Supporters of presidential candidate Salvador Sanchez Ceren, of the ruling Farabundo Marti National Liberation Front (FMLN), hold up an image of Oscar Romero, the Archbishop of San Salvador who was assassinated during the country's civil war in the 1980's, as they celebrate after partial results were announced by election authorities in San Salvador, El Salvador, Sunday, March 9, 2014. El Salvador's too-close-to-call presidential runoff election has raised competing claims of victory from Ceren, a former fighter for leftist guerrillas and the candidate of the once long-ruling conservative party that fought a civil war from 1980 to 1992, Norman Quijano but preliminary returns from nearly all polling stations showed Quijano a few thousands votes behind Ceren. (AP Photo/Esteban Felix)

Esteban Felix

SAN SALVADOR, El Salvador (AP) — Con misas en diferentes partes del país, actos culturales y una peregrinación en la capital, miles de salvadoreños y extranjeros recordaron el lunes los 34 años del asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero, cuyo proceso de canonización tomó un nuevo impulso.

El presidente Mauricio Funes develó una placa con motivo de la denominación por decreto legislativo del aeropuerto internacional de El Salvador, como "Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez".

Seguidores de Romero, entre ellos el procurador para la Defensa para loa Derechos Humanos de El Salvador, David Morales, participaron en una misa en la pequeña capilla del hospital La Divina Providencia, que atiende a enfermos de cáncer terminal.

"Desde joven escuchaba las homilías de monseñor Romero, un hombre santo al que mataron por defender a los que no tenían voz", dijo a la AP, Santos Domínguez, una mujer de 48 años.

"Pastores como monseñor Romero son pocos, él murió por los más necesitados, por lo más pobres de este país, pero para mí él no ha muerto, resucitó en todos nosotros", agregó la mujer que portaba un cartel con la fotografía de Romero, asesinado de un disparo al corazón el 24 de marzo de 1980.

Los participantes, que portaban un inmenso retrato de Romero, marcharon hacia la catedral, en un recorrido de unos siete kilómetros, para visitar la cripta que guarda los restos del religioso.

"Monseñor Romero fue un santo, él no era político, murió por su fe, murió por defender al pueblo", dijo Fátima Ramos, una estudiante de 20 años. Afirmó que ha leído y escuchado las homilías de Romero, un religioso al que aseguró "admiro profundamente por su humanismo".

El arzobispo capitalino, monseñor José Luis Escobar Alas, expresó su fe que pronto Romero será beatificado.

"Desde la muerte de monseñor Romero, los papas, sin excepción, han hecho un gran aporte como una convicción creciente de que nuestro bien amado pastor merece la gloria de los altares", dijo Escobar Alas durante la misa en la catedral metropolitana de la capital.

"La canonización de monseñor Romero sin duda será una extraordinaria gracia y bendición para todos, y todos sentimos en el aire el feliz presentimiento de que esa hora se acerca", agregó el prelado.

El proceso de beatificación fue aprobado por el Vaticano en mayo de 2005, cuando la Congregación de la Doctrina de la Fe concluyó que Romero fue "un mártir de la Iglesia, asesinado por su fe cristiana". Con la entronización del papa Francisco el proceso fue desbloqueado el 22 de abril y ahora avanza.

Romero, de 63 años, era sacerdote diocesano. Su lema era "Sentir con la Iglesia" y su evolución estuvo marcada por la posición de la Iglesia en la época, identificada con la opción preferencial por los pobres.

Romero, llamado "la voz de los sin voz", recibió el disparo mortal cuando oficiaba misa, un día después de pedir a los militares en una homilía: "En nombre de Dios y de este sufrido pueblo les ruego, les suplico, les ordeno, en nombre de Dios, cese la represión".

Un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, creada poco después de los acuerdos de paz, determinó que el autor intelectual del crimen fue el ya fallecido mayor Roberto D'Abuisson, fundador del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó el país durante 20 años (1989-2099).

Sin embargo, los responsables del crimen no serán castigados debido a una amnistía promulgada por el gobierno de Arena horas antes de ser divulgado el informe de la Comisión en 1993.