a usar sus mejores armas en unos comicios en los que Markey tenía muchas ventajas y en un estado que les es proclive. Durante la campaña Obama, la primera dama Michelle Obama, el vicepresidente Joe Biden y el ex presidente Bill Clinton se presentaron en actos de Markey.

"No todas las peleas son justas", comentó Gómez. "A veces enfrentas fuerzas abrumadoras. Gastaron muchísimo más que nosotros. Enfrentamos literalmente a todo el Partido Demócrata nacional. Y a todos sus aliados".

De entrada dio la impresión de que los demócratas estaban más interesados en esa banca que los republicanos, lo que hizo que surgiesen interrogantes respecto al compromiso del Partido Republicano hacia candidatos que pueden ayudarlos a mejorar su flojo desempeño en las elecciones del 2012.

Los líderes nacionales de Partido Republicano se distanciaron de Gómez porque no querían asociarse demasiado con alguien que criticó a Markey por integrar los círculos de poder de Washington.

El senador nacional John McCain y el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani hicieron presentaciones en actos de Gómez en Boston, pero eso no alteró el panorama favorable a Markey.

"No está claro si los republicanos de Washington realmente querían dar pelea en esta contienda y dejaron escapar una oportunidad o si lo único que hicieron fue fingir todo el tiempo", comentó Guy Cecil, director ejecutivo del Comité Demócrata de Campañas Senatoriales.

Ambos bandos admiten que Markey no era un candidato ideal.

Le costó comunicarse con los votantes y se cuestionó si era residente de Massachusetts o de Washington.

En teoría, los antecedentes de Gómez eran impecables, el tipo de persona que busca el Partido Republicano para ganar terreno entre las mujeres y las minorías. Ex Navy SEAL y empresario, habla español, apoya la reforma a las leyes de inmigración y es moderado en algunos asuntos sociales.

La maquinaria nacional republicana aportó algunos empleados y dinero, pero Gómez dispuso de muchos menos medios que Markey. El candidato republicano, por otra parte, no pudo atraer a los PACs (comités de acción política) que recaudan enormes cantidades para algunos candidatos.

Las posiciones moderadas de Gómez, por otro lado, ahuyentaron a republicanos conservadores y el tea party, que ayudó a Brown, se mantuvo al margen.

"Gómez no generó entusiasmo en la base", opinó Sal Russo, estratega en jefe del Tea Party Express, uno de los primeros grupos de alcance nacional que apoyó a Brown en el 2010. "Cuando un republicano trata de parecerse a un demócrata, los demócratas votan por el demócrata. Hay que marcar contrastes".

Algunos republicanos dicen que el hecho de que Markey haya tenido que movilizar a la Casa Blanca es un mal agüero para los demócratas con miras a los comicios de mitad de término pues demostraría cierta debilidad.

"El clima nacional para los demócratas no es bueno", sostuvo el estratega republicano Ron Kaufman. "Les aseguro que no es bueno en sitios como Iowa y las Dakotas, donde hay bancas demócratas vacantes".

El futuro de Gómez, en tanto, es incierto.

Había dicho que, ganase o perdiese, iba a tratar de atraer hispanos al Partido Republicano y ha insinuado en varias oportunidades que no dejará la política.

"En el futuro seremos mejores", declaró en español durante su discurso de admisión de la derrota.