Al despedirnos al final del año escolar, muchas de esas despedidas son permanentes. Arizona ha tenido los más profundos recortes al presupuesto para la educación pública en toda la nación, 22 por ciento en recortes desde 2008 al 2013.

Realmente, ¿quién puede explicar el efecto de estos recortes? Lo que sí sabemos es que estamos perdiendo muchos de nuestros héroes locales y a los defensores de los niños en las escuelas que luchan en contra de las probabilidades de la pobreza todos los días.

Nos gustaría compartir una historia de nuestra amiga, consejera de la primaria Mission View en Sur Tucsón, Liz Hoover, a quien después de 20 años de servicio no le fue renovado su contrato para el semestre del otoño de 2013.

Liz es un torbellino, rubia de seis pies de altura, con facilidad de palabra, bilingüe, que tuvo la gran idea de crear un edredón escolar, con cuadros de 10x10 para cada uno de los 344 niños. Ella organizó inmediatamente a nuestro pequeño grupo de estudiantes de la Universidad de Arizona para cortar los cuadros pequeños y para ayudar a los niños a crear las imágenes que reflejaran sus planes de graduarse e ir a la universidad.

Nos divertimos mucho y disfrutamos trabajar juntos planchando y ensamblando cada cuadro con el nombre de los niños, sus dibujos y fotografías.

El salón de clases con el proyecto del edredón más emotivo fue en el que los niños escribieron sus sueños educativos a sus seres queridos ya fallecidos; usaron imágenes de colibríes. Liz pasó la mayor parte de su verano (sin pago extra) ensamblando cuadros con su hermana para hacer algo importante, significativo y de larga duración para los niños y la escuela. El proyecto final es una gran obra de arte que representa las esperanzas y sueños de los niños.

Hace muchos años, Liz Hoover estuvo entre el personal de la escuela que supo que los niños estaban siendo acosados sexualmente y ella trabajó de cerca con la policía local, como John Valenzuela, para asegurarse de que los culpables sean capturados y que los niños recibieran los servicios que necesitaban.

Ella ha continuado asegurándose de que la seguridad sea una prioridad para todos los niños de la escuela a través de dar a conocer las señales de advertencia y la conexión de los recursos locales para los niños y las familias.

Liz fue una defensora de los niños, una luchadora, una aliada de los padres y una líder incansable. De muchas formas, ella fue el corazón de un equipo de administradores escolares que movieron la escuela de un grave estado de bajo rendimiento a un rendimiento sobresaliente que se mantuvo durante su permanencia en el trabajo.

Ella contribuyó a este equipo efectivo creando unidad interna entre el personal de la escuela y atendiendo los múltiples retos y factores de riesgo enfrentados por los niños y las familias en pobreza. La pérdida para los niños y las familias es profunda.

Sin duda, cada escuela tiene una "Liz Hoover" que es el corazón de su escuela y que inclina la balanza en la dirección correcta cuando las probabilidades están en contra de los niños.

¿Cuántos más consejeros, maestros, profesionales de educación física, maestros de música y arte, monitores y personal escolar nos podemos permitir perder ante el peligro en el que se encuentra la integridad y el futuro de nuestros sistemas de educación pública? No podemos sentarnos tranquilamente mientras perdemos el corazón y el alma de nuestro sistema de educación pública.

Por favor, comparta estas historias desde su propia escuela con los miembros del consejo de su escuela y con sus legisladores estatales, hágales saber de las personas que hacen una diferencia en la vida de sus hijos.

Representantes de La Zona de Promesa: Andrea Romero, Universidad de Arizona; Gloria Hamelitz, Centro Juvenil John Valenzuela; Josefina Ahumada, Universidad Estatal de Arizona; Jody Pirtle, Universidad de Arizona; Mónica Moreno Anguas, Universidad de Arizona.