La "Maestra" Gordillo, uno de los máximos íconos de la corrupción, la desfachatez, el cinismo y el corporativismo producido por el maridaje gobierno-sindicatos en México, está ya en la cárcel. Fue arrestada hace días al llegar en vuelo privado a Toluca, procedente de uno de los lugares predilectos de los hipercorruptos políticos mexicanos, Coronado Island, en San Diego, California, en donde prácticamente residía dándose la gran vida, rodeada de extravagantes lujos, y desde donde constantemente volaba a México para atender negocios del sindicato de maestros y, por supuesto, asuntos políticos.

De entrada, la narrativa apunta a que no le quedó otra al nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto que hacer válidos sólo algunos de los voluminosos expedientes sobre tantísimos latrocinios que la lideresa tenía acumulados en casi 24 años de encabezar al sindicato más poderosos y uno de los más sucios en Latinoamérica: el SNTE. Ello debido a la oposición de Elba Esther Gordillo a la reforma educativa, primer paso en un reto enorme para México y el cual fue escogido por Peña Nieto como su primera gran empresa.

Sin embargo, y desgraciadamente, sería mucha inocencia pensar que la educación mexicana tiene tantísimo peso para un régimen que en gran medida ha sobrevivido -en independencia de colores partidistas- precisamente por el lamentable estado en que ha mantenido a ésta. La equivocación de la Gordillo fue creer que seguía tratando con gobiernos panistas, que en un lamentable afán de obtener su apoyo tanto electoral como a la hora de "gobernar" le cedieron incluso mucho más terreno que el que le había concedido el PRI antes del año 2000, cuando éste perdió su primera elección presidencial.

La impericia, la pusilanimidad e incluso el cinismo de las administraciones del PAN crearon un verdadero monstruo en el liderazgo de la así llamada "Maestra", quien se dedicó a vender y regatear sus apoyos al mejor postor sin el menor recato, concediéndosele importantísimas posiciones a sus allegados en dichos gobiernos. Hoy, penosamente, los panistas declaran que "no notaron nada raro" en 12 años de gobierno.

Después de que fracasaron los acercamientos entre el candidato Peña Nieto y ella durante 2011 e incluso 2012 se empezó a definir su suerte, pues en un error de cálculo imperdonable pensó que podría seguir manipulando ahora al PRI como lo hizo con Fox y Calderón. De haber habido "acuerdo", nada de lo que hoy se le acusa le hubiera parecido importante al gobierno. Todo mundo en México lo sabe.

Gordillo no recordó que la especialidad del PRI es el ajuste de cuentas con los indisciplinados, área en la que los gobiernos azules jamás dejaron de ser novatos. Es así como hoy vemos que de la misma forma que en 1989 el PRI la impuso al frente del SENTE, deshaciéndose feamente de su hasta entonces creador, jefe y ex amante, Carlos Jonguitud Barrios, es hoy también el PRI, y sólo el PRI, el único partido capaz de destruirla. Irónicamente, el entonces el Presidente de México y quien ordenó todo ello fue Carlos Salinas de Gortari, el mismo del que tanto se dice hoy día es el verdadero poder detrás del gobierno del joven presidente Peña Nieto.

Por si fuera poco, Gordillo en su siempre altivo proceder se hizo de enemigos específicos dentro del PRI que simplemente resultaron demasiado pesados en el fiel de la balanza. Ahí se cuentan los impresentables Manlio Fabio Beltrones y Roberto Madrazo, también el actual secretario de Educación Pública, Emilio Chuayfett (¿Llevaría dedicatoria su designación?).

El tricolor está de vuelta en los negocios, y si alguna duda quedaba, con esto se despeja. El encarcelamiento de la "Maestra" suena, huele y sabe al PRI. Eso, por supuesto, no significa que no represente ganancia alguna, siempre y cuando no nos desbordemos en optimismo y esperanzas. Por lo pronto México celebró, pues a una de sus villanas favoritas sus creadores le marcaron el fin.

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