blumhouse productions La nueva película Incarnate es dirigida por Brad Peyton, su primera cinta de terror.

Photo credit La historia de un niño que es poseído por el demonio.

Ver una buena cinta de terror se antoja bastante en esta temporada, sobre todo a aquéllos que ya sabemos que en época navideña la cartelera comercial se llena de cintas de acción, dramas conmovedores, blockbusters, animaciones y todo tipo de historias de corte familiar.

Es por esa razón que esta semana les voy a hablar de Incarnate (Brad Peyton, 2016), un filme cuya premisa (la posesión de un niño y su posterior exorcismo) suena bastante común en papel pero que en los trailers promocionales se deja entrever que su guion tiene la intención de aportar algo distinto al género.

La historia presenta el caso de Cameron (David Mazouz), un niño de 11 años que es poseído por un demonio; lo curioso aquí es que la cinta presenta como antecedentes más o menos secundarios el hecho de que su madre (Carice Van Houten) ya ha intentado ayudar al menor por medio de varios métodos, entre ellos el exorcismo, el cual no sólo ha fallado, sino que ha arrojado resultados funestos para el sacerdote ejecutante.

Incapaces de ayudar al menor, una representante del Vaticano (Catalina Sandino Moreno) decide recurrir a soluciones extremas; es entonces que entra en escena el Dr. Seth Ember (Aaron Eckhart), un discapacitado y estrafalario científico que intentará probar que la ciencia es capaz de conseguir lo que la religión no ha podido.

Sus extremos métodos consisten en conectar una serie de aparatos al poseído con los que podrá introducirse él mismo a su subconsciente para combatir la enfermedad desde dentro, es decir, el supuesto demonio que habita en su interior.

Lo malo es que la enfermedad/espíritu maligno con el que el científico se encuentra es mucho más fuerte de lo que pensaba, lo cual pone en riesgo no sólo al poseído, sino a él mismo, además de que la experiencia lo confrontará con terrores que ha acarreado por años.

La cinta nos recordará en algunos momentos a The Cell (Tarsem Singh, 2000), esa película que protagonizaran Jennifer López y Vincent D’Onofrio y Vince Vaughn, en donde el personaje de López se introducía a la mente de un asesino en serie para localizar y rescatar a una de sus víctimas.

Al igual que The Cell, cuya imaginería visual aún es capaz de impresionar al espectador, Incarnation también tiene lo suyo y presenta secuencias alucinantes pertenecientes al inconsciente del poseído.

La cinta está dirigida por Brad Peyton quien, aunque no tiene una obra (así que se diga) valiosa y seria, sí ha mostrado capacidad para entretener a la audiencia con sus cintas de acción; sólo basta ver su filmografía (Cats & Dogs: The Revenge of Kitty Galore y Journey 2) para darse cuenta de qué tipo de cineasta es.

Otra muestra de su efectividad fue el placer culpable que provocó en quienes vimos su trabajo más reciente: San Andreas (2015), en donde aún con recursos baratos, manipuladores y tramposos, nos mantuvo al filo de la butaca con secuencias vertiginosas y el acostumbrado espectáculo visual de las cintas de desastre.

Completan el elenco Breanne Hill, Emjay Anthony y Matt Nable.

Hasta la próxima.