SAN DIEGO.- Bienvenidos a la versión política de "Extreme makeover" ("Transformación total").

En ella, funcionarios electos y nombrados limpian sus historiales y utilizan un revisionismo histórico para convertirse en los individuos suaves y bondadosos que hubieran podido ser, si la ambición no se les hubiera cruzado en el camino.

La concursante de hoy es la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, que está renunciando a su cargo para pasar a ser presidenta de la Universidad de California. Es un buen trabajito. En la actualidad, Napolitano gana unos 191 mil dólares anuales. El presidente saliente de UC, Mark Yudof, gana 591 mil dólares en salario, pero su remuneración total es de 847 mil 149 dólares.

La última cosa que necesita Napolitano cuando llegue a Easy Street es una reacción negativa de los estudiantes, el cuerpo docente, el personal, los egresados y los contribuyentes, que podrían estar enojados por la manera entusiasta en que se abocó a los deberes de su actual cargo; deportar inmigrantes indocumentados.

En esa área, Napolitano resultó ser una versión burocrática de Dirty Harry. Mientras dirigía el Departamento de Seguridad Interna y supervisaba el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), el organismo deportó unas 400 mil personas por año. Napolitano es responsable de unas 1.8 millones de deportaciones, durante su gestión. A eso hay que agregar cientos de miles de familias divididas, e innumerables individuos encerrados en las instalaciones de detención de ICE, sin asesoramiento legal.

Bienvenida a California, Señora Secretaria.

El Estado de Oro es notablemente liberal, un estado azul oscuro, en que los demócratas en la Legislatura ya no necesitan de un solo voto republicano para aprobar los proyectos de ley. Y muchos liberales ya han indicado su incomodidad con la elección de Napolitano.

California también cuenta con más de un 38 por ciento de hispanos en su población. En esa comunidad, Napolitano es persona non grata, un chivo expiatorio de las políticas migratorias represivas del gobierno de Obama. Para los hispanos que votaron por el presidente Obama, es más fácil pintar a Napolitano como la villana que admitir que se equivocaron. Dos veces.

California también tiene el mayor número de inmigrantes ilegales de todos los estados, y algunos de ellos son estudiantes en alguno de los 10 campus de la Universidad de California.

Como ven, la presidenta entrante de la UC necesita realmente una transformación. Y rápido.

Primero, evaluemos los daños. Cubrí a Napolitano desde 1998, cuando ambos vivíamos en Phoenix. Ella era Fiscal Federal e incipiente política en Arizona y más tarde se convirtió en fiscal general y gobernadora, y yo era un columnista novato de The Arizona Republic. Critiqué a Napolitano -repetida y duramente- por su cobarde decisión de mantenerse apartada del alboroto creado por la Redada de Chandler, un incidente de abuso masivo de los derechos civiles, en el que hispanos estadounidenses fueron aprehendidos, por error, en una redada de inmigración conducida por agentes de la Patrulla Fronteriza, que trabajaron junto a oficiales de la policía local en un suburbio de Phoenix llamado Chandler.

En los 15 años después de ese hecho, he derramado toneladas de tinta defendiendo a los vulnerables y los que no tienen voz contra gente, bueno, como Napolitano.

Ella actúa de la siguiente manera. Cuando se ve arrinconada, criticada por algo que hizo y que no debería haber hecho, no sólo se defiende. En lugar de eso, contrarresta la crítica y se presenta a sí misma como defensora de la causa que desatendió. Lo hizo en Arizona, donde una vez la vi -tras recibir críticas por Chandler-tratando de representarse ante un grupo de abogados hispanos, como defensora de los derechos civiles. Es surrealista.

Ahora, en su última transformación, está volviendo a ocurrir. Esta vez, la izquierda la está ayudando.

Napolitano ha sido "una enérgica defensora de la reforma migratoria", expresó Ali Noorani, directora ejecutiva del National Immigration Forum.

"Como ex fiscal general y fiscal federal de Arizona, [Napolitano] tiene un historial estelar en las fuerzas de seguridad," insistió Daniel Klaidman, de The Daily Beast.

Napolitano ha sido "una enérgica defensora de legislación para una reforma migratoria, que abriría un camino a la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados," sostuvo Griselda Nevarez, del sitio Web latino VOXXI.

¿En qué planeta vive esta gente?

De vuelta en el mundo real, según fuentes con información de primera mano sobre reuniones relativas a la inmigración en la Casa Blanca, Napolitano fue un impedimento para el cambio de política de Obama en 2012, que dio a los jóvenes indocumentados categoría diferida y un permiso de trabajo de dos años. Aún así, más tarde adoptó esa política.

Comprendamos una cosa. Janet Napolitano no es ninguna defensora de la reforma migratoria. De hecho, en todos estos años, sólo la he visto defender una cosa: a Janet Napolitano.

La dirección electrónica de Ruben Navarrette es ruben@rubennavarrette.com.

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