Rodolfo Peón recuerda el enojo de su mamá cuando a los 9 años de edad lo encontró trepándose al techo de su vecino. Vivían en Hermosillo, Sonora.

“¡Te voy a meter a los Boy Scouts!”, le gritó ella.

Cuando su tropa fue a acampar, a Peón le pidieron que llevara agua y sal y aprendió a vivir de la tierra desértica. Muy pronto comprendió el valor del fácil acceso a los alimentos y al agua.

En otra reunión de la tropa, Peón pasó un fin de semana recolectando comida y ropa para quienes no tenían nada. Entonces conoció la satisfacción de ser parte de la solución a un problema.

“Yo también estaba lejos de mi mamá cada fin de semana”, para alivio de ella, dijo entre risas.

Peón ahora está en el último año de sus estudios de doctorado en el Programa Interdisciplinario de Ciencias de los Recursos en Tierras Áridas de la Universidad de Arizona, con una especialidad en ciencias ópticas.

Peón relaciona estas experiencias de la niñez con la motivación de sus intereses como adulto y el posible tema de su disertación sobre la obtención de recursos como el agua, los alimentos y la energía en poblaciones desatendidas.

Recientemente se ofreció como voluntario para formar parte de una asociación entre ingenieros de la UA y la consultora Apex Applied Technologies. El equipo construyó un sistema de desalinización en un autobús escolar remodelado y lo llevó a la escuela Star en la reserva Navajo, escasa de agua.

Peón hablará sobre sus esfuerzos de desalinización como parte de la serie UA Science Café el jueves 12 de octubre a las 6 p.m. en Borderlands Brewing Company, 119 E Toole Ave.

EL AGUA LIMPIA ES ESCASA

En la reserva, las familias Navajo viven en parcelas dispersas y muchos consideran su tierra sagrada. No quieren dejar la reserva y perder sus tradiciones, dijo Peón.

Pero la región obtiene menos de 12 pulgadas de lluvia al año, por lo que la gente depende de perforar pozos de agua subterránea. Desafortunadamente, la mayor parte del agua subterránea en la reserva es muy salada, y a veces contaminada con relaves de minas y uranio.

La infraestructura para proporcionar agua potable y energía a grandes franjas de la población es poca o nula. La solución suele ser recoger lo poco que cae del agua de lluvia, pero mucha gente conduce por unas 50 millas entre ida y vuelta en un camión con un tanque de 250 galones a un pozo que no está contaminado, aunque muy probablemente siga siendo agua salada.

“Incluso si hacen el viaje de 50 millas al menos una vez a la semana, eso proporciona a cada miembro de la familia un cubo de agua por día”, dijo Peón. “Así que realmente hacen milagros con el agua”.

Y debido a que el agua es tan escasa, los miembros tribales no pueden cultivar mucho y tienen que recurrir a la comida que venden en la gasolinera, con profundas implicaciones en su salud.

UNA SOLUCIÓN

Peón cree, con la sinceridad del boy scout, que los científicos deben servir a la comunidad.

“Si trabajas con energía renovable, entonces realmente tienes que trabajar a favor del planeta”, dijo.

El grupo colaborativo ya ha instalado dos plantas de desalinización en la reserva en la escuela Star y en North Leupp Family Farms para demostrar que la tecnología de tratamiento de agua  ha funcionado completamente con energía solar en el último año, dijo Peón. El autobús es la tercera y última colaboración.

El propósito del autobús desalinizador con energía solar es doble. Es móvil, por lo que se puede utilizar en muchos pozos diferentes, y está destinado a servir como una herramienta educativa.

Apex continuará pasando tiempo en la reserva capacitando a la gente para construir y operar la tecnología. La idea es que la gente navajo posea la tecnología y pueda seguir usándola en el futuro, que construya más o que la venda.

Funciona bombeando agua de pozo a los tanques del autobús. El agua pasa a través de membranas con poros de tamaño decreciente, filtrando las impurezas en el camino.

El movimiento del agua a través de las membranas requiere presión, la cual tiene que ser generada por alguna fuente de energía. En este caso, es proporcionada por la energía solar acumulada en el techo del autobús.

El grupo de desalinización está dirigido por Bob Arnold y Vicky Karanikola, ambos profesores del Departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad de Arizona.

Roger Angel, catedrático de  Astronomía y Ciencias Ópticas de la UA, dirigió el equipo solar. Peón diseñó el sistema eléctrico para el autobús y los páneles solares.

Se interesó por la ingeniería eléctrica cuando era niño. Su padre también era ingeniero eléctrico.

“Mi papá siempre tenía cosas en la casa. Sus amigos le pedían que reparara sus radios”.

Cuando era niño y su vecindario pasó de los teléfonos rotativos a los digitales, él y sus amigos recorrieron la ciudad recolectando los micrófonos y los altavoces desechados y los conectaban a baterías.

“Lanzamos los cables (de teléfono) en los cables que ya existían para que los niños del vecindario pudieran comunicarse”, dijo Peón.

El autoproclamado amor de Peón por la solución de problemas fue fomentado como boy scout. Pero su tiempo en los Scouts de México también le enseñó a trabajar duro.

La ética de trabajo de Peón está “es fuera de serie”, dijo Arnold. También destacó el hecho de que Peón participa voluntariamente en este trabajo.

Para su disertación pretende contribuir al trabajo realizado hasta ahora por el Grupo de Desalinización de la UA y el laboratorio del Observatorio Solar Steward al diseñar un sistema libre de desperdicios que facilitará a la Nación Navajo el logro de energía, agua y seguridad alimentaria.

Sólo alrededor del 15 por ciento del agua de las plantas de desalinización con energía solar es potable. El resto son residuos de alta salinidad. Sin embargo, puede utilizarse para cultivos.

“El agua salada es mala para el suelo, no para las plantas”, dijo Peón, por lo que planea trabajar con los agricultores navajo para crear un sistema de cultivo hidropónico para cultivos en invernaderos durante todo el año.

“Soluciones muy sencillas pueden cambiar drásticamente su calidad de vida”.

Peón obtuvo una licenciatura en Electrónica por el Instituto Tecnológico de Hermosillo (ITH) y una maestría en Ingeniería Eléctrica por la Universidad de Calgary en Canadá.

Cuando Peón se gradúe de la UA se unirá a la Universidad de Sonora como profesor de tiempo completo y continuará trabajando con la Nación Navajo en proyectos de sostenibilidad.

Espera aprovechar lo que ha aprendido como estudiante y voluntario para implementar un nuevo programa de postgrado en la Universidad de Sonora que se enfoque en la energía renovable, la comunicación científica y el liderazgo científico.

Contacta a Mikayla Mace en mmace@tucson.com o al (520) 573-4158. En Twitter: @mikaylagram.