Randy Ford nunca había oído hablar de la fiebre del valle cuando se mudó a Tucson desde Salinas, California, junto a su perro Tyler, un viszla de color café cobrizo.

"Pocos días antes de que Tyler muriera seguía mostrándose muy activo, atrapando juguetes en la piscina. Pero de repente dejó de comer y se quedaba parado fuera de la puerta para mascotas temblando como si hiciera frío", señala Ford.

Esto ocurrió en el año 2005. Tyler aspiró las esporas del hongo que provoca la fiebre del valle, una enfermedad que comienza en los pulmones y luego puede propagarse. La infección de Tyler se propagó al torrente sanguíneo y los riñones comenzaron a dejar de funcionar. Ford gastó más de 5.000 dólares para intentar salvar a su apreciada mascota, pero Tyler estaba demasiado enfermo. Tyler murió a los pocos días de contraer la enfermedad.

Tras su muerte, todos los años se celebra “Howliday Party” para recordar a Tyler en el centro de cuidados para caninos "Sit!Stay!Play!" de Tucson, del que Tyler era socio.

El evento recauda entre 2 mil y 4 mil dólares anuales que se destinan a la Universidad de Arizona para desarrollar una vacuna contra la fiebre del valle. Este tipo de contribuciones por parte de los amantes de los perros desde hace más de 20 años, sumado al apoyo de una nueva empresa farmacéutica de California, han impulsado a los investigadores de la universidad.

Estos investigadores afirman que es posible que en los próximos 10 años exista una vacuna para perros contra la fiebre del valle, y que la investigación para evitar esta enfermedad en los perros también podría ayudar a mejorar los avances para crear una vacuna apta para los seres humanos.

"Creo que lograr una vacuna para perros es una meta realista a menos que nos enfrentemos a un problema científico en las pruebas de laboratorio que no hayamos anticipado", señala la Dra. Lisa Shubitz, veterinaria y profesora adjunta de la Facultad de Ciencias Animales y Biomédicas Comparativas de la Universidad de Arizona que integra el equipo que trabaja en la vacuna. "Creemos que el estudio de los perros es el camino para llegar a los humanos".

Espora mutante

La vacuna viva atenuada, una espora mutante inventada por Marc Orbach, experto en genética fungicida de la Universidad de Arizona, se denomina delta-CPS1. Ya se ha observado que protege a los ratones contra la fiebre del valle. Comprobar que también funciona en los perros es el próximo paso.

Orbach inventó la vacuna delta-CPS1 luego de revisar el trabajo de un investigador de la Universidad de Cornell. Dicho investigador, que estudia un hongo que provoca enfermedades en el maíz, había identificado un gen necesario para que el hongo fuera patógeno.

Orbach encontró un gen muy similar en la cepa del Coccidioides posadasii del hongo de la fiebre del valle. Al acoplar el gen, Orbach creó una cepa mutante de la espora que no provoca esta enfermedad en los animales.

Mediante esta cepa mutante, Orbach pudo crear una vacuna viva atenuada. El riesgo de usar vacunas vivas atenuadas es que el destinatario, ya sea un ser humano o un animal, contraiga la enfermedad que la vacuna intenta prevenir. Esa fue una gran inquietud para los investigadores. Los datos de seguridad a la fecha son muy alentadores, pero solo se han realizado pruebas en ratones.

La Universidad de Arizona posee la propiedad intelectual de la vacuna.

Durante 20 años, se ha recaudado un total de 400 mil dólares destinado a la vacuna para caninos en la Universidad de Arizona, suma que proviene en su totalidad de amantes de perros como Janet Galante, propietaria del centro "Sit!Stay!Play!", que ha sido testigo del trágico impacto que esta enfermedad tiene en los perros.

"Muchos de los perros de mis clientes han contraído la fiebre del valle. Los costos afectivos y económicos son enormes", afirma Galante.

"Lo que hacen es extraordinario”, dice Galante, refiriéndose a los investigadores de la Universidad de Arizona. "Si lo logran con la fiebre del valle, abrirán la puerta a otras enfermedades micóticas. Esta investigación es de gran importancia".

