Más que un comentario: El sueño

2013-08-30T00:00:00Z Más que un comentario: El sueñoOpinión por Martín F. Mendoza Especial Para La Estrella De Tucsón Arizona Daily Star

Al momento de escribir esta colaboración estaban por cumplirse justo 50 años del "I have a dream…" o "Yo tengo un sueño…..." de Martin Luther King Jr. La conmemoración dio inicio el pasado sábado con un acto multitudinario en Washington y continuaría durante la semana. La universalidad del mensaje del reverendo King hace 50 veranos, así como su permanencia, son dignas de subrayarse.

De hecho, y sólo como un ejemplo, hace casi 20 años el entonces candidato presidencial mexicano Luis Donaldo Colosio, que sería asesinado días después, pronunciaba su aclamado discurso "Veo un México….", que en la opinión de no pocos observadores estaba inspirado y basado en el del reverendo King. Esto lo comento en función precisamente de esa universalidad del mensaje, y no porque personalmente esté muy convencido de que Colosio representara ese parteaguas en el régimen mexicano con el que muchos estaban esperanzados.

Identificada comúnmente en términos de igualdad racial y derechos civiles, en realidad la filosofía de King podría ser encuadrada más ampliamente en función de justicia social, y ahí es donde ya no es tan fácil que todos estemos de acuerdo en todo y siempre. De hecho, si profundizamos un poco en la Historia nos daremos cuenta, por ejemplo, de la desconfianza mutua que existía entre la administración Kennedy y el reverendo King.

Sin embargo, políticos capaces, como lo eran en ambos lados, pudieron sacar lo mejor posible en ese momento, como lo fue poco después el Acta de Derechos Civiles de 1964 que ya le tocó firmar como presidente a otro gigante de la política estadounidense, Lyndon B. Johnson, debido al trágico asesinato de John F. Kennedy.

Es hoy, sin embargo, el momento de estos 50 años transcurridos de entonces a la fecha, en que dicha aspiración: igualdad y justicia social, así como el correspondiente análisis y discusión que le deben seguir, cobran mayor vigencia. La coyuntura no sólo de Estados Unidos sino del mundo entero plantea revisiones a los sistemas sociales, políticos y económicos de prácticamente todas las naciones del mundo.

El "fin de la Historia" de Fukuyama no lo fue tanto, la caída del muro de Berlín fue de una importancia monumental pero no definitoria, como hoy resulta más que obvio. La expansión económica y los relativos buenos tiempos de la década de los noventas y los primeros años del milenio que ambiciosamente apuntaban al menos a la pérdida de relevancia del Estado-nación, se han detenido para que pensemos y actuemos en el ajuste necesario. Vemos que la "red" de seguridad social que sólo el Estado es capaz de proveer, y con cuya desaparición total fantasean grupos como el Tea Party en Estados Unidos, es indispensable si queremos que se den las condiciones necesarias para el retorno y sustento del crecimiento económico.

No importa quién tiene la razón formal o teórica cuando cada vez mayores segmentos de una población carecen de lo más indispensable. O se vuelve insostenible la situación o las solas tensiones sociales ahuyentan la confianza necesaria para la inversión.

Porque, por otro lado, no debemos engañarnos, el crecimiento económico es lo que nos urge en cada rincón del planeta. No se puede repartir mejor lo que sencillamente no existe, y es ahí en donde fallan los impulsores de entelequias como la condena al "neoliberalismo". Por cierto, ¿a dónde irían a dar los "Occupy" u "Ocupemos"? Sí, eso me suponía…

No hay peor abuso contra los más pobres que espantar la inversión a través de cantaletas políticas. A los más ricos eso no les afecta en lo inmediato, ellos y sus descendientes tienen aseguradas vidas de confort por muchísimo tiempo, hagan o no crecer sus negocios. Los que vivimos de nuestro trabajo diario no.

Así que a menos que estemos a favor de una utópica revolución total o de la anarquía, debemos tener cuidado con lo que deseamos y, sobre todo, con lo que promovemos.

El sueño de Martin Luther King sigue vivo en la mayoría de nosotros, pero debemos tener responsabilidad con lo que soñamos como la tuvo el mismo reverendo en su momento, en aquel día de agosto de 1963.

Contacta a Martín Mendoza al correo electrónico: mfmtuc@yahoo.com.

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