SAN DIEGO.- ¿Quién hubiera pensado que el primer Presidente afroamericano de la nación saldría reprobado en el curso para principiantes en diversidad?

Sin embargo, en lo relativo a los puestos más altos del Gabinete, eso es exactamente lo que sucedió. Y si usted es una mujer, latina, afroamericana o asiática y apoya a este Presidente, debería estar furiosa.

Ahorren un poco de cólera para muchos de los medios. Esta noticia no ha recibido toda la atención que yo esperaba. No se trata aquí de que un hombre, blanco y republicano, haya realizado una serie de nombramientos para el Gabinete que no reflejan la apariencia de los Estados Unidos. Esa sería una gran noticia, porque alimentaría la narrativa existente de que el Partido Republicano parece un country club con restricciones.

Pero, por algún motivo, cuando se trata de un presidente demócrata, le dan un pase para preservar el status quo y contratar a los consabidos muchachos de la vieja red de contactos.

¿Es este otro ejemplo del suave prejuicio de las bajas expectativas? ¿O suponemos que los demócratas son tan ilustrados en asuntos de diversidad que no necesitan seguir demostrándolo en la forma en que se espera que lo haga un gobierno republicano?

No se pierdan la ironía de esta historia. El año pasado, en un caso de alto perfil que involucraba a la Universidad de Texas, el Departamento de Justicia apoyó la acción afirmativa como manera viable de expandir las oportunidades para las mujeres y las minorías. Pero hay poca acción afirmativa en este gobierno.

De los nombramientos del Presidente para el segundo periodo, cuatro de las personas escogidas para los máximos puestos son hombres blancos. El ex senador Chuck Hagel fue nominado como secretario de Defensa; el senador John Kerry como secretario de Estado; John Brennan para dirigir la CIA, y Jack Lew como jefe de Personal de la Casa Blanca, para el Tesoro. El único miembro de una minoría, el procurador general Eric Holder, que es afroamericano, ocupó también ese puesto en el primer periodo.

En cuanto a diversidad, es un desempeño patético, independientemente de quién sea el presidente o a qué partido pertenezca. Pero cuando el Jefe Ejecutivo resulta ser un demócrata que ha gozado de un gran apoyo de las mujeres y las minorías en dos elecciones presidenciales, una actuación como ésta es particularmente bochornosa.

Así es como el representante Charles Rangel, un demócrata liberal y leal a Obama, describió la falta de diversidad en las nominaciones del Presidente para el Gabinete. De hecho, las palabras exactas de Rangel fueron "terriblemente bochornoso". Describió como "justas" las quejas de los críticos, molestos por las nominaciones. Después de todo, dijo Rangel, "el historial habla por sí solo".

Rangel piensa que "no hay excusa" para la falta de mujeres y minorías, porque Obama ya ha ocupado su cargo cuatro años, por lo que ha tenido tiempo para formar excelentes sustitutos.

Los requisitos básicos para ser miembro del Gabinete son tres: ¿Puede hacer el trabajo? ¿Puede ser leal al Presidente y llevar a cabo su programa? ¿Puede resultar confirmado?

¿Debemos creer que Obama no encontró mujeres o candidatos de minorías capaces para cumplir con esos requisitos? ¿Dónde están las "carpetas llenas de mujeres" cuando las necesitamos?

Los defensores de Obama señalarán a la embajadora de la ONU, Susan Rice, quien se cree que era la favorita para la Secretaría de Estado antes de retirar su solicitud tras una helada recepción de los republicanos. Pero cuando Rice retiró su nombre, Obama podría haber nominado a otra mujer o miembro de una minoría. No lo hizo. Esa es su responsabilidad.

El proceso acaba de comenzar. Habrá más nombramientos para el Gabinete en las semanas venideras, y algunos de ellos probablemente vayan a mujeres y miembros de minorías. Pero esos son los puestos menores -Trabajo, Comercio, Interior, Vivienda, Energía, Transporte, Educación. Los puestos más importantes ya han sido asignados.

Tampoco ayuda que, cuando se le preguntó sobre el asunto en una reciente conferencia de prensa, Obama reaccionó a la defensiva. Mencionó todo, desde el hecho de que sus dos nombramientos a la Corte Suprema fueron mujeres -Sonia Sotomayor y Elena Kagan- hasta el hecho de que, como dijo, más de la mitad de la gente que trabaja en la Casa Blanca son mujeres. Qué más quieren, pareció preguntar Obama.

Mucho más, Sr. Presidente. Mucho más.

La dirección electrónica de Rubén Navarrette es ruben@rubennavarrette.com.

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