Se acerca rápidamente el "Memorial Day", y en este ya casi fin de cursos para todas las escuelas de Arizona es muy importante reflexionar acerca de lo que está sucediendo en el campo educativo en la ciudad de Tucsón.

El panorama no luce muy halagador que digamos, al contrario, la situación es más bien preocupante. Y es que a los problemas estructurales de la educación en todo Estados Unidos, ahora hay que agregar una serie de crisis a nivel local que deben poner a pensar, y seriamente, a todo mundo, aun a los que no asistan o tengan hijos asistiendo a las instituciones que se encuentran en dificultades.

De entrada, el Pima Community College, primera opción para la juventud local que busca continuar estudios superiores, se encuentra bajo la posibilidad de perder su acreditación, lo que de un plumazo lo haría de dejar de ser opción para nadie.

A éste acude quien requiere un grado de Profesional Asociado para participar en el mercado laboral o completar una primera etapa en búsqueda de transferirse a una universidad para obtener una licenciatura o título de cuatro años.

Fallas de liderazgo en los más altos niveles que francamente dan pena, son la causa de las dificultades. Se antoja bastante difícil que se materialice la cancelación de la acreditación, pero ya el hecho de que el PCC se encuentre en probatoria por el organismo acreditador es, para acabar pronto, una vergüenza y en alguna medida evidencia al menos de un periodo fallido en su historia.

Continuamos con el Distrito Escolar Unificado de Tucsón (TUSD), el más grande del sur de Arizona, al cual en los últimos años, a los conflictos propios de una institución de su magnitud se agregó una de esas batallas que de educativa no tiene mucho y de política tiene todo.

Ambos lados han defendido su punto con pasión pero sin mucha ciencia que digamos, y el asunto todavía no se cierra por completo. El hecho de que el Distrito se haga cada vez más pequeño es una realidad demográfica, pero también irónicamente un alivio en términos de que cada vez son menos los estudiantes expuestos a las complicaciones del "Tucsón Unificado". Eso no es bueno, por donde quiera que se le busque.

De ahí pasamos al Distrito Sunnyside, la joya del Sur, pero cuyo liderazgo se encuentra también en una batalla al menos de relaciones públicas o, dicho de otra manera, en el terreno de las percepciones.

Viejos señalamientos contra su superintendente Manuel Isquierdo brotan de nuevo cuando éste se encontraba en búsqueda de otro puesto -del cual tuvo que olvidarse- en un distrito en San Antonio, Texas. Lo que había ido diluyéndose con el tiempo resurge en forma muy desafortunada no solo para él sino también para el Distrito Sunnyside, ya que en independencia de quién tenga la razón, aquí lo que es cuestionable es que esto vuelva a ser tema para el Distrito y su junta escolar sólo hasta que lo fue en otra parte.

Como siempre, cuando las instituciones públicas se encuentran en predicamentos, quienes más arriesgan son las clases económicamente más vulnerables, y no los que más tienen.

Siguiendo en esa línea de razonamiento, es válido decir que los hispanos en la región tienen demasiado que perder cuando sus principales instituciones educativas están al menos distraídas en situaciones centrales ajenas a su misión.

Por otro lado, también es cierto que para poder coadyuvar la gente necesita empezar por informarse. Esa es la única forma de que los debates no sean dirigidos, en un sentido o en otro, por quien privilegia la política, la ideología o los intereses especiales en lugar de la misión de las instituciones educativas.

Aunque la participación de la gente en estos casos ahí está, todavía hay una importante fracción de la población que a pesar de tener intereses directos en estas instituciones aún no tiene opinión alguna, precisamente por falta de información.

He ahí el problema.

Contacta Martín Mendoza en el mfmtuc@yahoo.com