Habitualmente, las donaciones recibidas de propietarios de perros, preocupados o afectados por la pérdida de sus mascotas a causa de esta enfermedad, ascienden a 20 o 30 dólares. Las donaciones por montos superiores provienen de clubes caninos y propietarios de negocios asociados con perros.

"Las donaciones se van sumando y estoy inmensamente agradecida por el apoyo, grande o pequeño, que las personas han dado a este proyecto durante los años, colaborando con la esperanza de que podemos lograrlo", señala Shubitz.

USDA no FDA

Parte del motivo por el cual es probable que la vacuna para perros llegue antes al mercado que la vacuna para humanos es que debe transitar vías normativas diferentes. Las vacunas para animales deben ser aprobadas por el Centro de Estudios Biológicos Veterinarios del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA, por sus siglas en inglés) para su comercialización, mientras que las vacunas para seres humanos deben ser aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés).

"El proceso normativo es muy similar para los humanos, pero es mucho más condensado para los animales", señala Kwansun Ahn, director ejecutivo de Anivive Lifesciences, una nueva empresa farmacéutica veterinaria con sede en Irvine, California.

La Universidad de Arizona ha logrado cierto progreso al asociarse con Anivive Lifesciences y lograr que la vacuna delta-CPS1 avance más allá de la etapa de desarrollo.

No existe una manera infalible de prevenir la fiebre del valle y, una vez que la persona está infectada, no hay cura. La enfermedad, también conocida como coccidioidomicosis, causa la enfermedad en aproximadamente 50.000 personas al año en todo el país, incluidos unos 30 mil residentes de Arizona. Shubitz considera que los perros que cada año contraen esta enfermedad en Arizona duplican esta cifra: alrededor de 60 mil caninos.

Los investigadores son conscientes de los intentos previos por crear una vacuna para los seres humanos. Ya han fracasado al menos dos intentos anteriores por crear una vacuna contra la fiebre del valle.

El primero tuvo como resultado algunos brazos doloridos pero no se pudo llegar a una prueba concluyente de que funcionara. El segundo intento, una vacuna de proteína híbrida creada en laboratorio, parecía prometedora pero quedó estancada debido a los costos.

La política y la financiación son obstáculos para lograr que la vacuna contra la fiebre del valle acceda al mercado, dado que la enfermedad se concentra en una región: el suroeste del país. Además, como afecta a menos de 200.000 personas al año, se considera una enfermedad rara o huérfana.

A diferencia de los intentos por desarrollar una vacuna para los seres humanos, el trabajo de investigación actual para crear una vacuna para perros comienza con la propia espora. Esto elimina la necesidad del costoso paso de purificación de proteína que empantanó los últimos intentos por desarrollar una vacuna para los humanos.

“Creo que es muy prometedora y tiene gran potencial”, afirma el Dr. George R. Thompson, experto en fiebre del valle y profesor adjunto de medicina en el departamento de enfermedades infecciosas de la Universidad de California, Davis.

Apoyo de NIH

Los investigadores de la vacuna delta-CPS1 muestran esperanza en las solicitudes de subsidios que han presentado para continuar con el desarrollo de la vacuna. Este monto asciende a 6 millones de dólares en los próximos cinco años del Instituto Nacional de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y 250 mil dólares de la Comisión para Investigaciones Biomédicas de Arizona. Esperan tener noticias sobre ambos subsidios este año.

El equipo de la Universidad de Arizona se sintió animado al observar que las solicitudes de propuestas para el subsidio de NIH promovían especialmente a vacunas con pequeño potencial de mercado y mencionaban a la fiebre del valle como un ejemplo, junto con la enfermedad de Lyme y el virus del Zika. Las autoridades federales señalan que, como temprano, esperan tomar las decisiones de financiamiento hacia finales de la primavera.

El Dr. John Galgiani, director del Centro para la Excelencia sobre Estudios de Fiebre del Valle de la Universidad de Arizona, considera que la mención explícita de la fiebre del valle refleja un interés específico por parte de Kevin McCarthy, representante republicano de Bakersfield, California, y líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, que co-preside un equipo de trabajo en el Congreso sobre la fiebre del valle junto con David Schweikert, representante republicano de Phoenix.

