WASHINGTON (AP) -- Las decisiones de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre los derechos de los homosexuales marcan una evolución del presidente Barack Obama en el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo, una transición personal que lo ha llevado desde la oposición a la ambivalencia y luego al apoyo entusiasta del asunto.

En muchos sentidos, la trayectoria del presidente es paralela a la de Estados Unidos, pero la vacilación de Obama sobre el tema ha sido seguida más de cerca que la de nadie más. Aunque Obama siempre ha abogado por los derechos civiles para las parejas homosexuales, también ha ponderado su postura sobre el matrimonio de manera muy pública. En 2006, reflexionó que "con el paso de los años, quizá sea visto como alguien que estuvo en el lado equivocado de la historia".

La transición hacia un apoyo inequívoco fue reforzada el miércoles por los aplausos que estallaron en el avión presidencial cuando se supo la noticia de la decisión del tribunal de revocar una sección clave de la Ley de Defensa del Matrimonio.

"El Tribunal Supremo ha corregido ese error, y nuestro país está mejor debido a ello", dijo Obama en un comunicado.

El jueves, Obama llevó ese mensaje a Senegal, un país que prohíbe la homosexualidad. Aunque reconoció las diferencias culturales y religiosas, dijo que también quería hacer hincapié en la importancia de la no discriminación ante la ley.

"Las personas deben ser tratadas por igual y creo que ese principio se aplica universalmente", dijo en una conferencia de prensa en Dakar. El presidente senegalés Macky Sall, a su lado, respondió que, aunque su país es tolerante, "todavía no estamos listos para despenalizar la homosexualidad".

Obama ha apostado cuidadosamente su postura sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo a lo largo de su carrera política. En una encuesta de un periódico gay en Chicago Illinois durante su candidatura al Senado 1996, respondió: "Estoy a favor de la legalización de los matrimonios del mismo sexo, y combatiría los esfuerzos por prohibir este tipo de matrimonios." Dos años más tarde, se declaró indeciso.

Para 2004, cuando se postuló para el Senado de Estados Unidos, dijo que se oponía al matrimonio gay por razones estratégicas política, argumentando que los republicanos explotarían el tema, y abogó en cambio por las uniones civiles homosexuales. En su libro de 2006 "The Audacity of Hope" (La audacia de la esperanza), citó su propia fe como una razón para oponerse al matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque también escribió: "Debo admitir que quizá me he contaminado con los prejuicios y preferencias de la sociedad y las he atribuido a Dios".

A pesar del recelo inicial, muchos defensores de los derechos de los homosexuales ahora lo aclaman como un héroe.

Incluso antes de que anunciara su apoyo al matrimonio gay en mayo del año pasado, los donantes homosexuales contribuyeron fondos por varios millones de dólares a la campaña de Obama cuando se postuló para la reelección. Obama ya había firmado una ley sobre crímenes de odio que convirtió en un delito federal atacar a alguien debido a su orientación sexual o identidad de género, así como una derogación de la política militar de "no preguntes, no digas", y había pedido al Departamento de Justicia dejar de defender la Ley de Defensa del Matrimonio.

"En términos de la sociedad estadounidense, realmente nos sacó del armario", dijo Fred Sainz de la Campaña de Derechos Humanos, un grupo nacional de derechos gay. "Ha cumplido con su afirmación de ser un defensor incansable de nuestra comunidad".

Los defensores de los derechos de los homosexuales todavía quieren que el gobierno en general y Obama en particular hagan más por ellos. Están presionando al Senado para que apruebe una ley de no discriminación laboral que protegería a los trabajadores de ser discriminados por su orientación sexual. A falta de eso, quieren que Obama imponga ese requisito a los contratistas federales, medida a la que Obama se ha resistido hasta la fecha.