BASE NAVAL DE GUANTANAMO, Cuba (AP) -- Funcionarios de alto rango del centro de detención en la bahía de Guantánamo justificaron el martes una operación que derivó en un enfrentamiento con los detenidos, alegando que la medida fue clave y que las heridas que sufrieron algunos en ambos bandos fueron leves.

Soldados protegidos con cascos y escudos antimotines incursionaron en los patios de recreo y fueron recibidos con violencia por varias docenas de presos, dijo la jefatura del centro de detención en entrevistas con reporteros que visitaron la base de Estados Unidos en Cuba por primera vez desde el choque ocurrido el sábado.

El enfrentamiento duró unos minutos, durante los cuales dos guardias fueron golpeados en la cabeza por los presos, a la vez que cinco reos resultaron heridos, inclusive con perdigones de goma que los militares califican de proyectiles "no letales" disparados con un arma modificada.

"Se recurrió a una adecuada cantidad de fuerza para la situación", afirmó el contraalmirante de la naval, John W. Smith, comandante del centro de detención.

Los guardias allanaron el Campamento 6 debido a que los presos de ese pabellón habían cubierto 147 de las 160 cámaras de seguridad, con lo que hacían imposible que se les vigilara en medio de una huelga de hambre que duraba varias semanas. Smith y otros miembros del equipo del comando dijeron que les preocupaba que algún preso tratara de suicidarse. Los funcionarios dijeron que hubo dos intentos de suicidio desde que comenzó la protesta el 6 de febrero.

Las autoridades de la presión decidieron restablecer el control. Para ello buscaron trasladar a los prisioneros del Campamento 6 desde el área comunal, donde se les permitía comer juntos e interrelacionarse libremente durante gran parte del día, hacia celdas individuales, de las que se les permite salir durante dos horas de recreo.

El campamento que se les mostró a los periodistas parecía estar bajo control militar. Se veía a los presos mientras paseaban sin descanso en el interior de sus celdas bajo vigilancia a través de un sistema de circuito cerrado, cuyas cámaras ahora estaban descubiertas. En una sección de la prisión que había sido despejada, un preso había escrito en un inglés con faltas de ortografía un mensaje que parecía decir: "Dejen de torturarnos. Dejen de profanar nuestra religión".

Los militares entrenaron a sus efectivos durante tres semanas para realizar la incursión y "estaban preparados para cualquier nivel de posible resistencia" dijo el coronel del ejército, John Bogdan, que está a cargo de la fuerza. Se encontraron con los presos que tenían más de una docena de armas rústicas, inclusive escobas, cuchillos y bastones hechos de rollos de plástico y otros instrumentos.

Dos guardias fueron golpeados en la cabeza durante el choque pero las lesiones no eran de gravedad y ambos habían vuelto al trabajo.

Cinco presos fueron heridos, uno de ellos por los perdigones.

La huelga de hambre continúa con 45 presos que se niegan a ingerir alimentos y a 13 se les ha obligado a comer, dijeron los funcionarios.