McCarthy y Schweikert han trabajado conjuntamente para mejorar la conciencia y la investigación sobre la fiebre del valle desde el año 2013, cuando McCarthy organizó un simposio sobre la enfermedad en Bakersfield, impulsado en parte por el proyecto periodístico sobre la fiebre del valle llevado a cabo por The Center for Health Journalism Collaborative.

Si los investigadores no reciben financiación, esto no significa que la vacuna para perros no continuará avanzando, pero será un obstáculo a superar, afirma Galgiani.

El equipo de investigación de la Universidad de Arizona no tiene una estimación exacta sobre el costo para lograr que la vacuna delta-CPS1 acceda al mercado.

“No tenemos dinero suficiente para desarrollar la vacuna, aunque el subsidio nos daría un buen impulso", señala Galgiani. "No creo que se destinen 40 millones a los perros. Quizás el monto ascienda a 20 millones o a un monto mínimo de 10 millones de dólares".

Ensayos para incluir a perros locales

Las autoridades de Anivive buscan hacer llegar la vacuna para perros al mercado en un plazo de tres a cinco años, aunque otros dicen que podría llevar hasta siete años.

La vacuna todavía no ha sido inyectada en perros. El equipo de investigación, que incluye a Orbach, Shubitz y Galgiani, señala que se le aconsejó recibir más información normativa de la FDA antes de comenzar con los estudios introductorios de seguridad e inmunología en perros.

"No queremos ser prematuros y dañar nuestra posición para que se autorice la vacuna", afirma Shubitz.

De todos modos, un plazo entre tres y cinco año es posible, según Donna L. Karlsons, portavoz de la USDA, en un mensaje de correo electrónico.

Shubitz anticipa que los ensayos clínicos para la vacuna incluirán perros tanto de Arizona como de las zonas altamente endémicas de California, especialmente el Valle Central en los alrededores de Bakersfield.

Shubitz afirma que nunca sintió tanto optimismo como ahora. Pero es consciente de que queda mucho trabajo por delante.

"La realidad es que necesitamos aprovechar este momento", dice Shubitz. "Nadie va a pagar por esto dos veces. No podemos equivocarnos".

Recaudación de fondos para la vacuna

Algunos perros afectados con la fiebre del valle terminan siendo sometidos a la eutanasia debido a que sus propietarios no pueden pagar los costos para tratarlos.

El medicamento anti-micótico que a menudo se necesita para mantener bajo control la fiebre del valle durante el resto de la vida de la mascota tiene un costo entre 4 y 6 dólares diarios. Además, los análisis de sangre y costos asociados del veterinario pueden ascender a miles de dólares. Asimismo, los análisis de sangre pueden tener como resultado falsos negativos, con lo cual se debe gastar más análisis y dinero.

Con frecuencia los perros pierden mucho peso y la infección se traslada a los huesos, lo que afecta su capacidad de movimiento. Esto es lo que le ocurrió a Tyler.

"Ciertamente, la vacuna le ahorraría mucha angustia a muchas personas", afirma Randy Ford, dueño de Tyler y mecánico de aeronaves. "Tyler era un perro hermoso. Este hongo es algo muy malo".

Los perros corren alto riesgo

Un estudio de la Universidad de Arizona en 2005 determinó que los perros en los condados Pima y Maricopa tenían un 28 por ciento de probabilidades de ser infectado por la fiebre del valle en los primeros dos años de vida. Durante ese período, la probabilidad de que el perro manifieste síntomas de la enfermedad era del 6 por ciento.

El riesgo de infección era casi cinco veces mayor para los perros que pasaban más del 80 por ciento del tiempo al aire libre, en comparación con los perros que vivían predominantemente en espacios interiores, indicó el estudio. Los perros con más de un acre de terreno para deambular corrían un riesgo 6.2 veces mayor de contraer la infección que los demás perros en áreas de esparcimiento más pequeñas.

Las autoridades de la empresa no divulgaron un nivel de precio para la vacuna, pero afirmaron que el objetivo es crear una vacuna que sea asequible.

Shubitz señaló que aunque la vacuna cueste 100 dólares por animal, sería una insignificancia en comparación con lo que tantas personas gastan para tratar esta enfermedad en sus perros, sin mencionar el costo emocional de ver a sus mascotas padecer una enfermedad grave. Continúa sin ser claro si la vacuna podría funcionar con una sola dosis o si debería aplicarse en reiteradas dosis.